José María Grau Ribas
Catedrático de Universidad / Full professor
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(tiene premio)
Escuela Politécnica de Ingeniería (EPI) de Gijón,
Edificio Polivalente, Módulo 8, 2ª Planta.
* Natural de La Puebla de Roda/Isábena/Ribagorza/Huesca/España
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* Experto en finales de partida de mus
Mi obra cumbre: Resolución completa del juego del Mus en los finales de partida con 39 tantos.
(Proyecto fin de carrera realizado por Laura Isabel López Naves)
* El Problema de la Secretaria.
Disponemos de una urna con 100 bolas etiquetadas con números cuyos valores desconocemos. Vamos extrayendo las bolas de forma aleatoria y, tras ver el número de cada bola, podemos elegir entre dos opciones:A) Rechazarla definitivamente: descartamos la bola y continuamos extrayendo.
B) Seleccionarla y dar por finalizado el juego.
¿Cuál es la estrategia que maximiza la probabilidad de seleccionar la bola con mayor número?
Esto es en esencia el Problema de la Secretaria y, desde hace más de 10 años, me dedico a estudiar variantes y generalizaciones de este problema.
Para el problema concreto planteado (con 100 bolas) la estrategia óptima consiste en rechazar 37 bolas y, a partir de entonces, seleccionar la primera que extraigamos de mayor valor que todas las anteriores. Con esta estrategia la probabilidad de éxito es exactamente
En general, con N bolas, la estrategia óptima consiste en rechazar (aproximadamente) las primeras N/e (donde e=2.7182 ...) y con ella la probabilidad de éxito, cuando N tiende a infinito, es1/e = 0.367879441171442 ....
Para más información, se puede consultar el trabajo fin de grado, realizado por Alejandro Díaz Nadales y dirigido por mí en 2020.
* Campeón de España de Hex (2008)
Inventado de forma independiente por Piet Hein en 1942 y por John Nash en 1948, el Hex es ampliamente reconocido como el juego matemático por excelencia. Su estructura simple y profunda ha captado el interés de matemáticos, lógicos y teóricos del juego durante décadas.
Uno de los aspectos más fascinantes de Hex es que no permite el empate, como demostró David Gale. Además, mediante la técnica conocida como robo de estrategia, se ha probado que el primer jugador posee una estrategia ganadora, aunque esta solo ha sido descrita de forma explícita para tableros de hasta 9×9.
El juego se desarrolla sobre un tablero compuesto por celdas hexagonales, y el objetivo de cada jugador es conectar sus dos lados opuestos mediante una cadena continua de fichas de su color. Esta mecánica, aparentemente sencilla, da lugar a una enorme complejidad estratégica, lo que convierte a Hex en un objeto de estudio privilegiado dentro de la teoría de juegos combinatorios.
* Ajedrez por correspondencia.
El ajedrez por correspondencia, antaño un intercambio casi litúrgico de sobres y esperas, ha quedado reducido a una sombra de sí mismo en la era de los servidores y los potentes módulos de análisis. Hoy las tablas no son un desenlace probable, sino la única salida lógica en un entorno donde cualquier aficionado dispone de una potencia de cálculo que aplasta cualquier atisbo de creatividad. En las competiciones que aspiran a situarse por encima del nivel elemental, una victoria no nace del ingenio, sino de un error grotesco, casi siempre un fallo de transmisión que envía una jugada distinta de la pretendida. Y, sin embargo, miles de jugadores y centenares de federaciones continúan celebrando competiciones como si nada de esto existiera, aferrados a un ritual que exige más paciencia administrativa que reflexión estratégica.
Abandoné su práctica hace ya tres décadas, justo después de obtener una norma de maestro internacional que me exigió un trabajo prolongado y minucioso. Movido por la nostalgia, regresé recientemente y, en este nuevo periodo, he alcanzado incluso la titulación definitiva de maestro internacional, un logro que —a la luz de la situación actual— carece del más mínimo mérito. Mientras tanto, algunos intentan salvar a la ICCF con un sistema de desempate que no pasa de ser una ocurrencia que nadie ha sabido superar: obliga a anticipar, mediante jugadas condicionadas, la línea exacta que escogerá el rival, sustituyendo el análisis por una tediosa y laboriosa adivinación. Así estamos: el ajedrez a distancia convertido en una parodia sostenida por la inercia, la costumbre y unos pocos románticos, además de una mayoría que todavía no parece advertir la magnitud del problema, como si todos asistieran, sin demasiada prisa por comprenderlo, a la lenta representación de una obra cuyo final hace tiempo que está escrito.