{"id":40,"date":"2022-05-24T19:41:06","date_gmt":"2022-05-24T19:41:06","guid":{"rendered":"https:\/\/www.unioviedo.es\/tuna\/?page_id=40"},"modified":"2022-05-28T10:55:07","modified_gmt":"2022-05-28T10:55:07","slug":"historia-y-origenes-de-la-tuna","status":"publish","type":"page","link":"https:\/\/www.unioviedo.es\/tuna\/?page_id=40","title":{"rendered":"HISTORIA Y OR\u00cdGENES DE LA TUNA"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: center;\"><span style=\"font-size: 14pt;\"><b>HISTORIA Y OR\u00cdGENES DE LA TUNA<\/b><\/span><\/p>\n<p style=\"text-align: right;\" align=\"right\">Rafael Asencio Gonz\u00e1lez \u201cChencho\u201d<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\" align=\"right\">Tuna de Medicina de C\u00f3rdoba<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" class=\"size-medium wp-image-46 alignleft\" src=\"https:\/\/www.unioviedo.es\/tuna\/wp-content\/uploads\/2022\/05\/tuno_espada-1-180x300.jpg\" alt=\"\" width=\"180\" height=\"300\" srcset=\"https:\/\/www.unioviedo.es\/tuna\/wp-content\/uploads\/2022\/05\/tuno_espada-1-180x300.jpg 180w, https:\/\/www.unioviedo.es\/tuna\/wp-content\/uploads\/2022\/05\/tuno_espada-1.jpg 292w\" sizes=\"(max-width: 180px) 100vw, 180px\" \/><\/p>\n<p>Todo el mundo sabe hoy en d\u00eda qu\u00e9 es\u00a0<b>la Tuna<\/b>. Una definici\u00f3n simplificada la describir\u00eda como aquel grupo de j\u00f3venes estudiantes que, vistiendo unos trajes de corte antiguo y pintoresco, se dedican a cantar y ta\u00f1er instrumentos para divertirse y allegar algo de dinero a sus bolsas, llevando un estilo de vida guas\u00f3n y apicarado.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pocas personas sin embargo, a pesar de intuir que se trata de una costumbre remota, conocen la extraordinaria longevidad de la misma, sus or\u00edgenes y las continuas transformaciones que ha experimentado con el correr de los tiempos pues, aunque la definici\u00f3n con que comenc\u00e9 puede casar a la Tuna de cualquier \u00e9poca al tocar aspectos que, por decirlo de alguna manera aparecen ad extra, otros no tan evidentes relativos a su organizaci\u00f3n interna y motivos fundamentales de existencia, establecen diferencias insoslayables que aconsejan el estudio separado de cada unas de las etapas en las que puede dividirse su devenir hist\u00f3rico:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En una primera fase que abarcar\u00eda el periodo comprendido entre los siglos XIII a primera mitad del XIX, y que podr\u00edamos motejar de \u00abPicaresca\u00bb, la Tuna no existe como colectivo individualizado y perfectamente identificable por el com\u00fan de las gentes, apareciendo tan s\u00f3lo como costumbre de un determinado grupo profesional, el estudiantil. Llanamente, no existe la Tuna y s\u00ed la costumbre estudiantina de correr la tuna.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En su errar bribi\u00e1tico los escolares primigenios carec\u00edan tambi\u00e9n de la estabilidad y organizaci\u00f3n de las actuales Tunas Universitarias, fraternidades conformadas por un n\u00famero constante de miembros que viven en su seno durante un segmento temporal m\u00e1s o menos duradero, que se renuevan peri\u00f3dicamente con la incorporaci\u00f3n de elementos nuevos, y que ejercen su magisterio en cualquier estaci\u00f3n del a\u00f1o, representando a su Universidad, Facultad, Escuela o Colegio Mayor.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pero es que ni siquiera coinciden en la esencia: el motivo b\u00e1sico por el que los estudiantes presentes se animan a formar Tunas, o se integran en las ya preexistentes, es la diversi\u00f3n. Mientras que los tunos de anta\u00f1o, aunque a veces montaban Bigornias con el exclusivo objeto de disfrutar de las fiestas de los pueblos vecinos, corr\u00edan la tuna por necesidad, no siendo la tuna sino respuesta ideada por el siempre agudo ingenio estudiantil que intenta dar soluci\u00f3n a una situaci\u00f3n que se repite inexorablemente a\u00f1o tras a\u00f1o: la vuelta al hogar cuando los estudios cierran sus puertas por vacaciones, el regreso a la Universidad una vez finalizadas las mismas, o la cruda subsistencia sin m\u00e1s en este periodo, al no tener casa a la que volver o de la que partir. La mendicidad, la m\u00fasica, la rapi\u00f1a y, si son m\u00e1s de uno, la uni\u00f3n entre los que juntos hacen el camino, ser\u00e1n los m\u00e9todos utilizados por los tunos para cubrir sus necesidades. As\u00ed, por mayor abundar, en esta primera etapa, advirtiendo en todo caso que\u00a0<i>si en un principio [las tunas] fueron m\u00e1s bien juntas de estudiantes, m\u00e1s tarde se convirtieron en concurso de truhanes, medio expedito de holganza y camino abierto para enga\u00f1os, hurtos y trapacer\u00edas.<\/i><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Resumiendo, en sus or\u00edgenes la Tuna no existe como instituci\u00f3n; s\u00f3lo acaece la costumbre de correr la tuna, trasunto de la vida que normalmente hac\u00edan los estudiantes humildes, acomodada a un periodo determinado de tiempo, generalmente las vacaciones, no siendo obst\u00e1culo para este concepto el que, como dicen los historiadores de la Universidad de Zaragoza Jim\u00e9nez Catal\u00e1n y Sinu\u00e9s y Urbiola, a estas comparsas de tunos muchas veces se unieran escolares hijos de familias ricas que prefer\u00edan esta vida alegre, p\u00edcara y de sobresalto continuo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><b>Correr la tuna.<\/b><\/p>\n<p style=\"text-align: justify; padding-left: 40px;\"><i>La tuna se define, [como] una vida vagamunda y holgazana; pero en lenguaje estudiantil significa m\u00e1s, pues equivale \u00e1 divertirse, y comer sin estudiar.<br \/>\nSe divide en solitaria y simult\u00e1nea.<\/i><\/p>\n<p style=\"text-align: justify; padding-left: 40px;\"><em>La primera es cuando un estudiante se halla declarado en trueno; pero \u00e1 pesar de eso continua durante el curso sus estudios, sin agregarse \u00e1 ninguna pandilla, frecuentando la sopa de los conventos (esta definici\u00f3n es de illo tempore).<\/em><br \/>\n<em>La segunda es, cuando un estudiante se agrega con otros para vivir \u00e1 patio, bajo las reglas de buena sociedad, y especular con su buen humor y sus instrumentos pro pane lucrando<\/em>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Con estas palabras comienza el Manuscrito del Bachiller Sotanillas, citado por Vicente de la Fuente en su art\u00edculo \u00abCostumbres Estudiantinas. La Tuna \u00ab, publicado en el Semanario Pintoresco Espa\u00f1ol de 8 de mayo de 1842.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Gran conocedor de las m\u00e1s antiguas tradiciones universitarias, de la Fuente retrata en sus cuadros de costumbres el modus vivendi de los estudiantes antediluvianos, a cuya clase, como \u00e9l mismo reconoce tuvo el honor de pertenecer, y entre ellos destaca al estudiante de la tuna, de los que dice que:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify; padding-left: 40px;\"><i>Entre los estudiantes de la tuna, los hay unos por necesidad y otros por vagancia: aquellos s\u00f3lo tunan cuando no hay curso, para \u00e9stos siempre son vacaciones.<\/i><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pero no es s\u00f3lo este autor el que, a trav\u00e9s de sus escritos, desvela el ser de la tunantesca; el Costumbrismo en si, lleva impl\u00edcito un gen cient\u00edfico de an\u00e1lisis de lo que fue, (tipos desaparecidos o en peligro de extinci\u00f3n) y lo que a ser empieza (nuevos tipos), al objeto de \u00abponer frente \u00e1 frente la civilizaci\u00f3n antigua con la moderna\u00bb, como piedra de toque para la ulterior autocr\u00edtica.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Sea como fuere, debemos a este g\u00e9nero, si exceptuamos las noticias contenidas en la comedia y novela picaresca, teatro menor en todas sus formas, y literatura de cordel de los siglos XVIII y XIX, lo poco o lo mucho que sobre la tuna y los tunos protohist\u00f3ricos conocemos, que en esta materia nada es seguro, pues por dudar, se duda hasta del origen etimol\u00f3gico de la palabra misma que sirve para nominar la tradici\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><b>Origen etimol\u00f3gico del t\u00e9rmino Tuna.<\/b><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Es en La Vida de Estebadillo Gonz\u00e1lez, cuya primera impresi\u00f3n data del a\u00f1o 1646, donde por vez primera se recoge la palabra \u00abtunante\u00bb, pues su protagonista se confiesa de la siguiente manera:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify; padding-left: 80px;\"><i>Yo, Estebadillo Gonz\u00e1lez,<br \/>\nQue fui ni\u00f1o de la escuela,<br \/>\nGorr\u00f3n de nominativos<br \/>\nY rapador de molleras,<br \/>\nRomero medio tunante,<br \/>\nFullero de todas tretas,<br \/>\nAprendiz de guisar panzas,<br \/>\nSota alf\u00e9rez de banderas,\u2026<\/i><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La voz \u00abtunar\u00bb, aparecer\u00eda en menos de treinta a\u00f1os, en el Entrem\u00e9s para el auto \u00bfQui\u00e9n hallar\u00e1 mujer fuerte?, estrenado por Calder\u00f3n en el a\u00f1o 1672, donde adem\u00e1s se indica que estamos ante una expresi\u00f3n escolar:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify; padding-left: 80px;\"><i>Si de verdad le cuento,<br \/>\nAunque siempre vengo y voy,<br \/>\nNo s\u00e9 d\u00f3nde voy ni vengo,<br \/>\nQue es lo que en frase escolar<br \/>\nSe llama tunar.<\/i><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">No ser\u00eda hasta bastante despu\u00e9s cuando se incluyen las palabras \u00abtuna\u00bb, \u00abtunar\u00bb y \u00abtunante\u00bb en un diccionario, el de Autoridades, elaborado entre 1726 y 1729.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pues bien, la explicaci\u00f3n cl\u00e1sica de Corominas hace derivar la palabra \u00abTuna\u00bb del franc\u00e9s \u00abTune\u00bb, hospicio de los mendigos, limosna, propiamente la mendicidad; tomado del nombre \u00abRoi de Thunes\u00bb o jefe de los vagabundos franceses, a quien se dio este apelativo de Rey de T\u00fanez en memoria del Duque del Bajo Egipto, modo en que era conocido el jefe de los gitanos cuando sus bandas llegaron a Par\u00eds en el a\u00f1o1427.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Emilio de la Cruz sostiene por su parte, que la voz en cuesti\u00f3n procede del lat\u00edn Tonus-Tonare, sonar estrepitosamente. El paso de Tonare por Tunare, seg\u00fan de la Cruz , habr\u00eda ocurrido de forma natural, pues tales oscilaciones eran frecuentes, citando como por ejemplo entre Tundo y Tondeo formas que llegar\u00edan a convivir.