Cuaderno segundo. Viaje 6. ° A. Gijón – San Sebastián – Valladolid. Día 30 de agosto de 1791

Comienzo de texto

Comienzo de texto: Día 30.-He dormido muy bien y se ha repuesto mi estómago, alterado por el agua de limón bebida en Vergara, la madrugada,

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Día 30.-He dormido muy bien y se ha repuesto mi estómago, alterado por el agua de limón bebida en Vergara, la madrugada, la humedad y el largo camino de ayer mañana; pienso tomar mañana la diligencia y dormir en Burgos, y después de mañana en Valladolid, y descansar de tantas fatigas para entrar en otras.
Veo de aquí la nueva plaza, que se está acabando de empedrar tan magníficamente como se ha construido. Convendría en medio de ella una fuente, y no se hace por causa de los toros. Si no hubiera agua para fuente, una estatua o monumento completaría el adorno. Las entradas son cuatro, una en el medio de cada frente, adornadas con cuatro columnas arrimadas, en lugar de las pilastras del resto, y un bocel en cada arco.
Salimos por la mañana a la casa de Montehermoso, que tiene una bella huerta con muchos frutales en espalera. Colección de pinturas en que hay decentes cuadros; librería; colección de estampas y dibujos harto numerosa; gabinete de historia natural, en que hay lo más precioso de todos los reinos; los pájaros son bellísimos; bajos relieves, bronces, ídolos, vasos y otras buenas cosas del antiguo. Esta casa, ocupada actualmente por los duques de Stignac y otros franceses refugiados, no se pudo ver sino muy de priesa. En el archivo hay algunas buenas armas antiguas.
A San Miguel: retablo de buena escultura y arquitectura (véase Ponz, Viage fuera de España, tomo y carta primera). Es muy lindo el colateral del evangelio en madera, y su medalla del mismo Hernández, y un cuadro de Santa Lucía y Santa Águeda en una capilla del mismo lado. En San Prudencio, la fachada principal de que habla Ponz, el pórtico o zaguán dórico de que no habla, y es muy bello. La portada de la iglesia, mal arrinconada, toda de mármol negro de dos cuerpos, el primero dórico y el segundo jónico, de gran carácter. El nicho destinado a San Prudencio está vacío. No se completó la fundación.
El estado del hospicio se acompaña impreso; las obras que se trabajan son en su género buenas y de buen despacho. Vimos una de las fábricas de chapería de hierro, en que principalmente se trabaja batería de cocina, todo al martillo. Las piezas reciben la primera forma cóncava en caldeo, tres a la vez; después la acaba el martillo, y se lima y pule al torno. Hay tres; se me olvidó preguntar sobre la soldadura. Vimos la casa de la Sociedad; es propia del marqués del Sauce, y tiene buena portada del gusto de Berruguete. Hay sala de dibujo, bien dispuesta y surtida de principios y cabezas y academias, con algunas estatuas de yeso. El archivo y librería con buen principio; allí todas las actas impresas de Álava.
Visita al administrador de la Aduana (Arozarena), sobrino de D. Juan Matías, y a su mujer, sevillana. Están ricos y magníficamente alojados en la plaza. Vimos la Casa de la Ciudad; tres piezas para ayuntamiento, sala noble y gabinete con chimenea; el adorno traído para ésta de Francia, de mármol blanco y muy gracioso, y costó sólo mil reales; estas piezas se colgarán de damascos con frisos de madera embutida; un oratorio, con entrada por la Casa de ayuntamiento, y gracioso retablo. Estas piezas, y particularmente el salón, son bajas de techo y estrechas.
Vimos (ayer) la fábrica de sillas de don Francisco Lorza: se trabajan obras de ensamblaje, pero principalmente sillerías de junco del país y canapés a la inglesa, comunes y más finas, de buen trabajo; tienen grandes obradores y muchos oficiales, y se conoce que hay gran tráfico; el consumo no es sólo aquí, sino también por todas las provincias. Nótese que Ponz ha hablado de Vitoria y Vergara, y se omite algo de lo que él dice.
En la librería de Santo Domingo hay un manuscrito precioso con este título: Descripción de las costas de España, con demostración de sólo los lugares en que hay fortificación. Y contiene, además de la carta general, las de la costa de Guipúzcoa, plaza de Fuenterrabía, puerto de San Sebastián, planta de la torre ,del Pasaje, Laredo, Santander, Bayona (en Galicia), Viana, Lisboa, etc. (en Portugal), Cádiz y su planta, Puntal, Matagorda, Estrecho, Gibraltar, Málaga, Cartagena, Rosas, Colibre, Perpiñán, Salsas, Jaca…, Pamplona. Es original y están firmadas todas las hojas Gerónimo de Soto. Hay bastantes libros, pero pocos buenos. Eslo una Exposición de 1os Comentarios de Eusebio y su Historia en castellano, con otros opúsculos del Tostado, una Políglota Complutense y otras cosas. Hay una colección de papeles varios, curiosa para el instituto del convento, y en ella algunas cosas buenas del gobierno de esta provincia.
