Cuadro de texto: Equipo de Investigación: 
Arqueología Medieval
Castillo de Gauzón

En el año 2007 el Ayuntamiento de Castrillón ponía en marcha el Proyecto de excavaciones arqueológicas en el castillo de Gauzón, sucediéndose desde entonces siete campañas enmarcadas en un plan general que persigue dos objetivos fundamentales: en primer término desarrollar una investigación arqueológica sobre la historia de la fortificación desde su fundación hasta su abandono; y en segunda instancia llevar a cabo un proceso de conservación de los vestigios y de adecuación integral del yacimiento con el fin último de convertirlo en un conjunto arqueológico visitable. El Proyecto arqueológico está dirigido por Iván Muñiz López y Alejandro García Álvarez-Busto y cuenta con el asesoramiento científico de los profesores J. Avelino Gutiérrez González y F. Javier Fernández Conde.

Desde una perspectiva historiográfica y antes de las excavaciones arqueológicas Gauzón era el castillo de Alfonso III (866-910). Los historiadores que se habían ocupado de la fortaleza sustentaban esta equivalencia en las noticias aportadas por la Crónica de Sampiro (siglo XI) y la Historia Silense (siglo XII), así como en el refrendo que suponía la inscripción del anverso de la Cruz de la Victoria, en la que se menciona que la joya había sido confeccionada en Gauzón en el año 908. Sobre estos fundamentos arrancaba una investigación arqueológica que había tenido un precedente en las excavaciones realizadas entre 1972 y 1977 por Vicente José González García. En estas 7 campañas se ha intervenido sobre una superficie de unos 1.300 m² para una estimación total de 14.000, organizándose la excavación en tres grandes áreas: sector 1 -correspondiente a la entrada fortificada-, sector 2 -interior del recinto amurallado- y sector 3 -plataforma inferior-.

 

Fases arqueológicas de construcción y ocupación del castillo:

 

Fase I. Siglos VI-VII: Entre la sexta y la séptima centuria se erige un asentamiento fortificado en altura tal y como demuestran las dataciones de C14, en un periodo anterior por lo tanto a la formación del Reino de Asturias. Esta ocupación del asentamiento se identifica con total seguridad en la plataforma superior, y con menor certeza en la inferior, y se caracteriza por la utilización de técnicas constructivas (muros de mampostería careada con argamasa, excavación de fosos, taludes y rampas, empleo de la tierra y la madera en las obras de fortificación) y materiales (ladrillo, tegulae) de tradición romana. El asentamiento fortificado construido en esta centuria ha de ser interpretado como el reflejo material de la existencia de un estamento aristocrático en el territorio astur durante el siglo VII. Más allá de la relación que esta aristocracia pudo mantener con el reino visigodo de Toledo, la fase 1 del castillo de Gauzón se vincula con los episodios finales de un proceso advertido en toda Europa occidental desde la desintegración del Imperio Romano, y que está definido por la progresiva consolidación de unas élites que se manifiestan, entre otras formas, a través de la construcción de asentamientos fortificados, tratándose en definitiva de una fase inmediata a la formación o consolidación de los sistemas estatales durante los siglos VIII y IX, y que en nuestro territorio transmontano dará lugar al nacimiento del Asturorum Regnum.

 

Fase 2. Siglos VIII-X. Monarquía asturiana: Las dataciones de C14 muestran una intensa actividad constructiva y una densa ocupación del asentamiento durante estos siglos, una fase que se corresponde con las fortificaciones del primer feudalismo, representado en nuestro territorio por el Reino de Asturias. Es un periodo en el que se edifican nuevos castillos y se monumentalizan los preexistentes, como ocurre en el caso del castillo de Gauzón, donde tiene lugar la refortificación de la entrada al recinto militar, la construcción ex novo de una torre de planta rectangular que protegía la puerta, de una iglesia en el interior de la fortaleza -consagrada en tiempos de Alfonso III según la Silense- y de unas dependencias palatinas constituidas por varias estancias y unos baños.

Contrariamente a la visión ofrecida por la Crónicas, que ensalzaban el exclusivo papel del último de los Alfonsos en la construcción de la fortaleza, la arqueología parece demostrar un protagonismo más repartido entre los diferentes reinados, concentrándose las obras defensivas de la muralla y de la puerta fortificada en la octava centuria, y las residenciales del palatium en los mandatos más avanzados, mientras que el uso y control aristocrático del espacio metalúrgico se mantendrá durante ambas centurias. También el torreón sur, adosado al recinto amurallado y con una distinguida fábrica de sillarejo, habría que encuadrarlo en las etapas más avanzadas.

Mientras tanto en la explanada inferior se levanta una cabaña en madera definiendo un ambiente doméstico que podría estar indicando la existencia de un poblado a los pies del castillo, y que tuvo su mayor vigencia en la etapa más avanzada del Reino de Asturias

 

Fase 3. Siglos XI-XII: Después de una décima centuria en la que parece distinguirse una ocupación de menor intensidad en la plataforma superior del yacimiento, la primera mitad del siglo XI ofrece una destacada concentración de dataciones radiométricas en los niveles de uso del callejón, en los cuales se ha recuperado un nutrido elenco de piezas de armamento relacionadas con la guarnición militar del castillo. Estas evidencias vinculan lo sucedido en Gauzón con un panorama más amplio definido en toda Europa occidental, donde después del año 1000 se observa un segundo proceso de refortificación castral enmarcado en un contexto general de consolidación del Feudalismo.