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Esta tesis se encontraba ya recogida con anterioridad en Garc\u00eda de Diego (Diccionario Etimol\u00f3gico Espa\u00f1ol e Hisp\u00e1nico, Ed. S.A.E.T.A. Madrid 1954), quien tambi\u00e9n deriva \u00abTuna\u00bb del lat\u00edn Tonus-Tonare, pues la idea de hacer algo ruidoso, alocado da verosimilitud a la etimolog\u00eda para tunar y tunante, ya que un pensamiento parecido han asumido los castellanos tronera (hombre alocado) y trueno (joven alborotador). Jos\u00e9 Luis Pensado desestima la explicaci\u00f3n de Garc\u00eda de Diego y Emilio de la Cruz , porque del lat\u00edn tonare se esperar\u00edan unos derivados verbales con la vocal breve diptongada en -ue-, un tueno o tuene con el sentido de tuno y la tuna.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Por su parte Juli\u00e1n de Zugasti (El bandolerismo, 1877) opina que el t\u00e9rmino en cuesti\u00f3n derivar\u00eda de un supuestamente existente \u00abReino de Tunia\u00bb, y es que a decir de este autor la Tunia y la German\u00eda ser\u00edan las dos entidades en las cuales se dividir\u00eda el hampa espa\u00f1ola, siendo la Tunia la hermana menor de la German\u00eda , en cuanto que englobar\u00eda p\u00edcaros de menor calado delictivo, aun cuando compartir\u00eda con \u00e9sta la normatividad y el lenguaje jergal propio de los bajos fondos. La Tunia contar\u00eda entre sus adeptos a muchos estudiantes que, atra\u00eddos por esta forma de vida libre y antojadiza tomaron el nombre de tunos. Lo cierto es que, a pesar de lo atractivo de esta hip\u00f3tesis, resulta dif\u00edcil aceptarla como cierta, dada la inexistencia absoluta de fuentes y bibliograf\u00eda que confirmen la existencia de este pretendido reino. Tal cosa debi\u00f3 pensar el propio Zugasti, pues, parece dudar de su propia tesis.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La cuarta y m\u00e1s antigua hip\u00f3tesis corresponde a Fray Mart\u00edn Sarmiento quien en su De los Atunes y de sus Transmigraciones y sobre el Modo de Aliviar la Miseria de los de los Pueblos (siglo XVIII) expone que:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify; padding-left: 40px;\"><i>Los atunes no tienen patria ni domicilio constante, todo el mar es patria para ellos. Son unos peces errantes y unos tunantes vagabundos, que a tiempos est\u00e1n aqu\u00ed y a tiempos est\u00e1n all\u00ed. Y si por imitaci\u00f3n de los atunes no se formaron las voces tuno, tunante y tunar de la voz at\u00fan o del thunnus latino, no se puede negar que los vagabundos y tunantes son unos atunes de tierra, sin patria fija, sin domicilio constante y conocido, sin oficio ni beneficio p\u00fablico, y tal vez sin religi\u00f3n y sin alma.<\/i><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Tesis que considero la acertada, puesto que opino que el origen del actual vocablo \u00abTuna\u00bb que nos interesa, esto es, el que nuestro Diccionario de la Real Academia de la Lengua Espa\u00f1ola define como \u00abEstudiantina\u00bb puede encontrarse en el primero de los significados que el mismo tesauro atribuye a la palabra:\u00a0<i>Vida holgazana, alegre y vagabunda<\/i>; y \u00e9ste a su vez podr\u00eda derivar tanto del famoso Roi de Thunes, como de las expresiones La Conquista de T\u00fanez o Ir a T\u00fanez, que nos trasladan a las almadrabas de las costas gaditanas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Durante los siglos XVI y XVII las tunaras del Duque de Medina Sidonia ejerc\u00edan una especial atracci\u00f3n sobre las legiones de vagabundos y perdularios que en aquellos tiempos poblaban Espa\u00f1a llegando a concentrarse durante la temporada de pesca entre mil o dos mil de \u00e9stos, lo que hizo de las mismas un importante centro picaril que adquiri\u00f3 fama junto a otros de antigua tradici\u00f3n como el Zocod\u00f3ver de Toledo, Plaza del Potro de C\u00f3rdoba, Lavapi\u00e9s o Puerta del Sol en Madrid, Rondilla en Granada, etc, e incluso sobresaliendo de entre todos ellos, como expresara Cervantes en La Ilustre Fregona:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify; padding-left: 40px;\"><i>Pas\u00f3 por todos los grados de p\u00edcaro hasta que se gradu\u00f3 de maestro en las almadrabas de Zahara, donde es el finibusterrae de la Picaresca<\/i>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Ven\u00edan estos p\u00edcaros a La conquista de T\u00fanez, esto es, a la pesca y a la sisa del at\u00fan, entreg\u00e1ndose a una vida licenciosa; la expresi\u00f3n Ir a T\u00fanez, en si, ir a los atunes, ten\u00eda tambi\u00e9n su lado ir\u00f3nico y de doble sentido, pues no era dif\u00edcil ir a Zahara y aparecer en T\u00fanez raptado por los piratas berberiscos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El tipo de vida de estos vagabundos comenz\u00f3 a llamarse tuna, y sus protagonistas tunos. El nexo de uni\u00f3n se form\u00f3 de una forma muy sencilla, por pura y simple comparaci\u00f3n: la picaresca acoge una filosof\u00eda que exalta la movilidad territorial \u2013 correr por la plaza del mundo -; el p\u00edcaro cambia constantemente de lugar por diferentes motivos, ya sea por abandonar su antiguo oficio por otro que mejore su condici\u00f3n, bien por encontrar nuevas v\u00edas de ingresos cuando las posibilidades en su lugar de origen se han extinguido. En tal punto son parecidos a los atunes, especie migratoria por excelencia, de la que Claudio Eliano dice en su Historia de los Animales ( I.40) que:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify; padding-left: 40px;\"><i>El llamado at\u00fan es un pez monstruoso que conoce bien todo lo que es m\u00e1s provechoso para \u00e9l, don \u00e9ste que posee porque lo recibi\u00f3 de la naturaleza, y no por haberlo aprendido.<\/i><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Luego, tunos y atunes son viajeros y buscavidas, pero mientras en at\u00fan lo es por naturaleza, el tuno lo es por necesidad.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La palabra at\u00fan proviene del \u00e1rabe Al-tun, \u00e9sta del lat\u00edn Thunnus, y \u00e9sta a su vez del griego Th\u00fdnnos, lo que explicar\u00eda que el Padre Sarmiento, usara el vocablo \u00abTino\u00bb como sin\u00f3nimo de tuno.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Resumiendo, tuno ser\u00eda aquel que lleva una vida parecida a los atunes,\u00a0<i>vagamunda y holgazana<\/i>, como los antiguos estudiantes, pues \u00e9stos tambi\u00e9n se inclu\u00edan entre la caterva de p\u00edcaros a los que se dirig\u00edan las Instrucciones contra Vagos y Maleantes.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Entiende Pensado que vale la pena examinar de cerca la sugerencia de Sarmiento y comienza advirtiendo que no carece de verosimilitud, si tenemos en cuenta que, desde La Segunda Parte del Lazarillo de Tormes (Amberes 1555) de autor an\u00f3nimo e incluso en la continuaci\u00f3n de Juan de Luna (1620), p\u00edcaros y atunes andan asociados y revueltos con la conquista de T\u00fanez. En la jerga de las almadrabas, en donde se le\u00eda de picaresca, a decir de Cervantes, la pesca o mejor el robo de los atunes se llamaba burlescamente la conquista de T\u00fanez. La variante\u00a0en su plural tunes facilitaba la asociaci\u00f3n paranom\u00e1stica con la ciudad de T\u00fanez o, con el seseo andaluz T\u00fanes. Y consecuentemente el ocupado en ese p\u00edcaro oficio de ir a la conquista de tunes se llamar\u00eda un tunante. Por eso no es casualidad que esta forma sea la m\u00e1s antigua de toda la familia. Pues hay que advertir que su cronolog\u00eda en castellano, que parece nacer en la\u00a0<i>Vida tunante<\/i>\u00a0o en el\u00a0<i>Autor de los tunantes<\/i>\u00a0(del Estebanillo Gonz\u00e1lez, Amberes 1646) y por tanto posterior al franc\u00e9s tune (1628), es bastante m\u00e1s antigua, pues ya se usa en la german\u00eda de comienzos del siglo XVI, aunque fragmentada humor\u00edsticamente, bajo la forma tu nante, sobre la cual se invent\u00f3 su nante (Ambos aparecen en un pliego suelto g\u00f3tico de Coplas de Rodrigo de Reinosa). Por eso no es arriesgado suponer que en el habla jergal de las almadrabas, y a partir de la forma morisca tun `at\u00fan\u00b4, naci\u00f3 el tunante quiz\u00e1s significando ya `ladr\u00f3n de atunes\u00b4o `p\u00edcaro de almadraba\u00b4, puesto que juega con \u00e9l, fragment\u00e1ndolo y expandi\u00e9ndolo, Rodrigo de Reinosa en sus Coplas. Sobre tunante se crear\u00eda el verbo tunar y a partir de \u00e9l tuna y tuno. As\u00ed se justificar\u00eda que tuna y tuno aparezcan tan tard\u00edamente en castellano, cuando deber\u00eda esperarse lo contrario si procediesen del franc\u00e9s tune la forma m\u00e1s antigua en el dominio franc\u00e9s. Por la misma raz\u00f3n el castellano tunar se adelanta en m\u00e1s de un siglo al franc\u00e9s tuner.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El c\u00edrculo no tardar\u00eda en completarse, y la palabra \u00abTuna\u00bb, adem\u00e1s de definir al tipo de vida que llevaban los estudiantes tunos, sirvi\u00f3 para designar al conjunto de los mismos que viv\u00edan la Tuna , esto es, a los que su pobreza obligaba a alimentarse de la sopa de los conventos y a andar a la bribia y tuna durante las vacaciones o en cualquier tiempo pues \u00abeste parasitismo flotante, que viv\u00eda a costa de las prodigalidades del rumboso, en \u00e9poca de vacaciones y a\u00fan en tiempo de estudio, se daba `al parasitismo emigrante y bribi\u00e1tico de la tuna\u00bb.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Un camino paralelo recorri\u00f3 la voz \u00abBigornia\u00bb, del lat\u00edn bicornius, de dos cuernos, en referencia al sombrero propio de los estudiantes, llamado indistintamente bicornio o tricornio, con la que primitivamente se nominaba a las Tunas. A la bigornia la define el Diccionario de Autoridades de 1726 con estas palabras: \u00abLos de la bigornia methaphoricamente se llaman as\u00ed algunos guapos que andan en cuadrilla yagavillados para hacerse temer\u00bb, en clara alusi\u00f3n a lo que sin duda era un grupo de tunantes, quedando posteriormente aplicada s\u00f3lo a los estudiantes de la tuna.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Tambi\u00e9n la palabra \u00abEstudiantina\u00bb, \u00faltima y m\u00e1s moderna de las empleadas para nombrar a la realidad Tuna, se form\u00f3 por asociaci\u00f3n. En un principio \u00abEstudiantina\u00bb designaba a la globalidad de las gentes que cursaban estudios, pasando posteriormente a definir al grupo de escolares que corr\u00edan la tuna, aunque conservando tambi\u00e9n su antiguo significado atenuado como adjetivo (hambre estudiantina: aquella propia de los estudiantes) o adverbio (a la estudiantina: al uso de los estudiantes).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><b>La Tradici\u00f3n.<\/b><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Visto lo referente al g\u00e9nesis de la tradici\u00f3n y de la palabra que sirve para nombrarla, quedar\u00eda examinar en que consist\u00eda propiamente \u00e9sta, o lo que es lo mismo: \u00bfcu\u00e1les eran las reglas por las que el grupo que iba a la tuna se reg\u00eda?, y \u00bfc\u00f3mo satisfac\u00edan los estudiantes la necesidad que les hab\u00eda empujado al camino?.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><b>Reglas de buena sociedad.