Biolingüística. Fundamento genético, desarrollo y evolución del lenguaje.



La Biolingüística es un área multidisciplinar de conocimiento centrada en el estudio del lenguaje como un rasgo biológico característico de la especie humana. Este proyecto (HUM2007-60427/FILO), ejecutado en la Universidad de Oviedo, Universitat Autònoma de Barcelona, Universidad de Huelva, Universidade de Santiago de Compostela, University of Maryland y George Washington University, reúne especialistas en Lingüística teórica, Biología molecular y Paleoantropología, y se centra en el estudio de los factores que rigen el desarrollo y se han visto afectados en el proceso evolutivo del lenguaje.

Título del proyecto: Biolingüística: fundamento genético, desarrollo y evolución del lenguaje.
Referencia: HUM 07-60427/FILO
Investigador principal: Guillermo Lorenzo González
Fecha de inicio: 1-10-2007
Fecha de finalización: 30-09-2010
Entidad financiadora: Ministerio de Educación y Ciencia con participación parcial FEDER

En esta página puedes acceder a:

Publicaciones realizadas al amparo del proyecto

subir


Trabajos realizados al amparo del proyecto

subir


Trabajos de investigación dirigidos al amparo del proyecto

subir


Participaciones invitadas en reuniones científicas y conferencias al amparo del proyecto

subir


Otros materiales realizados al amparo del proyecto

subir

Descripción más detallada del proyecto

Resumen

Los primeros años del siglo XXI han sido testigos de avances realmente estimulantes en la comprensión del lenguaje como un rasgo distintivo de la especie humana y, muy concretamente, del fundamento genético de nuestra propensión para adquirir y hacer uso de sistemas de comunicación lingüística. El empeño fundamental del proyecto tiene que ver con la necesidad de conciliar las conclusiones obtenidas por la biología molecular acerca de las bases genéticas del lenguaje en estos últimos años con las independientemente alcanzadas durante cerca de medio siglo de investigación por la lingüística teórica de inspiración biologicista.

El proyecto se propone como meta central la de alcanzar una comprensión profunda del significado y consecuencias de los datos provenientes de la biología molecular relativos a la identificación y caracterización de genes más o menos directamente relacionados con el desarrollo y ejercicio del habla. Sobre la base de esta tarea de clarificación conceptual, el proyecto se propone abordar una serie de cuestiones que debemos considerar cruciales a la hora de ahondar en nuestra comprensión del lenguaje como un atributo natural de nuestra especie:

subir

Presentación

El término "biolingüística" fue acuñado por Massimo Piattelli-Palmarini (1974), aunque su popularidad reciente acaso deba más al texto introductorio de Lyle Jenkins (2000). Podemos entender por tal aquella rama del estudio del lenguaje orientada a su comprensión como un rasgo natural característico de la especie humana (Homo sapiens sapiens). Esta meta implica necesariamente un esfuerzo de integración de los saberes acumulados por la teoría lingüística en la caracterización abstracta de las propiedades formales del lenguaje y por las diferentes ramas de las ciencias de la naturaleza en la comprensión del fundamento biológico (anatómico, fisiológico, genético y evolutivo) de las capacidades mentales que podemos considerar distintivas de nuestra especie. Esto sitúa, por cierto, a la biolingüística en una posición privilegiada en el empeño por superar la brecha endémica entre las llamadas culturas "científica" y "humanística", tal como se razona en Mendívil Giró (2003), la más abarcadora presentación del enfoque biolingüístico escrita en español.

Puede decirse que la vocación biologicista de los sucesivos modelos de la lingüística chomskyana (Chomsky 1965, 1986 y 1995) representó la aproximación más lograda al ideal de la biolingüística a lo largo de la segunda mitad del siglo XX. No obstante, es justo reconocer que la imagen chomskyana del lenguaje como un capacidad innata, fundada en un sistema de conocimiento inicial directamente expresado por los genes, desarrollado en sus detalles por la incidencia de la experiencia sobre el hablante y vinculada a regiones cerebrales precisas y exclusivamente especializadas en la producción y comprensión del habla, no fue resultado de los indicios de la investigación sobre las bases biológicas del lenguaje ni dio lugar a programas de investigación de gran alcance sobre éstas. En este sentido, incluso el memorable trabajo de Eric Lenneberg (1967) puede considerse como un esfuerzo bastante excepcional y en cierto modo truncado.

