RESUMEN.— En la presente tesis doctoral se caracterizan estructural y
funcionalmente los genes que intervienen en el desarrollo y en la actividad de
los centros cerebrales encargados del procesamiento del lenguaje, prestando una
especial atención a la naturaleza de los trastornos de índole lingüística
causados por su mutación. Los genes analizados en este trabajo podrían
clasificarse en atención a la naturaleza y a la función bioquímicas de los
productos que codifican, los cuales pueden ser: (i) enzimas del metabolismo
cerebral básico, (ii) transportadores de membrana (o proteínas asociadas a los
mismos), (iii) proteínas estructurales o implicadas en el metabolismo celular
básico (incluyendo la regulación del funcionamiento del citoesqueleto celular),
(iv) proteínas que participan en la interacción célula-célula (incluyendo la
adhesión y el reconocimiento entre neuronas), (v) proteínas señalizadoras
extracelulares, (vi) receptores de membrana, (vii) elementos integrantes de
cadenas de transducción de señales (exceptuando los receptores de membrana), y
(viii) reguladores de la expresión génica (incluyendo factores
transcripcionales, reguladores traduccionales, proteínas de interacción con el
ADN y ARNnc). Del mismo modo, y en función de las implicaciones histológicas y
fisiológicas de la actividad desempeñada por sus productos, dichos genes
podrían clasificarse en (i) reguladores del metabolismo cerebral, (ii)
reguladores de procesos celulares básicos, (iii) reguladores de procesos
celulares específicos de la neurona, (iv) reguladores de la proliferación y la
migración neuronales, (v) reguladores de la sinaptogénesis y la axonogénesis,
(vi) reguladores de la identidad y/o la funcionalidad neuronales, y (vii)
reguladores de procesos cerebrales básicos.
En esta tesis doctoral, y queriendo reevaluar las
inferencias que, sobre el origen y la evolución del lenguaje, se han realizado
hasta la fecha a partir del análisis de los restos fósiles de homínidos
primitivos, se examina, asimismo, la historia evolutiva de los genes que
parecen haber desempeñado un papel relevante en la aparición del lenguaje en
términos filogenéticos, atendiendo, en particular, a (i) aquellos genes que,
habiendo sido objeto de una selección positiva a lo largo de la reciente
historia evolutiva de la especie humana, estarían involucrados en la regulación
de diversos aspectos de la neurogénesis y de la migración neuronal, así como en
distintos aspectos del metabolismo cerebral; y a (ii) aquellos genes cuya
mutación en la especie humana da lugar a trastornos (exclusivamente)
lingüísticos.
Finalmente, en esta tesis doctoral se procede a valorar
críticamente la contribución del componente genético al desarrollo ontogenético
y filogenético del "órgano del lenguaje", que puede resumirse de la siguiente
manera: (i) el papel de los genes no consistiría en la determinación de un carácter
per se,
sino en
la síntesis de una determinada proteína, con una
función fisiológica concreta;
(ii) un mismo gen desempeñaría funciones diferentes en
momentos y lugares
distintos (pleiotropismo); (iii) diversos genes contribuirían,
cada uno en una proporción
distinta, al desarrollo y al funcionamiento de los circuitos neuronales
responsables del procesamiento lingüístico (poligenismo);
(iv) el equilibrio
que mantienen entre sí los productos codificados por el conjunto
de genes
implicados (en forma de gradientes o de combinaciones
específicas de moléculas
señalizadoras) tendría más importancia, si cabe,
que el mero papel individual
desempeñado por cada uno de ellos; (v) la actividad de los genes
se vería
condicionada de una manera decisiva por el contexto molecular y
ontogenético,
así como por el ambiente lingüístico en que se
desarrolla el individuo; (vi)
los genes se encontrarían estrechamente relacionados con los
componentes
molecular, celular, fisiológico, funcional, macroestructural y
fenotípico del "órgano del lenguaje", de modo que, en
particular, el propio acto lingüístico y
el contexto en que se produce modularían la respuesta de todo el
sistema,
condicionando, por tanto, la expresión de los primeros; y (vii)
desde el punto
de vista evolutivo, el lenguaje no se habría creado desde cero
en términos
moleculares, sino que habría aparecido mediante el reciclado de
elementos
(moleculares, ontogenéticos, citológicos,
histológicos) ya presentes en nuestro
organismo como resultado de su historia evolutiva. La
caracterización del
lenguaje que surge de los anteriores considerandos casa
satisfactoriamente con
determinadas propuestas desarrolladas en el ámbito de la
Lingüística, en
particular, con las derivadas del Programa Minimalista chomskyano, por
cuanto éste último implica una reducción muy
significativa de la carga genética
necesaria para el desarrollo (ontogenético y
filogenético) de la facultad del
lenguaje, que surgiría como consecuencia de la puesta en
contacto de los
sistemas encargados del pensamiento y de la percepción y la
motricidad, que
serían los que contarían con un programa genético
más complejo y con una
historia evolutiva mucho más dilatada.