<\/b><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Son pocos los datos que pueden ilustrarnos sobre la organizaci\u00f3n interna de estas fraternidades de estudiantes. S\u00ed aparece recogida en los escritos la figura de un jefe de la expedici\u00f3n, que acced\u00eda al honor\u00edfico cargo por su mayor experiencia o mejores cualidades; y sin lugar a dudas tambi\u00e9n debi\u00f3 existir una normatividad m\u00ednima que permitiera la convivencia entre sus miembros, m\u00e1xime cuando no s\u00f3lo integraban la cofrad\u00eda verdaderos escolares, pues sabido es que, desde antiguo, otras gentes como tah\u00fares, vagos, mendigos y p\u00edcaros de profesi\u00f3n tomaban matr\u00edcula en las Universidades para disfrutar de las preeminencias que el fuero acad\u00e9mico proporcionaba, recalando en estas peregrinas formaciones como mejor medio de conseguir una casi absoluta impunidad para sus fechor\u00edas, de cuya comisi\u00f3n, por otra parte, no estaban libres, como veremos, los estudiantes aut\u00e9nticos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Las bigornias se organizaban, seg\u00fan el Manuscrito del Bachiller Sotanillas, conforme a las \u00abreglas de buena sociedad\u00bb; igual calificativo, \u00ableyes de la raz\u00f3n y de la buena y justa sociedad\u00bb, merecen para Braulio Foz en su Vida de Pedro Saputo, donde adem\u00e1s aparecen citadas tres de estas ordenanzas: \u00abser honrado\u00bb, \u00abhacer com\u00fan lealmente el trabajo y el provecho\u00bb y \u00abguardar sobriedad para no deshonrar el h\u00e1bito o caer en mengua.\u00bb<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Nada podr\u00eda objetarse a la veracidad de la segunda de las leyes, es mas, se repite constantemente en el resto de los escritos de la \u00e9poca: as\u00ed por ejemplo, en el de Vicente de la Fuente \u00bb La Tuna \u00ab, Pero las otras dos (ser honrado y sobrio para no deshonrar el h\u00e1bito o caer en mengua), aunque seguramente exigidas hoy en d\u00eda por los estatutos de nuestras Tunas Universitarias, tanto han cambiado los tiempos, no casan con el car\u00e1cter y la fama que las mismas fuentes de esta primera etapa atribuyen al estudiante de la tuna. La respuesta a este problema podr\u00eda encontrase en la visi\u00f3n especialmente rom\u00e1ntica con que el autor de la Vida de Pedro Saputo retrata a la tuna en esta obra, no olvidemos que fue publicada a mediados del siglo XIX. Decimos esto porque opinamos que la expresi\u00f3n \u00abbuena sociedad\u00bb del Manuscrito del Bachiller Sotanillas es un ejemplo t\u00edpico del tan propio doble sentido de la tropa estudiantil, que en realidad har\u00eda referencia a la clase conformada por la gente de gandaya, para nada bondadosa, puesto que el estudiante de la tuna es ante todo tuno, siendo por tanto sus costumbres y ordenanzas l\u00f3gicamente de tunos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><b>Arte Tunantesca.<\/b><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Comenzamos este apartado con dos interrogantes, intentaremos ahora dar respuesta a la segunda: \u00bfc\u00f3mo satisfac\u00edan los estudiantes la necesidad que les hab\u00eda empujado al camino?.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El primer remedio lo constituye la mendicidad , sin desaprovechar el entendimiento que \u00e9sta da para el hurto, que ya en la Segunda parte de la vida de Guzm\u00e1n de Alfarache atalaya de la vida humana, de Mateo Alem\u00e1n, se dice que \u00abrecorr\u00edamos los portillos de todo el pueblo y cuanto hab\u00eda dentro, con achaque de ir pidiendo, no tanto por lo que nos hab\u00edan de dar cuanto por lo que les hab\u00edamos de quitar, dando vista por los gallineros, para trazar c\u00f3mo mejor poderlos despoblar\u00bb.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En la Segunda parte de la vida del p\u00edcaro Guzm\u00e1n de Alfarache, de Mateo Luj\u00e1n de Sayavedra, el rufo \u00abmicer Morc\u00f3n\u00bb descubre al protagonista de la obra su perfeccionada t\u00e9cnica petitoria:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify; padding-left: 40px;\"><em>Estos advertimientos me han valido en muchas ocasiones, y en particular he usado cuando voy de camino de paso, en llegando al lugar preguntar qu\u00e9 gente de letras hay en \u00e9l: a estos y al cura y vicario me voy a sus casas, y pregunto por ellos, y hago que les digan que est\u00e1 all\u00ed un licenciado que les quiere hablar; prop\u00f3ngales una oracioncilla que tengo estudiada en lat\u00edn, pidiendo mi limosna, como pobre estudiante que va de paso a la universidad, y que profeso la facultad de leyes y c\u00e1nones y que voy con grande necesidad. No hay ninguno que, en viendo mi presencia y sosiego y humanidad con que le propongo mi petici\u00f3n, calificada con el lenguaje, que no me d\u00e9 de un real arriba. Hecho esto, no dejo casa en donde no pida, usando de un t\u00e9rmino para los hombres y de otros a las mujeres, y se\u00f1aladamente viudas y casadas. A los hombres digo con voz baja y vergonzosa que den a un pobre licenciado que pasa a la universidad y le ha faltado el dinero. A las mujeres: Se\u00f1ora, por aquella Virgen que pari\u00f3 sin dolor, que favorezca a este pobre ordenado para pasar a sus estudios, que Dios nuestro se\u00f1or le ampare sus hijos y les vea bien logrados y ense\u00f1ados y con descanso. Con estas peticiones que parecen simples y sin doblez junto con el donaire que les doy, saco siempre mucha limosna\u00bb.<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Como se conoce ya por estas letras, visitaban los estudiantes, junto a otros mendigos, las porter\u00edas de los conventos para dar satisfacci\u00f3n a sus est\u00f3magos, as\u00ed se declara respecto a escolares gorrones de Los sopones de Salamanca, texto del a\u00f1o 1734 de don Diego de Torres Villaroel, inmersos en un errar bribi\u00e1tico camino de Lisboa, donde pretenden pasar un a\u00f1o de asueto<em>\u00a0confiados en el bodrio de las porter\u00edas frailescas, que son la mesada y letra abierta de los perdularios y tunantes.<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Este m\u00e9todo de mendigar algunas monedas o solicitar algo de comida de puerta en puerta recib\u00eda el nombre de Ostiatim, y as\u00ed se declara en la Academia de Autoridades de 1737. .<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pero el bachiller Sotanillas argumenta en su manuscrito que los escolares, en su errar bribi\u00e1tico, especulaban adem\u00e1s \u00abcon su buen humor y sus instrumentos\u00bb, y es que la picaresca con may\u00fasculas, domina todo lo concerniente a la tuna de estos primeros tiempos. El diab\u00f3lico ingenio de los estudiantes provee a sus propietarios de todo lo necesario, libr\u00e1ndolos por ende de la pavorosa hambre que les azota y de los m\u00faltiples problemas que su car\u00e1cter hamp\u00f3n les proporciona, pues las \u00abhonestas\u00bb Tunas que hoy conocemos, poco tienen que ver con estos grupos padres\u00bb. Sus fechor\u00edas, quintaesencia de una vida cuasi delictiva, adquirieron fama.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Aunque en ocasiones, el modo de allegar recursos resulte ruin y puramente canallesco ( En la Relaci\u00f3n El Estudiante Tunante, los tunos dan una paliza a un chico para robarle el gran pan que lleva), desprovisto por dem\u00e1s de ingenio alguno, lo normal, atendiendo a los textos literarios, es hallarnos con un estudiante urdidor y chispeante. En el Arte Tunantesca de Ignacio Farinelo, podemos encontrar todo un completo cat\u00e1logo de ardides utilizados por los tunos para llenar de monedas su tricornio cuando van a tunar por las aldeas: divierten con sus latines, suspenden al oratorio con inventadas gacetas o falsos conocimientos en medicina, f\u00edsica, matem\u00e1ticas, astrolog\u00eda, teolog\u00eda, jurisprudencia e historia, cantan coplas en romance para pedir limosna a las se\u00f1oras, utilizando la lengua francesa para hacer lo propio en los tornos de monjas&#8230; basando todo su sistema en la arenga, esto es, la lisonja.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Resulta habitual hallarlos en el mercado, enga\u00f1ando a los mercaderes, sea haciendo dudar a los mismos incluso sobre la mercanc\u00eda que venden, para sacarla m\u00e1s barata, incluso llegan a hacer pasar a un cerdo por un compa\u00f1ero difunto en el Chiste dels estudiants y el porc, donde tras comprarle el animal, por supuesto sin pagarle, lo cubren con sus manteos al venir la justicia, quien los deja en paz por estar de velatorio, aprovechando los escolares para sacar a tales golillas una limosna con que pagar el entierro.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pero las argucias que son capaces de inventar llegan a mayores extremos de imaginaci\u00f3n, como en Los trabajos de Persiles y Sigismunda de Miguel de Cervantes, donde dos estudiantes se hacen pasar por cautivos huidos de Argel:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Como la m\u00e1s ingeniosa entre todas, a mi juicio, sobresale la de fingirse m\u00e1gico o nigrom\u00e1ntico, esto es brujo instruido en la cueva salmantina o en cualesquiera otra academia diab\u00f3lica o de hechicer\u00eda.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Desde antiguo se documenta en Salamanca la existencia de la famosa cueva donde, a decir de unos el diablo y de otros un sacrist\u00e1n de la parroquia de San Cebri\u00e1n, llamado Clemente Potos\u00ed, ense\u00f1aba ciencias ocultas a siete estudiantes durante siete a\u00f1os, transcurridos los cuales se licenciaban seis de ellos, qued\u00e1ndose el s\u00e9ptimo en la cueva, en pago de las ense\u00f1anzas recibidas. La leyenda afirmaba que, con todo, el marqu\u00e9s de Villena consigui\u00f3 enga\u00f1ar al diablo dej\u00e1ndole su sombra en vez de su persona.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Muchos son los autores que nos dan noticia de esta cueva. As\u00ed Ruiz de Alarc\u00f3n en su comedia \u00bb La Cueva de Salamanca\u00bb, Don Francisco de Rojas en su comedia \u00abLo que Quer\u00eda Ver el Marqu\u00e9s de Villena, e incluso Cervantes ensalza las ventajas que el estudio en dicha cueva proporciona en su \u00abEntrem\u00e9s de la Cueva de Salamanca\u00bb. Lo cierto es que la fama de esta cueva pervivi\u00f3 much\u00edsimo tiempo y aun siglos despu\u00e9s se la tem\u00eda teni\u00e9ndola por verdadera, as\u00ed Washington Irving, bien entrado el siglo XIX, da detalles de la misma en su Leyenda del soldado encantado.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Empero la leyenda de las cuevas salmantinas evoluciona a trav\u00e9s de los tiempos, resultando revisi\u00f3n constante de una tradici\u00f3n ocultista de la ciudad que procede del final del medievo, y que alcanza su cenit en la ilustraci\u00f3n. De hecho, como se se\u00f1ala en el texto del Recueil des Histories de Troye, de 1464, estuvo ya en Salamanca el mism\u00edsimo H\u00e9rcules, y all\u00ed fund\u00f3 un estudio para el conocimiento de las artes liberales, entre las que se encuentra la magia, en una caverna.