El inicio del siglo XXI ha sido, en cambio, testigo de algunos hallazgos procedentes de la biología molecular que deberían servir para motivar un mayor estrechamiento de las relaciones entre la biología experimental y la lingüística teórica. Concretamente, en el año 2001 un equipo de genetistas coordinado por Anthony Monaco (Lai & al. 2001) consiguió establecer por primera vez una conexión causal firme entre un gen, conocido como FOXP2, y la regulación del desarrollo de una parte de la estructura anatómica que soporta el ejercicio del lenguaje, resolviendo así las sospechas acumuladas durante los años precedentes acerca de las bases genéticas del habla (Stromswold 2001). Poco después, en el año 2002, un equipo de paleogenetistas dirigido por Svante Pääbo (Enard & al. 2002) propuso una datación bastante precisa, no más de 200 mil años (datación sujeta hoy no obstante a revisión; véase Krause et al. 2007), para las mutaciones características de la versión humana de ese gen. Estos trabajos han instigado, además, importantes investigaciones tanto sobre las estructuras neuroanatómicas cuyo desarrollo parece regulado por dicho gen, como sobre el modelo de evolución más adecuado para el lenguaje atendiendo a la datación de las mutaciones de su versión humana (véase Ferland & al. 2003, Liégeois & al. 2003, Haesler & al. 2004, Lai & al. 2003 y Takahashi & al. 2003; véanse asimismo los aclaradores comentarios de Marcus & Fisher 2003). Los éxitos relativos al gen FOXP2 fueron posibles gracias al estudio de grupos familiares afectados por un trastorno característico del habla (conocido como Trastorno Específico del Lenguaje o TEL; véanse los trabajos recopilados en Gopnik 1997), lo que a su vez ha aportado un modelo de investigación basado en la búsqueda de otros trastornos hereditarios que típicamente repercutan, selectivamente o no, en las habilidades verbales de los afectados y en la identificación de las causas genéticas subyacentes.

Estimamos que resulta urgente reorientar y contextualizar la teorización biologicista sobre el lenguaje atendiendo a esta corriente, parece que ya imparable, de hallazgos. Para ello, un primer paso ineludible debe consistir en la recopilación sistemática y en la interpretación cuidadosa de estos y de otros hallazgos aún por llegar sin perder de vista y dando en realidad nuevos sentidos a los valiosos resultados de la caracterización formal del lenguaje humano llevada a cabo desde mediados del siglo XX. Esta labor debe entenderse además como fundamental para permitir bœsquedas más juiciosas y detalladas en los niveles tanto neurológico como genético, que hasta la fecha han sido dirigidas con bastante desatención al estatus cognitivo y a la organización y las propiedades fomales que cabe suponer a un sistema de comunicación lingüística (son excepcionales, y por ello modélicos, en este sentido trabajos como Moro & al. 2001, Tettamanti & al. 2002 y, en general, los recopilados en Marantz & al. 2000).

