Autofagia y Muerte Celular Programada

La Autofagia es un mecanismo que la célula dispara, mediante el cual se forman vesículas autofágicas que van digiriendo partes de la célula, desde agregados proteicos hasta orgánulos dañados. Este proceso adquirió un papel fundamental en la investigación de los procesos de muerte celular hace una década ya que su disparo y características morfológicas hicieron que se catalogase como Muerte Celular Programada tipo II, ya que las células realmente entraban en procesos de autofagia generalizada en puntos cruciales del desarrollo o deterioro del individuo. En fechas posteriores se vio que los procesos definidos como autofágicos eran mucho más complejos. La célula dispara autofagia inicialmente como mecanismo de supervivencia, en un intento de luchar contra situaciones adversas de muy diversa índole, desde falta de nutrientes a exceso de radicales libres. Sin embargo, si a pesar de estos esfuerzos, la célula no consigue disminuir los marcadores adversos, la autofagia se continúa hasta provocar la muerte y desaparición de la célula sin inducir inflamación subsecuente y este es el proceso que realmente se define como Muerte Celular Programada tipo II.
El estrés oxidativo y los procesos autofágicos coexisten en diversas situaciones patológicas que varían desde procesos infecciosos hasta el envejecimiento pero actualmente aún no se ha podido discriminar si el disparo de estos procesos de supervivencia/muerte celular programada son una causa o una consecuencia del estrés oxidativo que aparece en dichas situaciones.
Por ello, nuestro grupo pretende caracterizar, los cambios que se producen debido a alteraciones del estrés oxidativo no sólo en los procesos de muerte celular programada (autofagia y apoptosis), sino también en la capacidad celular proteolítica en general y como estos pueden verse modificados ante alteraciones del estrés oxidativo imperante.

 
 
 
 
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