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La fama de Salamanca como escuela de artes herm\u00e9ticas se consolida a trav\u00e9s de los tiempos. En 1561, aparece en el epistolario del humanista alem\u00e1n Conrad Gestner la siguiente afirmaci\u00f3n:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify; padding-left: 40px;\"><i>Por mi parte sospecho que ellos son, de entre los restantes de los druidas, los que entre los antiguos celtas eran instruidos en lugares subterr\u00e1neos por esp\u00edritus malignos durante algunos a\u00f1os, lo cual en nuestro tiempo consta que se ha solido hacer en Espa\u00f1a en Salamanca.<\/i><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Varias son las circunstancias que polarizan en Salamanca esta fama de ciudad m\u00e1gica. En primer lugar la propia orograf\u00eda de la villa, otros\u00ed el impulso que a la leyenda da la propia literatura, destacando la sanci\u00f3n que La Celestina de Rojas otorga a su trayectoria, y el hecho de ser Salamanca refugio de c\u00edrculos heterodoxos de jud\u00edos, alquimistas, masones, cabalistas, etc, que acuden a la urbe atra\u00eddos por la fama de sus estudios.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Hasta ese momento no existe una ubicaci\u00f3n concreta de la cueva, es m\u00e1s, los textos insin\u00faan la existencia de varias cuevas o quiz\u00e1 de una sola cuyo trazado subterr\u00e1neo y laber\u00edntico ocupa toda la ciudad. Es a comienzos del siglo XVII cuando se habla de cueva (ya no las cuevas) posicionada en la cripta de la Iglesia de San Cipri\u00e1n, lugar en el que confluyen varios signos de la tradici\u00f3n herm\u00e9tica: es uno de los asentamientos primitivos de la ciudad, la llamada que supone la iglesia y su subterr\u00e1neo (la caverna se constituye como el opuesto a la pr\u00e1ctica social, pol\u00edtica y religiosa que transcurre en la superficie dentro de la cultura urbana de la tradici\u00f3n medieval), el hecho de que en la plaza donde se sit\u00faa la iglesia se encuentre la conocida por la tradici\u00f3n oral como \u00abtorre del Marqu\u00e9s de Villena\u00bb.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La advocaci\u00f3n de la propia iglesia, a San Cipri\u00e1n, ten\u00eda tambi\u00e9n su relaci\u00f3n herm\u00e9tica, y es que aludir\u00eda a San Cipriano de Antioquia, nigromante convertido y m\u00e1rtir que fue personaje central del drama calderoniano El M\u00e1gico Prodigioso (por cierto que Calder\u00f3n presenta al comienzo de la obra a Cipriano vestido de estudiante, y a Clar\u00edn y Mosc\u00f3n, sus sirvientes, de gorrones). Con posterioridad la cueva de San Cipri\u00e1n terminar\u00eda por ser conocida como San Cebri\u00e1n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los estudiantes, conocedores de algunas nociones de astrolog\u00eda, f\u00edsica, qu\u00edmica y otras ciencias que la ignorancia de la \u00e9poca elevaba al grado de artes m\u00e1gicas, enga\u00f1aban a las gentes haciendo peque\u00f1os trucos, como era el de utilizar un im\u00e1n para hacer mover algunos clavos\u2026 la leyenda de la cueva de Salamanca contribuy\u00f3 a alimentar la creencia en esta clase de farsas y se convirti\u00f3 en fuente de inspiraci\u00f3n para estudiantes p\u00edcaros\u2026 esta f\u00e1bula se extendi\u00f3 entre el vulgo y los escolares alardeaban de haber cursado uno o varios a\u00f1os en tan pintoresca escuela\u00bb, siendo poseedores de grandes poderes, as\u00ed, por ejemplo ten\u00edan fama los estudiantes de levantar nubes y ordenar lluvia, por tales razones se les conoci\u00f3 por \u00abEspantanublados\u00bb, \u00abLlovistas\u00bb, \u00abNuberos\u00bb o \u00abTempestarios\u00bb. A decir de la Academia de Autoridades de 1732 es Espantanublados \u00abel que anda vestido de h\u00e1bitos largos, mal trageado a manera de estudiant\u00f3n o clerizonte, pidiendo limosna de puerta en puerta, y de lugar en lugar: el qual entre la gente r\u00fastica est\u00e1 reputado como nigrom\u00e1ntico, y que levanta tempestades y nublados; es voz jocosa\u00bb.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los estudiantes usan tambi\u00e9n como argucia que les permite comer a costa ajena los relatos de sus fant\u00e1sticas aventuras por mundos desconocidos donde conocieron criaturas igualmente maravillosas. Apunta el padre Feijoo que:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><i>Con una mediana capa, y algo de aparente modestia, tiene un tunante cuanto ha menester, para que en los corrillos le escuchen con respeto cuanto quiera mentir de sus viajes. Por tales conductos se introdujeron en Europa, tanto tiempo ha, las fabulosas noticias de haber muchas gentes variamente monstruosas en las Regiones muy distantes de nosotros. No tuvieron otro origen los Pigmeos, los Arim\u00e1spos (Hombre que no tiene m\u00e1s que un ojo), Cynoc\u00e9falos (Hombres con cabeza de perro), Ac\u00e9falos (Hombres sin cabeza), \u00c1stomos (Hombres sin boca), y otros muchos monstruos de este ja\u00e9z, que por siglos enteros se creyeron existentes; hasta que los repetidos viajes por mar y tierra de estos \u00faltimos tiempos, descubrieron ser todos ellos entes de raz\u00f3n, aun despu\u00e9s que el mundo empez\u00f3 a peregrinarse con alguna libertad, y no hubo tanta para mentir, nos han tra\u00eddo de lo \u00faltimo del Oriente f\u00e1bulas de inmenso bulto, que se han autorizado en innumerables libros, como son las dos populos\u00edsimas Ciudades Quinzai, y Cambal\u00fa, gigantes entre todos los Pueblos del Orbe; el opulent\u00edsimo Reino del Catai, al Norte de la China ; los Carbunclos de la India ; los Gigantes del Estrecho de Magallanes; y otras cosas, de que poco ha nos hemos desenga\u00f1ado.<\/i><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Por supuesto, son los estudiantes h\u00e1biles tambi\u00e9n en el arte de hacer hechizos y encantamientos, habi\u00e9ndolos muy variados, descolla entre los presentes en nuestra literatura el recogido por Feij\u00f3o en su Teatro Cr\u00edtico Universal como sucedido a\u00f1os pasados en Zaragoza:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><i>Lleg\u00f3 \u00e1 aquella Ciudad un Tunante, publicando que sab\u00eda raros arcanos de Medicina; entre otros, el de remozar las viejas. La prosa del brib\u00f3n era tan persuasiva, que las mas del Pueblo le creyeron. Llegaron, pues, much\u00edsimas \u00e1 pedirle, que les hiciese tan precioso beneficio. \u00c9l les dixo, que cada una pusiese en una cedulilla su nombre, y la edad que ten\u00eda, como circunstancia precisa para la execuci\u00f3n del arcano. Havia entre ellas septuagenarias, octogenarias, nonagenarias. Hicieronlo assi puntualmente, sin disimular alguna ni un dia de edad, por no perder la dicha de remozarse, y fueron citadas por el Tunante para venir \u00e1 su posada el d\u00eda siguiente: vinieron: y \u00e9l al verlas empez\u00f3 \u00e1 lamentarse, de que una bruja le havia robado todas las celulillas aquella noche, enbidiosa del bien que las esperaba; assi, que era preciso volver \u00e1 escribir cada una su nombre, y edad de nuevo; y por no retardarlas mas el conocimiento, porque era precisa aquella circunstancia, les declar\u00f3, que toda la operaci\u00f3n se reducia, \u00e1 que \u00e1 la que fuesse mas vieja, entre todas, havian de quemar viva, y tomando las dem\u00e1s por la boca una porci\u00f3n de sus cenizas, todas se remozar\u00edan. Pasmaron al oir esto las viejas; pero cr\u00e9dulas siempre \u00e1 la promessa tratan de hacer nuevas c\u00e9dulas. Hicieronlas en efecto, pero no con la legalidad que la vez primera, porque medrosa cada una de que \u00e1 ella por mas vieja le tocasse ser sacrificada \u00e1 las llamas, ninguna huvo que no se quitasse muchos a\u00f1os. La que tenia noventa, pongo por ejemplo, se ponia cincuenta; la que sesenta, treinta y cinco, etc. Recibi\u00f3 el picaron las nuevas cedulas, y sacando entonces las que le havian dado el dia antecedente, hecho el cotejo de unas con otras, les dixo: Ahora bien, se\u00f1oras mias; ya vuessas mercedes lograron lo que les promet\u00ed; y\u00e1 todas se remozaron.\u00a0V.md\u00a0. ten\u00eda ayer noventa a\u00f1os, ahora y\u00e1 no tiene mas de cincuenta. V. md. Ayer sesenta, oy treinta, y cinco; y discurriendo assi por todas, las despach\u00f3 tan corridas, como se dexa conocer.<\/i><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Puede hoy resultarnos excesivo que tales patra\u00f1as fueren cre\u00eddas por las gentes pero, basta hoy con encender la caja tonta para convencerse de lo contrario, siendo constante en ella el proliferar de magos cuyos servicios, a juicio de jurista, perm\u00edtaseme, bien pudieran encuadrarse en el tipo penal de la estafa. Si esto es hoy as\u00ed, que no ser\u00eda en una sociedad escasamente instruida y sin acceso apenas a informaci\u00f3n alguna, y es que el estudio y el conocimiento fueron durante siglos patrimonio de unos pocos, as\u00ed que el mundo era un inmenso jard\u00edn lleno de gentes supersticiosas y temerosas de lo desconocido [donde] brujas, hechiceros, encantadores, adivinadores, visionarios y toda una fauna de iluminados campaban a sus anchas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><b>La m\u00fasica.<\/b><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pero en sus correr\u00edas los estudiantes no s\u00f3lo especulaban con su ingenio, tambi\u00e9n lo hac\u00edan con sus instrumentos. Representa \u00e9sta la cara amable de la tradici\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Sentados los reales de la tuna en el centro de la vecindad, el mosc\u00f3n, moscard\u00f3n o postulante, estudiante que \u00abafectando ignorancia y simplicidad, consigue lo que quiere\u00bb, tomaba la palabra. Acabado el discurso la destartalada orquesta comienzaba a sonar. Formaban el cuadro los instrumentos m\u00e1s dispares, desde guitarras, vihuelas, violines, salterios, bandurrias y laudes, hasta pitos, clarinetes, flautas, flautines y bajos de viento, quedando representada la percusi\u00f3n por tri\u00e1ngulos, casta\u00f1uelas y panderos. El modo de tocar este \u00faltimo instrumento constituye en si todo un espect\u00e1culo, el tuno que con posterioridad ser\u00eda llamado panderet\u00f3logo, por ser su ciencia todo un arte,<\/p>\n<p style=\"text-align: justify; padding-left: 40px;\"><i>No contento con hacer sonar el parche con los dedos, imprimi\u00e9ndole un movimiento de rotaci\u00f3n muy r\u00e1pido, tambi\u00e9n lo toca con el codo, con la cabeza, con sus rodillas y con la punta del pie. Despu\u00e9s de haberlo hecho pasar alternativamente bajo cada una de sus piernas, tan pronto lanza al aire su instrumento y lo recibe en la punta del dedo, como lo hace resonar golpeando una tras otra las cabezas de los pilluelos que los contemplan, y todo esto, por supuesto, sin perder jam\u00e1s el comp\u00e1s.<\/i><\/p>\n<p style=\"text-align: justify; padding-left: 40px;\"><em>Reanudado el pasacalles, el mosc\u00f3n recobra protagonismo, no habiendo \u00abastucia ni adulaci\u00f3n que no imagine [&#8230;] para hacer llegar el dinero a su tricornio.