La RAE define ropa como «prenda de vestir», concepto sin duda tan abierto como ambiguo. Etimológicamente viene de una raíz germánica que comparte con vocablos como «robar» o «arrobar». Sabio es el lenguaje, puesto que arrobo es lo que produce lo que podríamos llamar «ropa inteligente».

La ropa ha servido al hombre para protegerse del frío y del calor, de la lluvia y del viento haciendo posible a nuestra especie colonizar espacios cuya habitabilidad sería imposible de otra manera. También ha jugado un papel importante en aspectos como el religioso o el social, donde ha sido un indicador de clase. Su origen se remonta a hace más de 50.000 años, consistiendo básicamente en cueros, pieles o fibras vegetales que, atándose alrededor del cuerpo, protegía a los seres humanos de los elementos de la naturaleza.

Desde entonces hasta hoy, el desarrollo y evolución de la ropa han sido imparables y han caminado siempre de la mano de la investigación, la innovación y la tecnología. Y hoy, en pleno siglo XXI, parece haber alcanzado un nivel de sofisticación inimaginable hace tan solo un par de décadas, tras fundirse con el campo de las nuevas tecnologías dando lugar a lo que se viene en llamar »ropa inteligente», ropa cuya funcionalidad va más allá del concepto tradicional.

Algunas de estas prendas inteligentes combinan tejidos de última generación con circuitos eléctricos… sensores o luces que adquieren funcionalidad comunicándose con un hardware y un software apropiados, en algunos casos de manera inalámbrica a través de Bluetooth o Wi-Fi. Cada vez son más y mayores las inversiones, tanto dentro del campo textil como del tecnológico, en este tipo de desarrollo, lo que está contribuyendo de manera muy relevante a la aparición de nuevos productos en esta línea. El rango de utilidades que ofrece la »ropa inteligente» es muy dispar, abarcando desde nuevas innovaciones en el campo de la salud que podrían contribuir de manera muy relevante a mejorar nuestra calidad de vida hasta lo frívolo y, en algunos casos ridículo, lo que, por otra parte, siempre ha sido un signo distintivo dentro la industria de la moda.

Veamos… Es viernes. Juan Sastre de la Luz se ha levantado bien, descansado a pesar del intenso entrenamiento del día anterior. Parece que el nuevo pijama que utiliza su calor corporal para generar y reflejar luz infrarroja, ha ayudado a sus músculos a recuperarse tras el ejercicio. Ha decidido ponerse esos pantalones que ni se arrugan ni se manchan debido a su diseño. Tiene una importante reunión de trabajo en un barrio de la ciudad que no conoce muy bien. Así que ha optado por sus »zapatillas mágicas», conectadas mediante Bluetooth a la app con sistema GPS de su móvil. Cada vez que tenga que girar a la derecha en una bifurcación su zapatilla derecha vibrara. Lo mismo con la izquierda. Puede ir en su bici evitando los riesgos de tener que mirar su móvil mientras pedalea siguiendo las indicaciones de sus playeros. Completa su atuendo con su mochila equipada con paneles solares flexibles que le permiten cargar dispositivos electrónicos mediante un puerto USB y con su nuevo casco que incluye unos auriculares sin cables también acoplados a su móvil, así como un sistema de electrodos capaces de detectar falta de atención (en cuyo caso el casco actuará vibrando o emitiendo un sonido que devolverá a Juan a un estado de completa percepción). En caso de accidente el casco comunicará automáticamente su posición a los equipos de emergencia y hará una evaluación preliminar de los daños que puede haber sufrido.

A lo largo del día Juan ha pensado en su padre varias veces. Le han diagnosticado una patología cardíaca y esto le tiene preocupado. De vuelta a casa decide comprarle un par de camisetas que pueden detectar, medir y registrar su ritmo cardíaco de manera continua y enviar estos parámetros en tiempo real a su cardiólogo. El día ha sido intenso, pero es viernes. Unas tapas, unas cañas y a bailar. Como ha salido con ganas, se ha puesto la camiseta que le regalaron sus amigos recientemente. Viene con una pantalla integrada basada en LEDs que reproduce cualquier imagen o video provenientes de su móvil. Cuando el DJ pincha una de sus canciones favoritas no ha podido resistirse y reproduce el video de la canción en su camiseta dejando ojipláticos a los presentes…, ¿he mencionado antes las palabras frivolidad y ridiculez asociadas a la moda?

Podría parecer fantasía, pero todo lo expuesto existe, es real. Y es tan solo la punta del iceberg. Calcetines, mallas de yoga, trajes de baño, cazadoras y todo tipo de prendas deportivas que son capaces de medir y analizar mil y un parámetros dependiendo de las necesidades del usuario. ¡Parece que ha llegado la hora de revisitar la definición ofrecida por la RAE!

Pablo Secades

Biólogo de cosas pequeñas, muy interesado en ciencia, comunicacion, educacion, innovacion y tecnologia en lo laboral y en cualquier proceso fermentativo, en libros, en aprender, en deporte y cualquier otro ambito del que pueda obtener inspiracion en lo personal…

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