En cualquier caso la investigación arqueológica ha permitido comprobar como la actividad constructiva documentada se prolonga durante los siglos XI y XII, respondiendo tanto a pequeños reacondicionamientos internos -división del callejón-, como a considerables reformas en las dependencias palatinas -sobre todo en la estancia occidental-, y, fundamentalmente, con la refortificación de la puerta de entrada al recinto amurallado mediante la construcción de un lienzo interior en obra de cantería. Desde una perspectiva política esta fase se corresponde con el usufructo condal de la fortaleza durante el siglo XI y el primer tercio del XII, y su posterior tenencia en manos de una aristocracia local más apegada a la monarquía tras la derrota del conde Gonzalo Pelaez en 1137.

 

Fase 4. Siglo XIII: A partir de este siglo tiene lugar un largo periodo de profundas mutaciones en las fortalezas medievales asturianas causadas por la irrupción de nuevos centros de poder como la villa de Avilés y de diferentes formas de control señorial de los espacios campesinos, como atestigua la continuada construcción de torreones rurales. En este sentido, la donación del castillo de Gauzón por parte de Alfonso IX a la Orden de Santiago en el año 1222 iniciará su progresivo ocaso como fortaleza con funciones militares y administrativas de primera categoría.

Aunque ya no se identifican grandes obras constructivas en la fortaleza sí se puede apreciar una ocupación de carácter residencial, protagonizada por la nobleza comarcal que disfrutaba de la encomienda santiaguista. Así lo demuestra el mantenimiento de las cubiertas en las dependencias palatinas y en la iglesia de San Salvador. Por su parte en espacios abiertos como el callejón se documentan los primeros niveles de derrumbe -que reflejan una menor preocupación por el mantenimiento de las defensas- entremezclados con voluminosos paquetes de basureros en los que resulta habitual recuperar evidencias materiales vinculadas a la presencia de estos caballeros, tanto en lo que se refiere al armamento y a objetos de representación señorial, como con respecto a la vajilla de mesa, encabezada por las producciones vidriadas de origen francés importadas a través del puerto avilesino.

 

Fase 5. Siglo XIV: Durante esta centuria el castillo sufre un primer proceso de desmantelamiento de sus estructuras defensivas, constatándose un arrasamiento intencionado que en algunos tramos de la muralla o de la puerta fortificada alcanzó a las primeras hiladas de los cimientos. Vinculado a estos socavamientos se ha recuperado numerario de esta cronología sobre los restos arruinados del codo norte de la entrada. A la par, los potentes niveles de ocupación documentados en el interior del recinto amurallado se interrumpen a principios de este siglo.

Los testimonios escritos enmudecen también en este momento, constatándose en 1335 la última encomienda conocida de la fortaleza en la figura de Enrique de Trastámara. Unos años después, en 1352, y en el contexto de la primera guerra civil castellana, el futuro rey sitiaba la villa de Avilés, la cual se había mantenido fiel a Pedro I. Resulta difícil pensar que el castillo de Gauzón, sometido al dominio enriqueño y a menos de cinco kilómetros de la población avilesina, se hubiera mantenido al margen de estos acontecimientos. Si esto pudo pesar en su destrucción por parte de Pedro I, una vez fracasado el asedio a la villa, solo cabe formularlo a modo de hipótesis. Lo que sí es seguro es que Gauzón ya no aparece mencionado entre las fortalezas asturianas que sustentaron a finales del siglo XIV los sucesivos alzamientos del conde Alfonso Enríquez contra los monarcas Juan I y Enrique III, por lo que el desmantelamiento del castillo habría que enmarcarlo, de la mano también del registro arqueológico, a lo largo de este turbulento periodo de la Asturias medieval.  

 

Fase 6. Siglo XV: En esta centuria Gauzón ha perdido plenamente sus funciones defensivas y como residencia de la nobleza, siendo reconvertido en caserío y encerradero de ganado, tal y como se menciona en un documento de 1483: "e con la casa del castillo e con las heredades dende e con los llantados dende e con el orro e con los ganados que oy día acorrala e guarda Juan de Pillarno en el dicho Castillo" (Benito Ruano, 1972). Décadas después, en 1544, se trataba de otro predio más vinculado al mayorazgo de la avilesina familia de Las Alas, aunque aún seguía manteniendo su antiguo apelativo: "y con los vienes que por el aforamiento que se dice del Castiello de Gozon yo llevo e fueron del dicho señor Don Lope González de Oviedo, y de sus antecesores" (Míguez Mariñas, 2010).

La investigación arqueológica también refleja esta ocupación residual del emplazamiento, que se evidencia en la forma de pequeñas hogueras dispersas en el interior del recinto y en el hallazgo de monedas perdidas en superficies de tránsito, como los 2 maravedíes de los Reyes Católicos. A la vez se advierte como las estructuras defensivas se encuentran en proceso de ruina y derrumbe, sufriendo a partir de ese momento un continuado proceso de saqueo al reaprovecharse sus piedras como material constructivo en la cercana aldea de Raíces, donde en 1420 se había fundado un modesto convento de frailes franciscanos.

peñon