<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Entre tanto, sobre las m\u00fasicas de los instrumentos, el resto de los escolares cantan a coro canciones de una tem\u00e1tica muy variada, casi todas compuestas por ellos mismos, siendo quiz\u00e1s las m\u00e1s antiguas aquellas en las que los estudiantes demandan por Dios, como las que hizo el Arcipreste para escolares que andan nocherniegos:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify; padding-left: 40px;\"><i>Se\u00f1ores, dad al escolar<br \/>\nque vos viene a demandar.<\/i><\/p>\n<p style=\"text-align: justify; padding-left: 40px;\"><i>Dad limosna y raci\u00f3n:<br \/>\nHar\u00e9 por vos oraci\u00f3n,<br \/>\nQue Dios vos d\u00e9 salvaci\u00f3n:<br \/>\nQuered por Dios a m\u00ed dar.<\/i><\/p>\n<p style=\"text-align: justify; padding-left: 40px;\"><i>Se\u00f1ores, dad al escolar\u2026<\/i><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Otras veces los cantos anuncian su llegada a la aldea, o describen las alegr\u00edas y miserias de la vida estudiantina. Tambi\u00e9n el humor ocupa un hueco importante dentro del conjunto tem\u00e1tico de las canciones estudiantiles. Como no hab\u00eda de ser de otra forma, el \u00e1nimo siempre burl\u00f3n, alegre y chispeante del estudiante tunante, se expresa a trav\u00e9s de su rico y variado repertorio, donde tienen cabida sin dejar t\u00edtere con cabeza la jerigonza m\u00e1s despreocupada, la s\u00e1tira y la aguda cr\u00edtica, que act\u00faan como v\u00e1lvula de escape del inconformismo militante de la clase escolar, presente ya en los cantos de sus antepasados los goliardos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify; padding-left: 40px;\"><i>Mejor es que te entretengas<br \/>\noyendo nuestros cantares,<br \/>\nque esas coplas que te soplan<br \/>\nen los partes oficiales,<br \/>\noyendo nuestros cantares<br \/>\nmejor es que te entretengas.<\/i><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Adem\u00e1s de las actuaciones callejeras los estudiantes daban m\u00fasicas en bodas, bautizos y todo tipo de celebraciones divirtiendo a los comensales que luego correspond\u00edan con unas cuantas monedas; lo que hoy conocemos como \u00abparche\u00bb, y hasta cantaban en entierros y misas de ritual si para ello eran reclamados.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Tambi\u00e9n a veces, si la fortuna acompa\u00f1aba, alg\u00fan acaudalado prohombre de la villa visitada, concertaba con la bandada de cuervos sus servicios en la fiesta que, para solaz y regocijo de amigos y familiares, hab\u00eda de celebrar en su rica mansi\u00f3n. En estos casos los escolares daban rienda suelta a sus habilidades. Adem\u00e1s de las habituales m\u00fasicas, sacaban los estudiantes a bailar a las damas, y divert\u00edan a los invitados con acrobacias, imitaciones y chanzas, mereciendo entre \u00e9stas \u00faltimas especial atenci\u00f3n los sermones, en los que uno de los tunos, tomando una posici\u00f3n elevada, disertaba rodeado por la concurrencia sobre los temas m\u00e1s absurdos para provocar la risa de los oyentes. Se sermoneaba sobre\u00a0<em>estos grav\u00edsimos puntos: si una mujer coja puede ser graciosa, si puede parecer bien una tuerta, y si una jibosa puede tener buen genio; y c\u00faal de las tres, siendo iguales en lo dem\u00e1s, puede envidiar su suerte a las otras, [&#8230;] los pensamientos de la mujer en los estados de cu\u00f1ada, de nuera y suegra&#8230;<\/em>\u00a0. La s\u00e1tira y la cr\u00edtica formaban tambi\u00e9n parte de los argumentos de los sermones, en los que los escolares censuraban acciones o conductas de determinadas colectividades o personas; tal es el caso del Serm\u00f3 contra\u00b4ls apotecaris (banqueros), predicado ante la Universidad de Cervera por el estudiante de filosof\u00eda parda Simplici Xarau, natural de Cantallops, en el mes de Junio del a\u00f1o 1777.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><b>El Final de una \u00e9poca.<\/b><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Todas las manifestaciones de las que acabo de hablar, fruto del singular\u00a0<em>modus vivendi<\/em>\u00a0de los estudiantes de estos primeros tiempos, perduraron hasta aproximadamente la segunda mitad del siglo XIX, momento en que la transformaci\u00f3n de las circunstancias econ\u00f3micas, sociales y pol\u00edticas que hab\u00edan hecho posible su nacimiento, a punto estuvieron de hacerlas desaparecer.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La vigencia del Fuero Acad\u00e9mico hab\u00eda desaparecido por completo legalmente en el a\u00f1o 1837, aunque ya desde antes se hallaba vac\u00edo de contenido.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El despotismo ilustrado, en su af\u00e1n racionalizador de la vida universitaria, destruy\u00f3 las libertades que hasta entonces le eran inherentes: la Universidad dej\u00f3 de ser una sociedad democr\u00e1tica en la que los estudiantes propon\u00edan al Claustro los candidatos a los diferentes cargos con poder de gobierno.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La desamortizaci\u00f3n de Mendiz\u00e1bal trajo como consecuencia la disoluci\u00f3n de algunas \u00f3rdenes religiosas y el cierre de los conventos donde los estudiantes recib\u00edan el pote, principal sustento en sus correr\u00edas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Desapareci\u00f3 tambi\u00e9n la obligatoriedad en el uso del traje acad\u00e9mico en el a\u00f1o 1835, vi\u00e9ndose constre\u00f1idos los estudiantes a colgar manteos y tricornios y a utilizar ropas de gentes. Y las ciencias, que adelantan que es una barbaridad, tornaron las peregrinaciones de vuelta a casa o a la Universidad con motivo de las vacaciones, excusa y raz\u00f3n de ser de la alegre costumbre de correr la tuna, en c\u00f3modas traves\u00edas ferroviarias.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Algunas de estas circunstancias fueron confesadas en el a\u00f1o 1838 por un tuno al viajero franc\u00e9s Gustave D\u00b4Alaux. Tras toparse \u00e9ste en el Altoarag\u00f3n con cuatro estudiantes que corren la tuna, uno de los mismos, llamado Nicomedes, declara que<\/p>\n<p style=\"text-align: justify; padding-left: 40px;\"><i>Los tiempos en que nos serv\u00edan dos o tres mil escudillas de sopa en la puerta de tal convento de Salamanca, Valencia o Valladolid, ya no existen. Aquellos s\u00ed eran buenos tiempos para el escolar\u2026 Si la cocina del convento era mon\u00f3tona, el escolar no ten\u00eda m\u00e1s que coger la guitarra, juntarse con varios compa\u00f1eros, y recorrer los caminos\u2026 Cuando aparec\u00eda nuestro bicornio, el alcalde m\u00e1s feroz se retiraba entre divertido y humillado. Despu\u00e9s de viajar de Zaragoza a Gibraltar, de Salamanca a Barcelona, volv\u00edamos repletos de monedas\u2026 sin el h\u00e1bito, ya no hay privilegios.<\/i><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En este contexto ilustres viajeros como el Bar\u00f3n Charles de Davillier, predijeron la muerte de la tradici\u00f3n. Mas la tradici\u00f3n se encontraba tan arraigada entre los estudiantes que, a pesar de estas visionarias proclamas, y de las transformaciones antes citadas, lejos de ser enterrada por la natural evoluci\u00f3n que marcan los tiempos, resurgi\u00f3 de sus cenizas con igual o mayor fuerza, variando, eso s\u00ed, algunas de sus antiguas bases, si bien para algunos como Julio Monreal , el producto difer\u00eda tanto del original que no pod\u00eda siquiera considerarse de la misma especie:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Una de estas cosas es la vida estudiantil, aquella que en tiempos pasados constitu\u00eda lo que se llamaba la Tuna , merced a la maleante y apicarada condici\u00f3n que, por regla general, acompa\u00f1aba a los alumnos de Minerva, que por tradici\u00f3n y costumbre era tal, que en las aulas, m\u00e1s que a estudiar las ciencias, parece que se congregaban a cursar todo linaje de travesura y a idear el medio de tener carta blanca para cuantos desaguisados, embelecos y tracamundanas llevaban a t\u00e9rmino, m\u00e1s que por su provecho, para dejar sentada las m\u00e1s veces su fama de gente resuelta y emprendedora.<br \/>\nHoy&#8230; han sufrido tal mudanza las costumbres, que es preciso refrescar el recuerdo de los pasados tiempos para conocer lo que fueron los estudiantes, con su aspecto y usos especiales\u2026 La tuna moderna es una d\u00e9bil sombra de la antigua&#8230; Los manteos, sotanas y tricornios concluyeron, y con ellos acab\u00f3 tambi\u00e9n para siempre lo que se llamaba correr la tuna\u00bb.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><b>El siglo XIX.<\/b><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El siglo XIX trajo consigo una serie de acontecimientos que acabaron por mermar la identidad que, durante siglos, hab\u00eda sido propia de la clase estudiantil espa\u00f1ola, lo que, a todas luces, tuvo repercusiones directas en las tradiciones que, hasta ese momento, \u00e9sta hab\u00eda guardado celosamente.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">La antigua costumbre de correr la tuna tambi\u00e9n se vio afectada; los estudiantes o ya no ten\u00edan necesidad de arrojarse a los caminos en el per\u00edodo vacacional para buscar su sustento en tanto llegaban a sus casas, o el cambio de circunstancias dificult\u00f3 estas correr\u00edas, por lo que la tradici\u00f3n simplemente desapareci\u00f3, al menos en esta vertiente.<br \/>\nPero los estudiantes tambi\u00e9n corr\u00edan la tuna por diversi\u00f3n, siendo frecuente que un grupo reducido formara Bigornia para acudir a la romer\u00eda de alguno de los pueblos cercanos a la Universidad , o para dar matraca a la ciudad entera con motivo de las fiestas de Baco, Momo y Terps\u00edcore. Pues bien, esta modalidad, tras un intervalo de silencio, volvi\u00f3 a resurgir al legalizarse, a mediados del diecinueve, la celebraci\u00f3n p\u00fablica de las fiestas carnavalescas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">A la par que estas aut\u00e9nticas Estudiantinas (apelativo neutro que en esta \u00e9poca desbanc\u00f3 al cl\u00e1sico \u00abTuna\u00bb que s\u00f3lo reaparece espor\u00e1dicamente) se formaron otras que, aun careciendo de sello escol\u00e1stico, tomaron su mismo nombre:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En primer lugar se conoc\u00edan como \u00abEstudiantinas\u00bb a ciertas orquestas profesionales de pulso y p\u00faa en las que sus componentes vest\u00edan el traje escolar en todas sus actuaciones. Como ejemplo de estas \u00abEstudiantinas\u00bb merece destacarse a la \u00abEstudiantina Espa\u00f1ola F\u00edgaro\u00bb, fundada en Madrid en 1878, por iniciativa del se\u00f1alado m\u00fasico y compositor Dionisio Granados, autor de una famosa tanda de valses titulada \u00abEl Turia\u00bb, y formada por trece m\u00fasicos (un viol\u00edn, siete bandurrias, cuatro guitarras y un violonchelo). Tras una exitosa trayectoria art\u00edstica en Europa, dando conciertos en los teatros de las principales ciudades de Espa\u00f1a y Europa, emprendi\u00f3 rumbo a Am\u00e9rica en 1879, presentando su espect\u00e1culo en Canad\u00e1, Cuba (114 conciertos), E.E.U.U. (574 conciertos), Puerto Rico, M\u00e9xico (133 conciertos), Guatemala, El Salvador, Costa Rica, Ecuador y Per\u00fa. En 1884 la \u00abF\u00edgaro\u00bb volvi\u00f3 a hacer las Am\u00e9ricas bajo la direcci\u00f3n, esta vez, del guitarrista Carlos Garc\u00eda, pues Granados hab\u00eda quedado en Madrid empe\u00f1ado en la formaci\u00f3n de una\u00a0<em>Estudiantina mujeril<\/em>; visitaron en esta ocasi\u00f3n Cuba, Chile y Bolivia regresando a Espa\u00f1a a finales de 1886. A su imagen se crearon en el continente hermano una gran cantidad de \u00abEstudiantinas\u00bb que han perdurado hasta nuestros tiempos. La polinizaci\u00f3n de la \u00abF\u00edgaro\u00bb lleg\u00f3 incluso hasta los EE.UU, seg\u00fan se desprende de un art\u00edculo de William Shewall Marsh publicado en la Revista Ritmo de marzo de 1935:\u00a0<em>Observando esta explosi\u00f3n de entusiasmo que los Estudiantes F\u00edgaro despertaron, diversos italianos en Nueva York organizaron una imitaci\u00f3n de estudiantes, bajo la direcci\u00f3n de un famoso violinista. Esta agrupaci\u00f3n tom\u00f3 el t\u00edtulo de los estudiantes verdaderos, adaptaron un traje semejante, y \u00a1aun apropiaron los nombres de los ejecutantes espa\u00f1oles!