Se comió bien; después fuimos a casa de D. Lorenzo [de Prestamero], secretario de la Sociedad, que vive en la casa de los Urbinas; bello cuadro de la Magdalena, atribuido a Ticiano; me parece más bien del Tintoretto; y sea de quien fuere, es bellísimo y tiene un gracioso marco bien dorado.
Hay aquí un [Victoriano José] Moraza que trabaja de escultura excelentemente, con particularidad en adornos; se dora asimismo muy bien; en general reina en esta parte el buen gusto.
Pasamos luego a los recoletos de San Antonio. Graciosa y sencillísima fachada o portada de iglesia con dos esculturas de San Francisco y San Antonio, en piedra, por el gusto de Gregorio Hernández, y que dicen ser suyas; en el pórtico dos graciosas pilas de mármol negro y blanco, y la iglesia, de bellas proporciones, pequeña, limpia y bien construida. Todo en ella es de la mayor simplicidad y el mejor gusto, a excepción de los dos retablos que están a derecha e izquierda de la entrada. El mayor, de buena arquitectura, tiene excelentes efigies y bajos relieves de Gregorio Hernández. La Concepción en medio, Santa Teresa y San Francisco a los lados, arriba el Crucifijo con San Juan y la Virgen al lado, todo del tiempo de su autor. Son también suyos los dos retablos colaterales. En el claustro de este conventico, que antes, dicen, perteneció a los carmelitas, hay una Vida de San Francisco; buenos cuadros, pintados en este siglo de mano de un tal Cuadra, que firmó. Son ciertamente lo mejor que se hizo desde Palomino a la institución de la Academia.
De allí fuimos a casa del marqués de Legarda, que tiene en su chimenea una bella Virgen por la manera de Andrea del Sarto, dos bamboches que dice ser de Murillo, y son flamencos, por el gusto de Teniers, y otros dos más pequeñitos, que son sin duda de este autor. En la sala tiene los retratos de su abuelo y en el gabinete de su bisabuelo, aquél de golilla y éste de cazador, de mano de Bartolomé Murillo y de lo mejor que hizo. El último pasaría entre todos por de Velázquez, porque tiene todo lo bueno de este gran maestro, con quien Murillo estuvo algún tiempo.
Este señor tiene una chimenea con los frisos de caoba embutida y un comedor de madera, todo de buen gusto, así como la cajonería del archivo.
Al fin fuimos a casa de Antonio Ibarguen, el padre de las fábricas de chapería, donde vimos ollas, marmitas, hornos, chocolateras y otras piezas perfectamente trabajadas. Este hombre, enseñado en Madrid en el trabajo del cobre, se trasladó aquí y al hierro con su habilidad; trabaja con seis oficiales, y pudiera emplear diez y ocho, según las comisiones que tiene para cuarteles, conventos, América y otras partes.
Saliendo de allí y corriendo el ruedo de la ciudad, se ve correr por una gran zanja un riachuelo, al cua1 con poca pendiente salen los vertederos de la ciudad. Está descubierta, y es de mal olor y aspecto a aque1 paso, por otra parte apretado con las tapias de las huertas. En cambio hace la fertilidad de éstas. Los hortelanos, cada uno con su cigüeñal de corta guía armado sobre la orilla de la zanja, saca toda el agua necesaria para el riego y la echa en la boca de un conducto que pasa a las huertas; creo que pudiera cubrirse esta zanja, abatir las tapias de las huertas, ponerles verjas de madera sobre petriles, y acaso tomar algo de su terreno. Entonces, abriendo conductos a cada una y formando estanques, pudieran tomar dentro el agua con un sifón o con los mismos cigüeñales. Quedaría el más bello paseo, porque las casas, feas ahora por aquella parte, mejorarían su aspecto, rasgarían allí ventanas y ganaría la más agradable vista y exposición de la ciudad.
A casa; hay asiento en la diligencia; a tomarle; visita de D.ª Rita Rosales, antigua criada, con su padre. Despedida de D. Felipe Roque, que me acompañó a todo; del mayordomo de Montehermoso, D. José María Espitarte, y de D. Felipe Uriondo, cura y beneficiado de San Vicente, mozo hábil, quien me ofreció un Diccionario vascongado, que será para mí del mayor aprecio.
Hay asientos en la diligencia; están pagados, y con tres arrobas de peso cuestan setecientos cuarenta y cuatro reales; se han pagado a Pachín de Peón, por su salario y de la caballería, cuatrocientos siete; para manutención de las cuatro caballerías, doscientos; para la suya y de Agustín, ciento cuarenta y cuatro; se ha gratificado a éste con cien reales, a aquél con cuarenta y nueve. Se les dieron noventa para hierba en Asturias, portazgos y herraduras; todo, mil setecientos treinta y cuatro reales; el bolsillo se va apurando. A dormir, que hay que madrugar.

Referencia: 06-219-01
Página inicio: 219
Datación: 30/08/1791
Página fin: 223
Estado: publicado