{"id":245,"date":"2022-06-27T13:11:57","date_gmt":"2022-06-27T11:11:57","guid":{"rendered":"https:\/\/www.unioviedo.es\/catedrasidra\/?p=245"},"modified":"2022-06-27T13:11:57","modified_gmt":"2022-06-27T11:11:57","slug":"aquella-sidra-que-tanto-molestaba-a-curas-y-poderosos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.unioviedo.es\/catedrasidra\/index.php\/2022\/06\/27\/aquella-sidra-que-tanto-molestaba-a-curas-y-poderosos\/","title":{"rendered":"\u00abAquella sidra que tanto molestaba a curas y poderosos\u00bb"},"content":{"rendered":"\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\"><p>Un estudio de la C\u00e1tedra de la Sidra firmado por Jos\u00e9 Manuel Fern\u00e1ndez Prieto recupera la demonizaci\u00f3n que en el siglo XIX se hac\u00eda del consumo sidrero por parte de las clases populares.<\/p><\/blockquote>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large is-style-default\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"564\" height=\"438\" src=\"https:\/\/www.unioviedo.es\/catedrasidra\/wp-content\/uploads\/2022\/06\/imagen-2.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-248\" srcset=\"https:\/\/www.unioviedo.es\/catedrasidra\/wp-content\/uploads\/2022\/06\/imagen-2.png 564w, https:\/\/www.unioviedo.es\/catedrasidra\/wp-content\/uploads\/2022\/06\/imagen-2-300x233.png 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 564px) 100vw, 564px\" \/><figcaption>Jos\u00e9 Manuel Fern\u00e1ndez Prieto, a la izquierda, y Luis Benito Garc\u00eda, con un ejemplar del estudio \u00abEl sector sidrero asturiano (1814-1875)\u00bb<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p>El alcalde de Oviedo tem\u00eda a la sidra como al c\u00f3lera. El 26 de octubre de 1865, el peri\u00f3dico \u00abLa Joven Asturias\u00bb publicaba un edicto del mun\u00edcipe ovetense Victoriano Arg\u00fcelles prohibiendo el consumo de sidra en la ciudad para evitar la extensi\u00f3n de la epidemia de c\u00f3lera \u00abque aflige a otras poblaciones del interior del Reino\u00bb. Al parecer, y seg\u00fan el bando del alcalde, aquella Vetusta que todav\u00eda no lo era (Clar\u00edn era a\u00fan un an\u00f3nimo estudiante universitario) andaba \u00absobreexcitada\u00bb por la aparici\u00f3n de un \u00absujeto atacado por un c\u00f3lico en la ma\u00f1ana de ayer\u00bb. Y aunque el sujero mejoraba, parec\u00eda \u00abevidente\u00bb de que la enfermedad \u00abno pudo tener otro origen que el uso indiscreto de alimentos y bebidas perniciosas\u00bb. As\u00ed que el alcalde dict\u00f3 la \u00abley seca\u00bb de sidra en Oviedo. <\/p>\n\n\n\n<p>Este sucedido ha sido rescatado de la prensa del momento por Jos\u00e9 Manuel Fern\u00e1ndez Prieto para su estudio \u00abEl sector sidrero asturiano (1814-1875), y su tratamiento en la prensa\u00bb, un trabajo editado por la C\u00e1tedra de la Sidra de Asturias, dirigida por el historiador Luis Benito Garc\u00eda y que forma el n\u00famero dos de su serie de cuadernos sobre la cultura sidrera en Asturias, que muy previsiblemente se convertir\u00e1 en patrimonio inmaterial de la humanidad declarado por la Unesco, toda vez que ha logrado convertirse en la \u00fanica candidatura que presentar\u00e1 Espa\u00f1a al pr\u00f3ximo proceso de selecci\u00f3n. En este peque\u00f1o volumen, fruto de la beca\/premio de investigaci\u00f3n de la C\u00e1tedra de la Sidra de la Universidad de Oviedo, queda claro que la bebida asturiana por antonomasia estaba un tanto criminalizada a mediados del siglo anterior. Y cuando no era culpable de los contagios por c\u00f3lera, se la responsabilizaba de cosas mucho peores, como la propagaci\u00f3n de la alegr\u00eda y el pensamiento cr\u00edtico entre las clases populares, sus principales consumidores. \u00abEn la prensa de la \u00e9poca se refleja la demonizaci\u00f3n de la sidra por la perniciosa sociabilidad que proporcionaba y que, seg\u00fan algunos, pod\u00eda resultar perjudicial para las clases bajas. Digamos que la sidra, por su baja graduaci\u00f3n, entre las clases populares caldeaba los \u00e1nimos pero suscitaba consensos m\u00e1s amplios que el aguardiente, que a la media hora de tomarlo ya no sab\u00eda uno lo que estaba haciendo\u00bb, apunta Luis Benito Garc\u00eda con iron\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p>Se ve que la sidra era enemiga de las clases dominantes, que la ve\u00edan como un repelente del control social que pretend\u00edan ejercer. De nuevo en \u00abLa Joven Asturias\u00bb, en ese mismo a\u00f1o 1865, se lamentaban del \u00abprofundo dolor\u00bb que causaban entre los responsables de aquel diario \u00ablos espect\u00e1culos