<\/em>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Tambi\u00e9n se conoc\u00edan como\u00a0<em>Estudiantinas<\/em>\u00a0a las comparsas de carnaval que imitaban en sus trajes al de los antiguos estudiantes. Aunque pudiera pensarse que \u00e9stas no fueron muy numerosas y que ejercer\u00edan su influencia s\u00f3lo en las ciudades de escasa o nula tradici\u00f3n universitaria, la realidad demostr\u00f3 todo lo contrario. En primer lugar, debe se\u00f1alarse que fueron, sin duda, anteriores a las Estudiantinas formadas por estudiantes verdaderos y quiz\u00e1, la broma carnavalesca que intentaba como premisa resucitar una tradici\u00f3n perdida, fue el acicate que condujo a los escolares a organizarse de nuevo en Estudiantinas y a recorrer las calles con motivo de las fiestas de febrero. En este sentido Eduardo Bustillo, colaborador habitual de la revista Blanco y Negro, public\u00f3 en el n\u00famero correspondiente al 28 de febrero de 1895, una poes\u00eda titulada \u00abEstudiantinas\u00bb en la que se hac\u00eda eco de la proliferaci\u00f3n de falsas \u00abEstudiantinas\u00bb y de la falta de las aut\u00e9nticas formadas por estudiantes:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify; padding-left: 40px;\"><i>&#8230;No forman ya estudiantinas<br \/>\nestudiantes verdaderos,<br \/>\n\u00e1 Justiniano rendidos<br \/>\n\u00f3 engolfados con Galeno.<br \/>\nDe la antigua Salamanca<br \/>\nlos figurines vinieron;<br \/>\nSan Carlos y el Noviciado<br \/>\nlos tomaron por modelos.<br \/>\nY entre aforismos de Hip\u00f3crates<br \/>\n\u00e9 indigesto de Digesto,<br \/>\nmal templados en la ciencia<br \/>\nlos que templan instrumentos.<\/i><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En segundo lugar, aunque hac\u00edan lo mismo, exist\u00edan, aparte de no tener nada que ver con la Universidad , otras diferencias con las Estudiantinas escolares: as\u00ed, aunque los repertorios y motivos tem\u00e1ticos eran parejos, las \u00abEstudiantinas\u00bb sumaron a la cl\u00e1sica orquestaci\u00f3n de las Bigornias (guitarras, bandurrias, laudes, flautas y panderetas) instrumentos de viento, y algunas no llevaban mas que \u00e9stos; tambi\u00e9n se constituyeron \u00abEstudiantinas Femeninas\u00bb, \u00abEstudiantinas Infantiles\u00bb y \u00abEstudiantinas Mixtas\u00bb. Con posterioridad, y para diferenciar a ambas realidades, las Estudiantinas recuperaron el nombre de Tuna, quedando el t\u00e9rmino \u00abEstudiantina\u00bb para designar a toda agrupaci\u00f3n no universitaria.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Con todo, queda hablar con mayor profusi\u00f3n de las Estudiantinas de esta etapa, que durar\u00eda hasta pocos a\u00f1os antes de nuestra Guerra Civil. Su aparici\u00f3n, posterior a la de las comparsas que imitaban estudiantes, no estuvo libre de pol\u00e9mica, y es que, los diarios y revistas de la \u00e9poca se empe\u00f1aron en comparar a las antiguas Tunas con estas modernas Estudiantinas, alcanzando la cr\u00edtica a los cambios que las constantes reformas hab\u00edan provocado en el seno mismo de la casta estudiantil. Para una mejor comprensi\u00f3n de este extremo merece, la pena reproducir parte de un art\u00edculo titulado \u00abEl Carnaval\u00bb de La Ilustraci\u00f3n Espa\u00f1ola y Americana del a\u00f1o 1870:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify; padding-left: 40px;\"><i>En tiempos ya pasados, las estudiantinas se compon\u00edan, en efecto, de estudiantes, que con su traje habitual recorr\u00edan las calles cantando las coplas m\u00e1s donosas y haciendo prodigios en la pandereta, la vihuela y el viol\u00edn. El producto de sus paseos por las calles se lo repart\u00edan equitativamente como buenos amigos, que \u00e1 fe no estaban sobrados de recursos, y en el carnaval hallaban medios de renovar las medias, que ya se re\u00edan por todas partes, llenas de puntos y comas, que nada ten\u00edan de gramaticales, y aun pod\u00edan echar alg\u00fan remiendo al manteo, comprar alg\u00fan libro y escotar para la merienda en la pradera del Corregidor, si hac\u00eda buen tiempo, \u00f3 en la pasteler\u00eda de Bot\u00edn, si estaba metido en agua. Todav\u00eda salen en estos d\u00edas de Carnaval las estudiantinas, pero contadas son las que se componen de estudiantes. Los estudiantes de hoy, sobre no tener necesidad como los de otros tiempos de reunir unos cuartos para alguna urgencia, tienen otros gastos y otras aficiones, y gustan m\u00e1s de un meeting contra alg\u00fan funcionario que les parece poco liberal, \u00f3 a favor de alg\u00fan catedr\u00e1tico cuyas ideas pol\u00edticas les sean simp\u00e1ticas, \u00f3 de una manifestaci\u00f3n en este \u00f3 el otro sentido para hacer ver que, aunque est\u00e1n estudiando, ya saben ellos todo lo que hay que saber&#8230;L\u00edbreme Dios de censurar la precocidad pol\u00edtica, si se me permite la frase, que se advierte en la nueva generaci\u00f3n; pero bueno ser\u00eda que \u00e1 la pol\u00edtica no fuera sacrificada la ciencia, y que los a\u00f1os dichosos de la juventud, tan propios para el estudio, al estudio se consagraran preferentemente, que esto es lo que interesa \u00e1 la patria, tan sobrada de hombres pol\u00edticos que la hagan sufrir todo linaje de vicisitudes y peligros, y tan escasa de \u00fatil y verdadero progreso en las ciencias, en las letras y en todos los ramos del saber [&#8230;] Aun hay alg\u00fan digno postulante de estudiantina, rival en travesura \u00e9 ingenio de aquellos estudiantes endiablados que conocieron nuestros padres, y se luce diciendo \u00e1 las muchachas bonitas, y aun \u00e1 las feas, donaires y chistes decorosos, que hacen sonreir \u00e1 las m\u00e1s formales y que dan por resultado un notable aumento en la cuestaci\u00f3n. Ser\u00eda muy feo que la mam\u00e1 de una ni\u00f1a bonita, \u00e1 quien un joven apuesto y bizarro ha ido diciendo galanter\u00edas cultas \u00e9 ingeniosas durante cinco \u00f3 seis minutos, le dejase marchar sin darle siquiera&#8230; dos cuartos; pero estas estudiantinas elegantes y de buen g\u00e9nero son las menos, como ya he indicado.<\/i><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Evidentemente los escolares hab\u00edan cambiado, como tambi\u00e9n lo hab\u00edan hecho las motivaciones que los induc\u00edan a correr la tuna, antes fundamentalmente por necesidad y en menor medida, aunque tambi\u00e9n, por diversi\u00f3n, y ahora exclusivamente para divertirse. Pero la mutaci\u00f3n que los nuevos tiempos hab\u00eda producido, no era suficiente para deducir la existencia de dos realidades diversas, en primer lugar porque los estudiantes, a pesar del inevitable devenir de los a\u00f1os, segu\u00edan en esencia siendo doctores en galanteos, licenciados en picard\u00edas y bachilleres en endiabladas artes como demuestra la an\u00e9cdota recogida en el art\u00edculo \u00abEstudiantina Espa\u00f1ola\u00bb de Eduardo de Palacio, publicada en el n\u00famero VIII de La Ilustraci\u00f3n Espa\u00f1ola y Americana del a\u00f1o 1886, en la que un postulante de Estudiantina Universitaria responde con sorna a la est\u00e9ril controversia de la comparaci\u00f3n con las Tunas inveteradas:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify; padding-left: 40px;\"><i>-\u00bfOst\u00e9 ser de Salamanca? \u2013preguntaba un extranjero \u00e1 uno de los postulantes de estudiantina que se le acerc\u00f3 para pedirle dinero. Y el mozo, que era de buena raza escolar, le contest\u00f3: -Oui, monsieur, y de fines del siglo XVII.<\/i><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Son pocos los textos literarios que nos dan noticia sobre las Bigornias que antiguamente acud\u00edan a las fiestas de carnestolendas y sobre sus actividades, pero de los existentes queda claro que predominaba en ellas la picard\u00eda, m\u00e9todo a trav\u00e9s del que los estudiantes llenaban la bolsa; adem\u00e1s estaban las m\u00fasicas y pasacalles que ya describimos en el cap\u00edtulo anterior.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Las Estudiantinas decimon\u00f3nicas tambi\u00e9n eran postulantes pero, de ordinario, el dinero que as\u00ed recaudaban no era empleado, como en tiempos pret\u00e9ritos, en pagar la matricula, comprar algunos libros, o en prolongar la duraci\u00f3n de los estudios todo lo posible, sino en comilonas y dem\u00e1s vicios propios de la juventud, que en esto, por semejante raz\u00f3n, tambi\u00e9n lo gastaban los escolares de anta\u00f1o, raz\u00f3n por la cual comenzaron ya en este tiempo a arreciar las cr\u00edticas contra la antiqu\u00edsima costumbre de postular, as\u00ed por ejemplo, en el aleluya Peligros y Costumbres de Madrid de Jos\u00e9 P\u00e9rez, impreso en 1867, donde puede leerse bajo la ilustraci\u00f3n de una Estudiantina el siguiente recitado:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify; padding-left: 40px;\"><i>Dios te libre, en carnaval,<br \/>\nDe encontrar la estudiantina,<br \/>\nPorque dejar\u00e1, ladina,<br \/>\nTu bolsillo sin un real.<\/i><\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">No obstante lo anterior tampoco faltaron los defensores: \u00abLos estudiantes son los hijos predilectos del Carnaval de Madrid. Sin ellos el Carnaval carece de ruido, de animaci\u00f3n y de encanto. Los ni\u00f1os les contemplan con embeleso; \u00e1 los hombres les recuerdan tiempos m\u00e1s felices; las mujeres reciben de ellos, \u00e1 cambio de una sonrisa, un capacho de las flores del Amor&#8230; Su voz es la m\u00fasica; sus canciones, los ecos de otros siglos; su aturdimiento y alegr\u00eda, espont\u00e1nea respiraci\u00f3n de la juventud&#8230; Piden dinero, es verdad; pero no son mendigos. S\u00f3lo deshonra la limosna que se ruega para satisfacer el hambre. Sed generosos con ellos; \u00a1son los pordioseros del vicio!