El gen FOXP2 ha sido caracterizado como un gen "regulador". Esto significa que no es responsable del desarrollo de ningún tipo de tejido en particular, sino del control de la actividad de otros genes. Cuáles puedan ser estos genes es algo por el momento desconocido. Se sabe, en cambio, que el gen se expresa en el desarrollo de una estructura neuroanatómica que comprende los ganglios basales, una estructura subcortical relacionada con la ejecución de tareas secuenciales (véase Lieberman 2002), y partes del córtex frontal ya relacionadas con el aspecto motor del lenguaje desde el siglo XIX. Pero se sabe asimismo que también se expresa en el desarrollo de otras estructuras anatómicas, como el corazón o los pulmones. El "pleiotropismo" es en realidad el modo normal de actividad de los genes, pero en cierto modo choca con la imagen del lenguaje como un módulo perfectamente diferenciado y funcionalmente específico de nuestra mente. Por otra parte, los portadores de versiones patológicas del gen FOXP2 no ven completamente diezmadas sus capacidades lingüísticas. El TEL afecta de modo más bien selectivo al control fino de los articuladores y al desenvolvimiento con la morfología regular y algunas relaciones morfosintácticas como las concordancias. Este hecho apunta a la posibilidad de que en el desarrollo del lenguaje estén en realidad implicados otros genes de rango afín al del FOXP2("poligenismo"). Está pendiente de realización una interpretación en clave lingüística del significado de datos como los apuntados con relación a algunos debates clásicos de la disciplina, como los desarrollados en torno a las nociones de "innatismo" (véase Cowie 1999) o "modularidad" (véase Fodor 1983), que sorprendentemente alcanzaron su clímax cuando apenas de disponía de datos verdaderamente informativos al respecto. Es interesante asimismo realizar una labor de rastreo y de seguimiento sistemático de las investigaciones en el ámbito de la biología molecular que permita reunir en un corpus unificado toda la información relevante sobre la actividad genética de algún modo relacionable con el desarrollo del lenguaje.

Por otra parte, la profundización de nuestro conocimiento sobre los determinantes estrictamente genéticos en el desarrollo temprano del lenguaje debe servir además para aportar claridad al respecto de los restantes factores que indudablemente tienen un papel causal en dicho proceso, del peso relativo de cada uno de ellos y del tipo de interacciones que entablan en él (Oyama 2000). Así, siguiendo el modelo de evolución cuatridimensional de Jablonka & Lamb (2005), interesa estudiar la incidencia de los factores epigenéticos, comportamentales y culturales en la transmisión intergeneracional del lenguaje. Interesa también explorar el papel que pueda ser concedido a un tipo de factores al que, desde Chomsky (2005), es común hacer referencia como "tercer factor" (por contraposición a la dotación genética, o "primer factor", y a la experiencia, o "segundo factor"). Entre ellos Chomsky suele mencionar: a) principios del análisis de datos como los muy verosímilmente empleados en la adquisición; y b) principios de arquitectura estructural y restricciones sobre el desarrollo, incluyendo principios de computación eficiente que en su opinión deberían ser especialmente relevantes en el caso del lenguaje. Lo característico de este "tercer factor" es que nos eleva por encima de las causas de tipo estrictamente biológico y nos sitúa en un ámbito causal mucho más universal y determinista que parece regir por igual sobre la materia inerte, la viva y la cultural.

La datación de la ocurrencia de las mutaciones de la versión humana del gen FOXP2 en hace menos de 200 mil años ha sorprendido por varias razones. En primer lugar, porque parece excluir la posibilidad de que otros homínidos, incluido el Homo neandertalensis, dispusieran de capacidades lingüísticas semejantes a las nuestras (véase Lalueza Fox 2005 o Wynn & Coolidge 2004; véase asimismo Krause & al. 2007, que sin duda obliga a reconsiderar la materia). En segundo lugar, porque parece inclinarnos hacia un modelo de evolución rápida y abrupta para el lenguaje, a contracorriente de las preferencias del darwinismo más ortodoxo (véase Marcus 2004). Todo ello abre un interesantísimo campo de reflexión en una materia dominada hasta nuestros días por especulaciones difícilmente traducibles en debates intelectualmente productivos. La posibilidad de manejar por primera vez datos de tipo paleogenético puede servir como un elemento de arbitraje sobre este tipo de cuestiones.