que de continuo ofrecen las tabernas, esos sombr\u00edos lugares elegidos por el artesano y el labrador para derrochar sin provecho suyo y en manifiesto perjuicio de sus pobres familias, el fruto de sus penosos afanes\u00bb. Este diario &#8211; que de \u00abjoven\u00bb deb\u00eda de tener muy poco- la hab\u00eda tomado con la bebida regional que, a sus ojos, era m\u00e1s bien el veneno para Asturias. Seg\u00fan aquella l\u00ednea editorial eran los chigres foco principal de la destrucci\u00f3n de la econom\u00eda asturiana ya que \u00abel bracero que pase el d\u00eda en la taberna, gasta una peseta y deja de ganar otra\u00bb. Eran tiempos en los que, claro, Asturias no viv\u00eda de la hosteler\u00eda. Los autores de aquellas p\u00e1ginas, miraban al que se enfilaba y ve\u00edan esto: \u00abDespierta en nosotros l\u00e1stima, ya que no profunda indignaci\u00f3n, la presencia de cualquier embriagado, que ora solo, ora acompa\u00f1ado de sus amigos en el vicio, tan falsos como este, ora seguido de su pobre mujer, v\u00edctima infeliz de sus criminales goces, marcha con incierto paso desde el sitio en que casi todos los d\u00edas vende su raz\u00f3n, hasta la h\u00fameda bodega o estrecha boardilla donde habita, no con el decoro de la hornada pobreza, si no con el abandono propio de quien derrocha lo necesario, lo que demanda la subsistencia de seres tan dignos de respeto y amor como los padres, las mujeres y los hijos\u00bb. Como ven, un texto para enmarcar y colgar, por ejemplo, en la actual calle Gascona de Oviedo. Por hacer contraste hist\u00f3rico.<\/p>\n\n\n\n<p>La sidra y las clases pudientes se ve que no maridaban. Y, eso no pod\u00eda faltar, tambi\u00e9n top\u00f3 la sidra con la Iglesia. El estudio de Fern\u00e1ndez Prieto rescata una pol\u00e9mica ovetense de ese mismo a\u00f1o 1865 relativo a la lev\u00edtica ciudad capital del Principado. \u00abCierto p\u00e1rroco de las inmediaciones de Oviedo\u00bb acudi\u00f3 a la \u00abautoridad gubernativa\u00bb exigiendo que se prohibiera la venta de sidra en un llagar que hab\u00eda pr\u00f3ximo a su casa rectoral. Al p\u00e1rroco le pitaban los o\u00eddos porque \u00abalgunos de los que all\u00ed asisten pronuncian palabras no muy decentes\u00bb. Lo dicho: la sidra, que suelta la lengua sin atascarla del todo, no gustaba ni las alturas terrenales y en las celestiales\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>No obstante, hab\u00eda gozosas excepciones. El trabajo de Fern\u00e1ndez Prieto recupera la noticia de la jura en Gij\u00f3n el 18 de febrero de 1821 de la milicia nacional, publicada por \u00abEl Constitucional. Correo General de Madrid\u00bb. Ese d\u00eda cuenta el cronista que se llev\u00f3 una pipa de sidra para distribuir al pueblo \u00aby que el  juez de primera instancia Dr. Mata Vigil, hombre identificado con el sistema, no pudo resistirse a la salta tentaci\u00f3n de escanciar la sidra de los patriotas circunstantes, lo que hizo con gracia y expedici\u00f3n sin igual\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>El estudio de Fern\u00e1ndez Prieto no solo se queda, obviamente, en esa demonizaci\u00f3n de la sidra que aparec\u00eda reflejada en algunos papeles de la \u00e9poca. Adem\u00e1s, reproduce algunas otras interesantes noticias y aborda el desarrollo del sector vidriero a la par que la expansi\u00f3n de este sector (sobre todo gracias al lanzamiento de la sidra espumosa) en una \u00e9poca en la que Asturias empezaba a industrializarse. Entonces se resaltaba continuamente que Villaviciosa era, sin duda, el principal productor de toda Asturias y tambi\u00e9n se ve\u00eda en los papeles que, all\u00e1 donde hubiera un asturiano, siempre intentaba tener a mano un buen culete. La prueba son, por ejemplo, varios art\u00edculos publicados en 1832 y 1833 en el \u00abDiario de Avisos\u00bb de Madrid anuanciando la llegada de material del bueno. Como \u00e9ste: \u00abAl parador de S.Bruno, en la calle de Alcal\u00e1, llega de hoy a ma\u00f1ana la galera de Oviedo, que conduce una partida de sidra de Villaviciosa, en Asturias, muy exquisita y a precios c\u00f3modos. El mozo del mismo dar\u00e1 la raz\u00f3n\u00bb. <\/p>\n\n\n\n<p>Noticia publicada en la <em>Nueva Espa\u00f1a.<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Un estudio de la C\u00e1tedra de la Sidra firmado por Jos\u00e9 Manuel Fern\u00e1ndez Prieto recupera la demonizaci\u00f3n que en el siglo XIX se hac\u00eda del consumo sidrero por parte de las clases populares. El alcalde de Oviedo tem\u00eda a la sidra como al c\u00f3lera. 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