\u00bb ( La Ilustraci\u00f3n Espa\u00f1ola y Americana, N\u00ba VII, a\u00f1o 1879).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pero conjuntamente con estas cuestaciones, las Estudiantinas postulaban tambi\u00e9n para beneficencia social, entregando el producto de lo recaudado a la caridad, lo que nunca hubieran hecho los sopistas, de por s\u00ed pobres de solemnidad.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Por lo dem\u00e1s, s\u00f3lo pueden encontrarse diferencias con las Tunas en el traje, en los repertorios (que en las Estudiantinas inclu\u00edan estilos musicales nunca explorados por las Tunas), en la utilizaci\u00f3n de nuevos marcos para las actuaciones (teatros), en el papel que las Estudiantinas representaban en el carnaval y, sobre todo en su mayor estabilidad, continuidad y organizaci\u00f3n, y en el car\u00e1cter rom\u00e1ntico con el que ahora se recubren, el cual dista tremendamente con la imagen casi delictiva u hampona de los antiguos escolares que corr\u00edan la tuna.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los componentes de las Estudiantinas vest\u00edan jub\u00f3n negro abotonado y sin faroles (en una de las mangas los estudiantes prend\u00edan un lazo cuyo color identificaba la Facultad de procedencia como las actuales becas: amarillo para Medicina, rojo para Derecho, verde para Veterinaria&#8230;), con golilla y pu\u00f1os rizados, cintur\u00f3n tambi\u00e9n negro, pantalones bombachos de igual color hasta las rodillas o greg\u00fcescos, medias, zapatos con adorno de hebilla o escarapela en el empeine, manteo (en el que pr\u00e1cticamente se envolv\u00edan, pasando uno de los extremos que ca\u00eda suelto por bajo de la axila y lanz\u00e1ndolo, mediado el hombro contrario, dej\u00e1ndolo caer por la espalda) y bicornio quebrado con la tradicional cuchara de los sopistas y, para el carnaval, sol\u00edan ocultar su rostro con un antifaz. Para Julio Monreal (\u00abCorrer la tuna\u00bb, op. cit., p.) el traje, \u00absi bien ostentaba el tricornio, present\u00e1balo reformado y embellecido, no siendo ya aquel sombrero mugriento y de grandes picos del siglo XVIII, uniendo en flagrante anacronismo, el cuello de abanillo del siglo XVI, con las medias, calzas y valones negros del XVII, y los zapatos de hebilla y el tricornio del XVIII, suprimiendo adem\u00e1s la caracter\u00edstica sotana\u00bb. El modelo hab\u00eda sido popularizado por la Estudiantina Espa\u00f1ola que en el mes de marzo de 1878 hab\u00eda viajado, con gran publicidad por parte de los medios de comunicaci\u00f3n, a Par\u00eds para participar en las fiestas de carnaval de la capital del Sena; as\u00ed se infiere del comentario comprendido en el enunciado \u00abEl Albergue de los Estudiantes en la Antigua Universidad Espa\u00f1ola\u00bb de Eduardo Ibarra, divulgado en el n\u00famero seis de la Revista Nacional de Educaci\u00f3n (1941), que dice: \u00abEl traje que actualmente, en carnaval, visten nuestras estudiantinas, con la cuchara de madera en el sombrero y con calzas, trusa y ferreruelo, es un desdichado patr\u00f3n sin sentido hist\u00f3rico, discurrido en 1878 para la estudiantina que fue a la Exposici\u00f3n Universal de Par\u00eds. As\u00ed me lo dijo un amigo que iba en ella\u00bb.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Tambi\u00e9n debe subrayarse la aparici\u00f3n en esta \u00e9poca de la figura del abanderado. Las Estudiantinas comenzaban los pasacalles encabezadas por un estudiante que sosten\u00eda un pend\u00f3n donde aparec\u00eda escrito el nombre y procedencia de la Estudiantina que en ese momento alegraba las calles.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En lo referente al repertorio, las Bigornias se limitaban a la interpretaci\u00f3n de aires nacionales como las jotas, seguidillas, fol\u00edas, fandangos, zorzicos, malague\u00f1as, fandangos, zarambeques, corridos, pasodobles, pollos&#8230; etc. Las Estudiantinas sumaron a estos cantares piezas de m\u00fasica cl\u00e1sica de interpretaci\u00f3n solamente instrumental, como sinfon\u00edas y oberturas, y aires extranjeros como el alem\u00e1n schottisch o la barcarola italiana; pero la dificultad de las nuevas piezas, y aqu\u00ed se haya otra de las diferencias, hizo que se formaran dentro de las Estudiantinas dos secciones, una coral y otra instrumental.<br \/>\nEn las mascaradas del siglo XIX la Estudiantina\u00a0<i>era utilizada como pretexto para fortalecer las posiciones de quienes consideraban que el Carnaval ten\u00eda que ser higienizado de tanto mamollo y tanto mascar\u00f3n grosero, que convendr\u00eda sustituir por estas agrupaciones m\u00e1s cultas y art\u00edsticas, y en consecuencia menos conflictivas<\/i>\u00a0(Montesinos Gonz\u00e1lez, A., Literatura Sat\u00edrico-Burlesca del Carnaval Santanderino 1875-1899, Ed. Tant\u00edn, Santander 1986, p. 38). Insiste en este parecer el art\u00edculo \u00bb La Estudiantina \u00bb publicado en la secci\u00f3n \u00abCosas del D\u00eda\u00bb del Diario Liberal cordob\u00e9s del martes cuatro de marzo de 1919: \u00abLa estudiantina es hoy, en el desprestigio carnavalesco, la sola nota de cordialidad, de juventud, y de alegr\u00eda sincera. El manteo, el sombrero picaresco y la blanca gola sobre los tonos negros de la ropilla; todo ese aire audaz y aventurero del antiguo estudiante espa\u00f1ol, es en la tarde carnavalesca, algo que vuelve el esp\u00edritu hacia las evocaciones rom\u00e1nticas y hacia los recuerdos amables. Y es la nota musical de la estudiantina, por su sinceridad alegre, lo m\u00e1s grato que vemos en esta decadencia absoluta de la fiesta de Momo. En las cuerdas de los violines, va danzando el alma loca y hechicera de la juventud. Es como una primavera musical que se abra paso entre los grupos, que se muestra triunfal y arrolladora, y que a\u00falla al hombre del cencerro, y a la m\u00e1scara de la escoba y al t\u00edo de la lata de petr\u00f3leo. Estos personajes inciviles y absolutamente quincenarios, se sienten avergonzados ante la estudiantina, anulados, sometidos a una justa humillaci\u00f3n. Y mientras la canci\u00f3n pasa, derramando ilusiones sobre los esp\u00edritus, en un doble rasgo de generosidad, indulta del mal gusto reinante a los ciudadanos. Saludemos a la estudiantina, como una esperanza siempre viva y sonriente, entre las amarguras de la jornada, en la lucha tenaz de la humanidad, siempre hostil, siempre preparada al ataque, siempre recelosa en su \u00e9xodo impreciso, todo v\u00e9rtigo e inquietud\u00bb.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Los estudiantes, si eran de la ciudad, se reun\u00edan antes de actuar en su sede social, en caso de tenerla, \u00f3 en alguna taberna o c\u00edrculo cuando no era as\u00ed. Pero si ven\u00edan de fuera eran recibidos en los andenes de la estaci\u00f3n de ferrocarril por un numeroso p\u00fablico, avisado con antelaci\u00f3n de su llegada por la prensa local, y deseoso de recibir al conjunto musical visitante y acompa\u00f1arle por las calles de la villa.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Era costumbre tambi\u00e9n en las Estudiantinas el reparto de versos impresos entre la muchedumbre que les acompa\u00f1aba, as\u00ed se confirma en el Diario de C\u00f3rdoba del 23-02-1901, cuando afirma respecto a los sucedidos del carnaval granadino que: \u00abEl elemento escolar ha contribuido en gran manera a la animaci\u00f3n del Carnaval. Se han organizado tres estudiantinas: la de Derecho, la de Medicina y la de Farmacia, todas ellas muy afinadas, numerosas y elegantemente vestidas con el antiguo traje de los estudiantes&#8230; la de Medicina ha repartido unos folletos con poes\u00edas de Jim\u00e9nez Campa\u00f1a, Af\u00e1n de Ribera, Francisco L. Hidalgo y otros distinguidos escritores granadinos\u00bb.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Como hemos visto, aunque pudiera pensarse que este uso comenz\u00f3 a prosperar en el siglo XIX, lo cierto es que ven\u00eda de antiguo, pues ya los estudiantes de la Bigornia de La P\u00edcara Justina lo practicaban.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">De la estaci\u00f3n las Estudiantinas se dirig\u00edan al Ayuntamiento donde, tras ser recibidos por el Alcalde, eran invitados a un refresco, luego part\u00edan hacia el Gobierno Civil donde le esperaban el Gobernador y un nuevo aperitivo, en ambos lugares se solicitaba autorizaci\u00f3n para desfilar por las calles de la ciudad, y de ambos se\u00f1ores, Alcalde y Gobernador, sol\u00edan recibir los escolares donativos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Tras las visitas oficiales reanudaban el pasacalles de camino a la fonda que hab\u00eda de hospedarles durante las fechas en que duraba su expedici\u00f3n y, por la tarde, actuaban en los c\u00edrculos de recreo, casinos, peri\u00f3dicos locales, casas de personalidades y en el teatro de la ciudad, ya fuera en los entreactos de la obra que en ese momento se estuviera representando, o en un concierto donde la Estudiantina llenaba el cartel, siendo frecuente en este \u00faltimo supuesto que, en el interludio de la actuaci\u00f3n, un grupo de componentes de la propia agrupaci\u00f3n, generalmente los postulantes, escenificara peque\u00f1as comedias teatrales en un solo acto. Una de estas representaciones aparece escenificada en la recordada novela de Alejandro P\u00e9rez Lug\u00edn La Casa de la Troya. Estudiantina (Librer\u00eda Gal\u00ed, Santiago de Compostela, 1957, p. 236): \u00abVi\u00e9rais el brillante concierto de despedida que dio la Estudiantina en el teatro, completamente lleno, como en las mejores noches de Repolo; el alborotar de los tunos en los largu\u00edsimos entreactos; el tirar los tricornios a las muchachas de los palcos para que los adornasen prendiendo una flor o un lacito junto a la cl\u00e1sica cuchara de marfil de ocasi\u00f3n y las tempestades de aplausos y bravos que levant\u00f3 el elocuente, florido, rebuscado y perisol\u00f3gico discurso que Barcala dedic\u00f3 a la presidenta de la Tuna , la lind\u00edsima Josefina Rubiales, quien le o\u00eda colorada hasta la ra\u00edz de sus cabellos de oro, presidiendo en el palco central, una estupenda corte de amor capaz de revolucionar las diez Universidades del reino y las extranjeras que quisieran agregarse\u00bb.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En las poblaciones importantes se celebraban asimismo, con motivo del carnaval, concursos de carrozas y coches adornados, de disfraces, de comparsas y de Estudiantinas, reuni\u00e9ndose para el evento varias de \u00e9stas, ya fueran universitarias o no. Por ejemplo, en el concurso de Estudiantinas de la villa de Madrid del a\u00f1o 1907, optaron a premio las Estudiantinas \u00abAlfonso y Victoria\u00bb, \u00abReina Victoria\u00bb, \u00bb La Tuna Filarm\u00f3nica \u00bb y \u00bb La Uni\u00f3n Escolar Universitaria\u00bb. De sus t\u00edtulos puede colegirse que s\u00f3lo la \u00faltima era acad\u00e9mica (aunque tambi\u00e9n lo era la primera, de Medicina, tomando el nombre del hospital), y \u00e9sta fue la que gan\u00f3 el concurso, quedando segunda La Filarm\u00f3nica y tercera Alfonso y Victoria.