Montreal, la ciudad natal de Leonard Cohen, conmemoró su muerte con el mural, Tower of Songs que ocupa toda la fachada lateral de uno de los edificios más altos de Crescent Street. El mural forma parte de una colección que rinde homenaje a grandes artistas de Montreal (“Montreal’s Great Artists”) con un proyecto que a la vez embellece y fomenta el turismo de la ciudad.

Photo taken of the lighting tests, Credit: Olivier Bousquet Photos of the official mural lighting will be made available on June 12th, 11 PM on this link: https://photos.app.goo.gl/GGScLq5eTPCYWG1v5 (CNW Group/Ville de Montréal – Arrondissement de Ville-Marie)

Tower of Songs es el número 100 de la organización caritativa MU, y fue inaugurado durante la semana de eventos culturales con motivo del 375 aniversario de la ciudad.  Desde su integración en el paisaje urbano de Montreal, el monumental retrato de Leonard Cohen se ha convertido en un enclave turístico y ha contribuido a aumentar su legado cultural.

Desde el pasado 12 de junio (2019) y gracias a las peticiones públicas, el mural cuenta con iluminación nocturna permanente. Según las palabras de la alcaldesa de la ciudad Valérie Plante, que estuvo presente para la inauguración junto al presidente y director ejecutivo de “Tourisme Montréal” y a los representantes de la familia de Cohen:

“Nuestra administración se complace de contribuir a la iluminación de este mural que conmemora al gran poeta de Montreal, cuyo trabajo ha traído luz a millones de vidas en todo el mundo. A partir de ahora, la memoria de Leonard Cohen brillará en el corazón de Montreal, tanto de forma literal como figurada.”

Valérie Plante, alcaldesa de Montreal.

https://www.newswire.ca/news-releases/leonard-cohen-lights-up-montreal-s-nights-875626790.html

Artículos y noticias

Este apartado está dedicado a la recopilación de artículos y noticias de actualidad relacionados con Leonard Cohen.


Estreno del documental “Marianne & Leonard: Words of Love”.

La memorable relación entre Leonard Cohen y Marianne Ihlen ha sido objeto de interés continuo para los conocedores y seguidores del artista canadiense, ya que la presencia de la “musa” noruega no solo inspiró algunas de las canciones más conocidas (So Long, Marianne, Hey, That’s No Way to Say Goodbye, o Bird on The Wire), sino que también estuvo presente durante el proceso de creación de obras fundamentales dentro del trabajo de Cohen –Flowers for Hitler (1964), Parasites of Heaven (1966), Beautiful Losers (1966), etc.-.

Ahora, el tiempo que ambos compartieron durante los años 60’ en la isla griega Hydra se ha convertido en el tema principal del documental “Marianne & Leonard: Words of Love”, realizado por el director británico Nick Broomfield. El filme se estrenó en el Sundance Festival a principios de año, pero su estreno oficial tuvo lugar el pasado 5 de julio en Estados Unidos.

Relata la trágica pero hermosa historia de amor entre el famoso músico canadiense Leonard Cohen y su musa noruega Marianne Ihlen. El amor entre ambos comenzó en la idílica isla de Hydra en el año 1960 cuando se conocieron en una comunidad bohemia de artistas,  músicos y escritores extranjeros. Este documental sigue los primeros pasos de su relación hasta que Cohen se convirtió en un músico mundialmente conocido, con las consecuencias que esto tuvo para el devenir de su historia amorosa. (FILMAFFINITY).


«La memoria de Leonard Cohen brillará en el corazón de Montreal…»

Montreal, la ciudad natal de Leonard Cohen, conmemoró su muerte con el mural, Tower of Songs que ocupa toda la fachada lateral de uno de los edificios más altos de Crescent Street. El mural forma parte de una colección que rinde homenaje a grandes artistas de Montreal (“Montreal’s Great Artists”) con un proyecto que a la vez embellece y fomenta el turismo de la ciudad.

Photo taken of the lighting tests, Credit: Olivier Bousquet Photos of the official mural lighting will be made available on June 12th, 11 PM on this link: https://photos.app.goo.gl/GGScLq5eTPCYWG1v5 (CNW Group/Ville de Montréal – Arrondissement de Ville-Marie)

Tower of Songs es el número 100 de la organización caritativa MU, y fue inaugurado durante la semana de eventos culturales con motivo del 375 aniversario de la ciudad.  Desde su integración en el paisaje urbano de Montreal, el monumental retrato de Leonard Cohen se ha convertido en un enclave turístico y ha contribuido a aumentar su legado cultural.