Por ejemplo, sabemos, por un lado, que no existe en ninguna otra especie animal (ni siquiera entre los primates más directamente emparentados con la nuestra) una capacidad verdaderamente homóloga al lenguaje humano (véase Bickerton 1990). Sin embargo, sabemos ahora, por otro lado, que sí existen genes homólogos al FOXP2 entre los vertebrados (véase los ya citados Haesler & al. 2004, Lai & al. 2003 y Takahashi & al. 2003, o Li et al. 2007). ¿Qué relación tiene el lenguaje con las estructuras y capacidades (obviamente no lingüísticas) que dependen de la expresión del gen en esas otras especies? ¿Cuál es el significado de esta cuestión en el debate sobre si el lenguaje es o no el resultado de un proceso de evolución verdaderamente continuista a partir de algún tipo de capacidad ancestral? (véase al respecto, las posiciones enfrentadas de Pinker & Bloom 1990 o Pinker & Jackendoff 2005, de un lado, y de Hauser, Chomsky & Fitch 2002 y Fitch, Hauser & Chomsky 2006, de otro lado).

Al encarar la cuestión evolutiva desde la perspectiva ofrecida por los nuevos datos genéticos, interesa también hacer recuento y evaluar los méritos y posibilidades explicativas de aquellos modelos de evolución capaces de justificar la aparición de estructuras o habilidades complejas de manera relativamente rápida. Para algunos autores, la función reguladora de FOXP2puede bastar para justificar que una mutación mínima pueda haber acarreado consecuencias de amplio alcance (Marcus 2004). En el marco del modelo Evo Devo, se considera que tal tipo de consecuencias son especialmente esperables si las mutaciones no han tenido lugar realmente en el gen sino en su región promotora (Carroll 2005). Otros autores postulan la introducción de mecanismos aceleradores, como el llamado "efecto Baldwin" (véase Weber & Depew 2003), como el único añadido que precisa la receta darwiniana estándar para dar cuenta de un proceso de evolución rápida como en que parece reclamar el lenguaje. Vale la pena explorar otras posiblidades, como la aplicación de modelos de "evolución por simbiosis" (al estilo de Margulis 2000) como alternativa al "descenso con modificación" darwiniano o la consideración del "tercer factor" chomskyano como agente de cambio evolutivo, con el que la dimensión temporal parece quedar de hecho neutralizada.

Todo lo anterior implica la necesidad de llevar a cabo un examen en profundidad del modelo de evolución natural más adecuado al caso de lenguaje humano, que deberá naturalmente abarcar también la cuestión de las motivaciones funcionales que hayan podido encontrarse en su base y del peso que quepa conceder a la conceptualización del lenguaje como "adaptación" como fuerza verderamente creativa en su desarrollo evolutivo.

Lo expuesto hasta este punto completa un marco de investigación biolingüística que nunca antes se ha puesto en marcha en España de modo organizado. No faltan en nuestro país, naturalmente, esfuerzos individuales de gran interés en direcciones relacionadas con las trazadas para nuestro proyecto (véase, por ejemplo, López García 2002 o Mendívil Giró 2003, además de los trabajos previos de los miembros de este proyecto). Es también de obligada referencia el Grup de Biolingüística constituido en la Universitat de Barcelona bajo la dirección de Joana Roselló, que no obstante centra sus esfuerzos en la organización de reuniones científicas sobre la materia (véase Roselló & Martin 2006) y no en un trabajo coordinado de investigación. Nuestro proyecto servirá, pues, para conformar por primera vez en España un grupo estable y organizado de investigación en biolingüística. Este primer núcleo servirá para asentar en nuestro país una temática científica emergente, que se viene traduciendo en los últimos años fuera de España en la constitución de centros de investigación y asociaciones, la celebración de reuniones y congresos internacionales y la fundación de revistas especializadas. Nuestro proyecto se propone asimismo prestar atención a los estos desarrollos académicos de la biolingüística buscando que la investigación realizada en nuestro país tenga presencia en ese tipo de foros y que lleguen a él el tipo de estudios formativos capaces de implantar sólidamente el enfoque biolingüístico entre nosotros.

