Xenobots

20 abril 2020   |   por Iris Menéndez   |   Tecnología
Los xenobots son robots vivos, creados a partir de células madre de ranas, que pueden tener aplicaciones en múltiples ámbitos, como la biomedicina y el medioambiente. El nombre de xenobots es un pequeño juego de palabras, ya que el nombre de la rana de la que se obtuvieron las células es Xenopus laevis.

Se trata de biobots formados por células que fueron obtenidas de embriones de ranas y ensambladas dando forma a una estructura nueva. Estas células cooperan, permitiendo que el xenobot se mueva e incluso se cure a sí mismo.

Estos pequeños robots, de menos de un milímetro, tendrán un gran número de aplicaciones en diferentes campos. Se trata de organismos programables, que pueden llevar a cabo tareas para las cuales los clásicos robots no están capacitados. Gracias a su pequeño tamaño pueden ser introducidos en el cuerpo humano, lo que los hace idóneos para conseguir hacer llegar fármacos a zonas que, por otros medios, serían de difícil acceso. Otra característica que los hace interesantes es la obsolescencia programada, tras siete días las células que forman los xenobots mueren, sin dejar residuos que puedan dañar el medio ambiente o el cuerpo humano, ya que se trata de máquinas biológicas. Tienen, además, aplicaciones fuera de la biomedicina, puesto que podrían utilizarse para eliminar los microplásticos de los océanos o también para eliminar residuos tóxicos. Muchas otras posibilidades están aún por estudiar, ya que estos pequeños robots biológicos pueden ser programados con distintos fines.

Los xenobots son fruto de una exitosa colaboración entre informáticos, biólogos e ingenieros expertos en robótica. Los informáticos se encargaron de realizar el diseño, haciendo uso de algoritmos evolutivos, los biólogos se encargaron de obtener las células madre y dar forma a los xenobots.
ropa inteligente

Sin embargo, se abre la puerta del dilema ético. ¿Hasta qué punto serán desarrollados estos xenobots? ¿Llegará el momento en el que tengamos que plantearnos si se pueden considerar una forma de vida y si, quizá, estamos yendo demasiado lejos? Todo esto puede tener un cierto impacto social, ya que probablemente haya grupos que se opongan a que sean creados organismos programables. También se debe sopesar si existe una fuente de células alternativa a las ranas; por ejemplo, si los xenobots van a ser utilizados para tratar a un paciente, podrían ser sintetizados haciendo uso de las células madre del propio paciente. Estos biobots también podrían ser utilizados en investigación básica, para averiguar cómo se forman los organismos, cómo se desarrollan y se organizan; por lo que se debe sopesar toda la información que se puede obtener de ellos.

A pesar de que aún queda mucho por investigar y por determinar, los xenobots parecen una herramienta que resultará de gran utilidad en diversos ámbitos, algunos aún por descubrir.

Iris Menéndez

Biotecnóloga por la Universidad de Oviedo y máster en neurociencia por la Complutense de Madrid

¡ponte en contacto!