JEAN MONNET (1888-1979)

La historia sitúa a este francés, nacido en 1888 en Cognac, entre los hombres del siglo XX cuya acción ha marcado el destino del mundo.

Durante la primera guerra mundial, creó en Londres la oficina común de reabastecimiento aliada; en 1919, participa en la creación de la Sociedad de las Naciones, de la cual será el Secretario General Adjunto. Durante la segunda guerra mundial, preside el Comité de coordinación franco-británico para la puesta en común de los recursos aliados y juega un papel predominante en la concepción y la puesta en marcha del «Victory Program», que llevará a la intervención de los EEUU en el conflicto. Miembro en Argel del primer gobierno libre de Francia, organiza la armada francesa que liberará el territorio nacional. En 1945, propone, a petición del General de Gaulle, un plan de reconstrucción y de modernización del país, asociando todas las s fuerzas vivas de Francia: es el plan Monnet. Después de la guerra, Jean Monnet concibe la primera Comunidad Europea, la CECA, Comunidad Europea del Carbono y del Acero de la cual será Presidente de la Alta Autoridad de 1952 a 1955. Su deseo constante de unir a los hombres adquiere ahí una dimensión superior en su voluntad de acercar a los pueblos que durante largos años se habían enfrentado trágicamente. Con el Tratado de Roma en 1957, la construcción se extiende al Mercado Común. Jean Monnet crea entonces un Comité de acción por los Estados Unidos de Europa que une partidos y sindicatos. Padre fundador de la Comunidad Europa, habiendo contribuido de manera decisiva a transformar Europa en un espacio de libertad, prosperidad y paz, menos preocupado del éxito que de la acción, Jean Monet creía en las instituciones comprometidas en tareas concretas y en la transmisión de la experiencia entre las generaciones.

«No unificamos estados, unimos hombres. Europa no se hará de golpe, ni con una construcción de conjunto, se hará a través de realizaciones concretas creando primeramente y ante todo, una solidaridad de hecho. Los hombres sólo aceptan los cambios por necesidad, no ven la necesidad más que en la crisis. No conozco otras reglas que la de estar convencido y convencer».