subir

Referencias

subir

Planteamientos de partida

El proyecto plantea una temática amplia y novedosa, pero que en muy poco tiempo se ha convertido en el ámbito internacional en una de las líneas de investigacián más pujantes entre los muy diversos aspectos relacionados con el estudio científico del lenguaje. Consideramos además original la articulación en un único proyecto de varias de las dimensiones del estudio biologicista sobre el lenguaje (fundamento genético, desarrollo individual e historia evolutiva), elemento que estimamos crucial para ofrecer respuestas atinadas con relación a cualquiera de ellas. El proyecto plantea, finalmente, la elaboración de una herramienta informativa que nos parece fundamental para aproximar a los estudiosos del lenguaje a fuentes difícilmente accesibles e interpretables dada su formación generalmente humanística y sin embargo fundamentales para realizar cualquier aportación sólida sobre el lenguaje entendido como rasgo biológicamente fundado de nuestra especie, así como para proporcionar datos lingüísticos de interés pero habitualmente no valorados por los especialistas de las ciencias de salud especializados en las deficiencias del habla. Los miembros del grupo comparten, como sustento básico del proyecto, los siguientes supuestos de partida:

  1. Se hace cada vez más necesario aceptar el "pleiotropismo" y el "poligenismo" como los modos de actuación normal de los genes y estudiar las repercusiones de este supuesto en la caracterización del lenguaje como "módulo" ya sea en el nivel de la evolución, del desarrollo o de la arquitectura y funcionamiento de la mente.

  2. Interesa explorar la repercusión de factores relacionados con la eficiencia arquitectónica o computacional en el desarrollo de nuestras capacidades lingüísticas como contrapeso al poder habitualmente concecido casi en exclusiva al binomio "genes/ambiente".

  3. Interesa asimismo proyectar la actuación de esos factores en el plano evolutivo, relativizando de este modo los supuestos de continuidad, gradualidad y adapatabilidad ambiental también considerados por muchos como los únicos mecanismos posibles en la evolución de los diseños orgánicos.

subir

Metas

  1. Elaboración de una base de datos exhaustiva, permanentemente actualizada y públicamente accesible sobre trastornos congénitos, genes y tejidos cerebrales relacionados de modo más o menos directo con el lenguaje.

  2. Fundamentación metateórica de la biolingüística como un aspecto particular de la antropología física y, en último término, de la biología general.

  3. Rastreo historiográfico de las relaciones entre la biología y la lingüística y del pensamiento sobre los orígenes evolutivos del lenguaje.

  4. Clarificación conceptual de nociones crucialmente implicadas en los debates sobre el fundamento biológico del lenguaje, tales como "innatismo", "especificidad", "modularidad", "herencia", "programa genético", "epigénesis", "tercer factor", "continuismo", "adaptación", "precursor", etc.

  5. Interpretación de las aportaciones de la biología molecular conducente al desarrollo de un marco teórico general para el lenguaje entendido como un aspecto distintivo de la mente humana.

  6. Reanálisis del papel biológico de los genes afectados en ciertos trastornos congénitos a la luz de las evidencias proporcionadas por pruebas experimentales de tipo lingüístico orientadas a una mejor delimitación de la repercusión sobre las capacidades verbales de tales trastornos.

  7. Exploración de un modelo de herencia para el lenguaje congruente e idealmente convergente con los propuestos por la teoría Evo-Devo, la de los Sistemas de Desarrollo y la de los Sistemas Paralelos de Herencia.

  8. Atribución al lenguaje de los mecanismos evolutivos más adecuados a las singularidades formales y funcionales que lo caracterizan.

  9. Indagación sobre las capacidades comunicativas de los homínidos a través de la confrontación del registro fósil (morfológico y arqueológico) con los datos recientes de la paleogenética e interpretación de las capacidades lingüísticas del hombre en el contexto de la cognición y la comunicación animales.

  10. Análisis filogenético de la relación entre lenguaje e inteligencia.

subir


Biolingüística
Responsable de contenidos: Guillermo José Lorenzo glorenzo@uniovi.es
Responsable técnico: David Hernández Suárez hernandezsdavid@uniovi.es