La noche del 29 de junio fue fresca y la alborada a las siete la compartieron el rocío y la neblina, que no fueron obstáculos para que se desmontase el campamento con rapidez, se desayunara, se completase el aseo y a la hora prevista, las 08:30 del martes 30 se iniciaba la marcha después del briefing.

A buen paso y bajo la bruma se descendió desde Valle del Lago hacia El Coto. Los prados de siega llenan el ojo. Gracias al riego y a la potencia del suelo dan dos paciones (primavera y otoño) y un corte. El bosque caducifolio enmarca tal tesoro agronómico y conforma un mundo menos controlado por el hombre, que entra en conflicto con sus pobladores, los jabalíes , el lobo y los osos, todos vecinos desde un punto de vista biogeográfico , como se comprueba en el ejercicio de identificacion de animales salvajes que durante una hora se desarrolla.
A partir del Coto se inicia la subida a las brañas de Mumián, al llegar a ellas se conversa sobre la diferencia entre las brañas primariegas o equinociales y las verniegas. Las primeras de aprovechamiento en las estaciones intermedias, bases logísticas en el ascenso y descenso al que obliga el ciclo solar y su variable productividad, pues unas son capaces de rendir en las dos estaciones y otras solo en una de ellas. En cambio, las veraniegas son de aprovechamiento cenital. Ambas tradicionalmente residencias temporeras.
Frente a La Llamardal , tenemos La Peral. En ellas observamos como su integración en la red viaria ha hecho que pasen a ser núcleos residenciales permanentes, mediante la reducción de la funcionalidad ganadera y la aparición de la actividad turística y la segunda residencia. No parece que la mengua de la primera haya sido causada por la aparición de la segunda, atraída por la belleza del paisaje labrado. Nos encontramos con un mosaico paisajístico elaborado a la largo de siglos. Que acostumbrado a administrar la energía , ha sabido mitigar salidas e incorporar entradas para alcanzar la estabilidad en diferentes estadios. Ahora el juego se acelera y la vida se mantiene en otro estadio, sostenida por delgados pilares locales.

Desde La Peral seguimos por el antiguo camino que nos conducirá a Santa María del Puerto donde coronamos a las 15:00 h, sirviendo el pequeño descenso para explicar el poblamiento disperso del núcleo habitado permanente más alto de Asturias y León. En él a unos 1.486 m/a se monta el campamento y se descansa durante dos horas antes de realizar una práctica sobre lectura del mapa topográfico y orientación, impartida por los instructores y otra sobre fotografía terrestre repetida y análisis de imágenes aéreas comparadas, que sirven para verificar la transformación de los usos del suelo in situ, impartida por los tutores.
La actividad del día finalizó con la visita al Mirador de la Infanta Sofía, inaugurado en 2021 como ocasión de la entrega del premio al Pueblo Ejemplar a Santa María del Puerto, que dio ocasión de pasear entre los muros de piedra seca que delimitan las parcelas particulares en medio de la propiedad comunal. Singular paisaje, de valor reconocido y común en los espacios de entre rayas, las brañas, que no en el puerto, en la Asturias central.
Más abajo, en La Peral, otro mirador recibe el nombre del Príncipe, dedicado al Rey cuando siendo Prícipe visitó la braña en 1990 con motivo de la declaración del Parque Natural de Somiedo. Y a la tienda, que mañana será otro día.
Y se lo contaremos.