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">El \u00e9xito clamoroso obtenido por las Estudiantinas las anim\u00f3 a frecuentar las salidas. Comenzaron a dar serenatas, a acudir a actos culturales, acad\u00e9micos, y ben\u00e9ficos, a realizar giras por varias ciudades, e incluso por tierras extranjeras (como ejemplo de tuna viajera cabe citar a la Tuna Salmantina que, en febrero de 1890 realiz\u00f3 una gira por tierras portuguesas visitando Oporto y Coimbra. Tambi\u00e9n marcharon a Roma en mayo de 1894), aventura esta \u00faltima que acrecent\u00f3 su fama despertando zalameras adulaciones, como las recogidas en el art\u00edculo \u00bb La Estudiantina \u00bb publicado en el n.\u00b0 VII de La Ilustraci\u00f3n Espa\u00f1ola y Americana del a\u00f1o 1879, N\u00ba VII:<\/p>\n<p style=\"text-align: justify; padding-left: 40px;\"><em>Entresacamos de una revista del Imparcial estos p\u00e1rrafos: [&#8230;] Eran, al partir, unos cuantos espa\u00f1oles de buen humor, gente alborotada como los pensamientos de juventud, dichosos disipadores de la vida. Ellos planeaban llegar y desaparecer en Par\u00eds como la gota en el mar [&#8230;] Pero al pasar la frontera los espa\u00f1oles se convirtieron en Espa\u00f1a misma [&#8230;]\u00bfQu\u00e9 es esto?&#8230;los estudiantes franceses les abrazan; los pr\u00edncipes les obsequian; los mariscales les honoran; las multitudes les rodean y les siguen [&#8230;] Por muy bien que toquen los estudiantes la guitarra, la bandurria y la pandereta, \u00bfpuede atribuirse tan grande entusiasmo a mera filarmon\u00eda?. No: esas m\u00fasicas han recreado los o\u00eddos de los franceses, pero han conmovido m\u00e1s su coraz\u00f3n&#8230; Los estudiantes han asumido la representaci\u00f3n de Espa\u00f1a, y el Marqu\u00e9s de Molins ha quedado reducido a embajador de los estudiantes. Las Cortes de Europa se preocupan seriamente de esta broma de carnaval como las recogidas en el art\u00edculo \u00bb La Estudiantina \u00bb publicado en el n.\u00b0 VII de La Ilustraci\u00f3n Espa\u00f1ola y Americana del a\u00f1o 1879, N\u00ba VII:<\/em><br \/>\n<em>Entresacamos de una revista del Imparcial estos p\u00e1rrafos: [&#8230;] Eran, al partir, unos cuantos espa\u00f1oles de buen humor, gente alborotada como los pensamientos de juventud, dichosos disipadores de la vida. Ellos planeaban llegar y desaparecer en Par\u00eds como la gota en el mar [&#8230;] Pero al pasar la frontera los espa\u00f1oles se convirtieron en Espa\u00f1a misma [&#8230;]\u00bfQu\u00e9 es esto?&#8230;los estudiantes franceses les abrazan; los pr\u00edncipes les obsequian; los mariscales les honoran; las multitudes les rodean y les siguen [&#8230;] Por muy bien que toquen los estudiantes la guitarra, la bandurria y la pandereta, \u00bfpuede atribuirse tan grande entusiasmo a mera filarmon\u00eda?. No: esas m\u00fasicas han recreado los o\u00eddos de los franceses, pero han conmovido m\u00e1s su coraz\u00f3n&#8230; Los estudiantes han asumido la representaci\u00f3n de Espa\u00f1a, y el Marqu\u00e9s de Molins ha quedado reducido a embajador de los estudiantes. Las Cortes de Europa se preocupan seriamente de esta broma de carnaval, y Bismark se pregunta qu\u00e9 es lo que puede haber en el hueco de las bandurrias de los sopistas. Y es que la casualidad es grande diplom\u00e1tico a veces, y se complace en dar a una estudiantina los honores de una embajada<\/em>.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Pero para hacer frente con garant\u00edas a tanto acontecimiento l\u00fadico se necesitaba una mejor organizaci\u00f3n, siendo \u00e9sta la mayor diferencia entre las Estudiantinas y los grupos que antiguamente corr\u00edan la tuna.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En las Estudiantinas del siglo XIX sus miembros eran estables, permanec\u00edan en su seno durante cierta cantidad de a\u00f1os. Los numerosos conciertos y la dificultad de algunas de las piezas de los repertorios habituales obligaba a esta nueva estructura hasta entonces desconocida, se hac\u00edan precisos los ensayos, y con ellos la figura de un director musical y de solistas oficiales, vocales o instrumentales que fueran capaces de ejecutarlos. As\u00ed lo demuestra el programa del concierto de la Tuna Salmantina en el Teatro Pr\u00edncipe Real de Oporto el diecisiete de febrero de 1890, del que resulta \u00e9sta contaba con los siguientes solistas: Sr.Eloy Andr\u00e9s (violinista), Sr. Sto. Eustaquio (pianista) y Sres. Ugaste y Arrupe (vocalistas).<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Hasta ese momento las Estudiantinas universitarias s\u00f3lo relacionaban su t\u00edtulo con su Universidad, como por ejemplo la Tuna Escolar Gaditana que visit\u00f3 C\u00f3rdoba en marzo de 1930, de la que s\u00f3lo leyendo la cr\u00f3nica completa de su estancia en la capital podemos conocer que estaba compuesta por alumnos de la Facultad de Medicina. Esta misma Estudiantina repiti\u00f3 visita a la ciudad en diciembre de 1933, present\u00e1ndose en esta ocasi\u00f3n como Estudiantina de la Facultad de Medicina de C\u00e1diz.<br \/>\nLas continuas giras art\u00edsticas hac\u00edan necesario el nombramiento de una persona que se encargara de su planificaci\u00f3n y de la representaci\u00f3n de la Estudiantina a todos los niveles, el jefe o presidente, y de otra que lo ayudara en su labor o lo sustituyera en su ausencia, el subjefe o vicepresidente; como los gastos de viaje comenzaban tambi\u00e9n a ser cuantiosos, las Estudiantinas comenzaron un acercamiento hacia la Universidad que las patrocin\u00f3 en sus tourn\u00e9es, a cambio, los estudiantes imprimieron en sus estandartes y banderas el nombre de su Universidad de procedencia, y con posterioridad, por la misma raz\u00f3n, la Facultad en la que cursaban sus estudios. Para el siglo XIX s\u00f3lo hemos, de hecho, conseguido encontrar una tuna que tomara el nombre de su Facultad, la Estudiantina de la Facultad de Derecho de la Universidad de Granada (en el Diario de C\u00f3rdoba del 21-02-1897, donde se dice:\u00a0<em>La compa\u00f1\u00eda de los ferrocarriles andaluces ha concedido una gran rebaja en los precios de los billetes a la estudiantina de la facultad de derecho de la universidad de Granada que se propone recorrer el pr\u00f3ximo carnaval las provincias andaluzas, pidiendo para los soldados enfermos y heridos<\/em>). En los primeros a\u00f1os del siglo XX el nuevo fen\u00f3meno comenz\u00f3 a generalizarse.<br \/>\nLas subvenciones representaban un patrimonio nunca amasado por las Bigornias, carentes de organizaci\u00f3n, y que hab\u00eda que administrar, por lo que hubo de nombrarse un tesorero&#8230;<br \/>\nEn suma, para crear todos estos nuevos cargos, delimitar sus funciones y competencias, y armonizar la Estudiantina en s\u00ed, fijando su identidad, sus objetivos y sus intereses se redactaron c\u00f3digos y estatutos, de los que alguna referencia puede reunirse acerc\u00e1ndonos a la prensa de la \u00e9poca, as\u00ed en La Ilustraci\u00f3n espa\u00f1ola y americana del a\u00f1o 1878, respecto a la Estudiantina Espa\u00f1ola que viaj\u00f3 a Par\u00eds, se dice: \u00abSi en los dos n\u00fameros anteriores hemos reproducido, por medio de grabado, algunos episodios relativos \u00e1 la estudiantina La Espa\u00f1ola , que ha sido objeto de no interrumpida ovaci\u00f3n en la capital de Francia durante la primera quincena del mes de la fecha, en la p\u00e1g. 213 del presente damos los retratos (dibujo del natural, por el Sr. Badillo) de los Sres. D. Ildefonso Zabaleta y don Joaqu\u00edn de Casta\u00f1eda, presidente y vicepresidente de aquella alegre asociaci\u00f3n. Este \u00faltimo, verdadero iniciador de la Estudiantina y autor del juicioso reglamento \u00e1 que los escolares se han sometido incondicionalmente desde la formaci\u00f3n de la comparsa [&#8230;] Zabaleta y Casta\u00f1eda, amigos cari\u00f1osos, fueron aclamados presidente y vicepresidente de La Espa\u00f1ola por los escolares que se afiliaron desde el primer momento en la misma, y se comprometieron \u00e1 observar y hacer observar el indicado reglamento, sin mezclarse para nada en asuntos pol\u00edticos, y han cumplido lealmente su compromiso en Par\u00eds, en Poitiers, en Valladolid y en Madrid\u00bb.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Lo tangible es que, como indica Labajo Vald\u00e9s (Pianos, voces y panderetas.apuntes para una historia social de la m\u00fasica en Espa\u00f1a, Ed. Endimi\u00f3n Textos Universitarios, Madrid, 1988, pp. 59 y ss), bajo capa de aparente oficialidad estas \u00abinstituciones\u00bb promueven m\u00e1s all\u00e1 de los muros acad\u00e9micos cierta proyecci\u00f3n social de la Universidad entre los ciudadanos y asumen funciones de representaci\u00f3n \u00abhermanadora\u00bb con otras ciudades y centros docentes.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En resumen, las Tunas, con todo lo que de delictivo conlleva este nombre, dejaron de serlo troc\u00e1ndose en Estudiantinas, y \u00e9stas aclamadas por las multitudes (en vez de perseguidas), organizadas, relacionadas con su Universidad, y ejerciendo su magisterio en cualquier \u00e9poca del a\u00f1o y en cualquier pa\u00eds.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>HISTORIA Y OR\u00cdGENES DE LA TUNA Rafael Asencio Gonz\u00e1lez \u201cChencho\u201d Tuna de Medicina de C\u00f3rdoba Todo el mundo sabe hoy en d\u00eda qu\u00e9 es\u00a0la Tuna. &hellip;<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"parent":0,"menu_order":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","template":"","meta":{"footnotes":""},"class_list":["post-40","page","type-page","status-publish","hentry"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.unioviedo.es\/tuna\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/pages\/40","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.unioviedo.es\/tuna\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/pages"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.unioviedo.es\/tuna\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/page"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.unioviedo.es\/tuna\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.unioviedo.es\/tuna\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=40"}],"version-history":[{"count":5,"href":"https:\/\/www.unioviedo.es\/tuna\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/pages\/40\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":153,"href":"https:\/\/www.unioviedo.es\/tuna\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/pages\/40\/revisions\/153"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.unioviedo.es\/tuna\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=40"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}