Villablino cuenta con un símbolo: la FSP, ahijada del tronco de la ILE, aquella organización que buscaba al genio del conocimiento pateando las tierras peninsulares en excursiones instructivas que inspiran al CGI. Lo encontró en el valle de Laciana, en el misterioso bosque de los tejos, milenarios observadores de la construcción de toda una civilización. Y, en su búsqueda, nos fuimos camino de Brañarronda, un pastizal embastecido que apura su salvajismo a un ritmo vertiginoso. Hace dos años visitamos una cabaña en buen estado y hoy no pudimos entrar en ella, cubierta ya por la maleza.

Más arriba, la braña de Murias presenta mejor aspecto, y es que hasta ella llega un caleyón que, con mucha imaginación, podemos considerar vía o pista apta para «Pascualinis», pues es una caja llena de cantos angulados que flotan en un lecho fangoso, cruzado por madres de agua; pero aun así, con pericia, se llega a motor y, por eso, mantiene sus cabañas con las cubiertas de llábanas.
Hasta a esta braña ascendimos por una pindia senda, abierta en un angosto fondo de valle de extrema pendiente que no afloja en 6 km, aunque luego se abre en la braña de Murias, punto conspicuo para ofrecer una panorámica donde, al fondo, se ve el Cornón y la silueta del Muxivén.
Necesitamos la explicación de Javier Santos, director del departamento de Geografía de León, para enfocar el ojo y comprender que tenemos enfrente el farallón que marca la cuenca del Duero mientras que, el valle de Laciana vierte al Sil-Miño. Y es que, en las angosturas del Puente de Las Palomas, el Sil ha capturado las aguas que iban al Duero y, en un espectacular razzia, se las ha llevado al Miño.
Babia queda alta, bella y desnuda. Es el reino de los pastos altos y la caliza, mientras que Laciana, las cuarcitas y pizarras constituyen el reino del bosque, del oso y del urogallo, que bajo la protección del texo enorme encuentran arándanos.
En el descenso, si estamos atentos, aparecen a la vera del camino olleras, neveras naturales excavadas instaladas sobre una cama de agua y apoyadas en una ladera donde las mujeres que bajaban la leche de las brañas, la dejaban durante un tiempo sin que las altas temperaturas del verano la cortasen, pues por debajo pasaba un fino curso de agua.
El sistema agrario se ha desmantelado a un ritmo vertiginoso y las regulaciones tradicionales han desaparecido al dimitir el regulador, dando lugar a la aceleración de la linea de tendencia que lo degrada. Falta motivación y esperanza después del ciclo minero, pero no recursos ni capacidades para explotarlos. Quizás la ciencia, la técnica y una buena ordenación del territorio ayuden a mantener la biodiversidad y a sostener al hombre en ella, manejando los resortes de la estabilidad para hacer frente a la vulnerabilidad que trae consigo la degradación.
Puede que, de nuevo, en el genio del conocimiento albergado entre el bosque de los texos y la FSP Laciana encuentre su camino. Fueron 2,5 km recorridos con intensidad y aprovechamiento. El cubo de Rubik giró y pudimos rodear sus facetas.

Al llegar a Villablino, alojados nuevamente en la FSP y a cubierto, se visitó la exposición del 150 aniversario de la ILE, con una charla de Pablo González. Luego se realizó un emotivo recuerdo al coronel Baldomero Argüelles, recientemente fallecido, que contó con la presencia del teniente coronel Daniel Cuyar. Fueron entregados los certificados de participación a los 36 participantes y finalmente se visitó La Casa del Urogallo en Caboalles de Arriba , donde concluyó el CGI Sela 2026.
Laus Deo.











De izquierda a derecha: J.A. Glez, F. Rodríguez,J.A Cases, K Queipo, S. Gutiérrez 