Desde el pasado 12 de junio (2019) y gracias a las peticiones públicas, el mural cuenta con iluminación nocturna permanente. Según las palabras de la alcaldesa de la ciudad Valérie Plante, que estuvo presente para la inauguración junto al presidente y director ejecutivo de “Tourisme Montréal” y a los representantes de la familia de Cohen:

“Nuestra administración se complace de contribuir a la iluminación de este mural que conmemora al gran poeta de Montreal, cuyo trabajo ha traído luz a millones de vidas en todo el mundo. A partir de ahora, la memoria de Leonard Cohen brillará en el corazón de Montreal, tanto de forma literal como figurada.”

Valérie Plante, alcaldesa de Montreal.


El pasado 13 de junio de 2019 el Departamento de Libros y Manuscritos de la Casa de subastas Christie’s en Nueva York, cerró la subasta de 64 objetos que pertenecieron a Leonard Cohen. Estos fueron sacados a subasta por los familiares del canadiense y entre los artículos más codiciados se encontraba parte de la correspondencia no publicada entre Cohen y Marianne Ihlen. No obstante, el objeto cuyo valor sobrepasó con creces la estimación inicial (72.000 euros frente a los 12.000 adjudicados por la casa de subastas) fue una campana de bronce que debió de pertenecer a la pareja mientras convivieron juntos en Hydra. La identidad de los compradores continúa bajo anonimato pero el total de la colección sumó una cifra que alcanzó los 775.000 euros.

El link que se adjunta a continuación conduce a la noticia online recogida por el periódico El País:

https://elpais.com/elpais/2019/06/14/gente/1560498613_480538.html

Cohen, biografía y referencias

Con el objetivo de ser referencia en castellano del cantautor y poeta canadiense, la Cátedra Leonard Cohen pone a disposición del público dos versiones de la biografía del artista escrita por Alberto Manzano, poeta, escritor y biógrafo y traductor de Leonard Cohen: la primera, la más extensa, se desglosa en esta página web; la segunda, más breve -cuatro páginas- se adjunta en un PDF descargable aquí.

Además, para complementar información se puede acceder a los siguientes enlaces:

La web oficial de Leonard Cohen en inglés, donde se encuentra toda la información referente a la obra completa del autor y a las últimas actualizaciones. https://leonardcohen.com/
«Leonard Cohen Files», una fuente en activo desde 1995 que contó con la supervisión del propio Cohen. La web ofrece acceso a filmografía, bocetos, fotos, análisis, álbumes de versiones y homenajes, poemas no publicados e información sobre eventos y tours.
https://www.leonardcohenfiles.com/

Biografía de Leonard Cohen, por Alberto Manzano

Leonard Norman Cohen nació en Montreal el 21 de septiembre de 1934 en el seno de una acomodada familia judía. Su bisabuelo paterno, Lazarus Cohen, procedente de Lituania, llegó a Canadá a mediados del siglo XIX y fundó una compañía carbonera y una importante empresa textil. La familia incluía destacados rabinos, un gramático hebreo, y pronto presidirían sinagogas, hospitales, bibliotecas y periódicos. El Talmud -obra que recoge las deliberaciones rabínicas sobre las leyes judías- y la Torá -texto que recoge la ley de Moisés o ley mosaica que designa la revelación divina al pueblo de Israel- eran el sustrato que fundamentaba la identidad religiosa de los Cohen. Así pues, Leonard fue educado en la tradición de la religión judaica de un modo natural. La sinagoga, la escuela hebraica y el Sabbath conformaron un calendario religioso y formativo que estructuró su infancia y adolescencia.

En hebreo, Cohen significa “sacerdote”, es decir, representante de Dios que administra la ley sagrada; su primer nombre, Leonard -Eliezer en hebreo-, significa “Dios es mi ayuda”, mientras el segundo, Norman, es la forma anglicanizada de Nehemías, “el reconstructor de Jerusalén”. Por otro lado, su nacimiento en viernes le confería “especial piedad”, dado que el Sabbath -la festividad más solemne y sagrada para los judíos- se observa todos los viernes.

En la rueda del destino todo parecía señalar que Leonard iba a convertirse en rabino, si no hubiera sido porque, a los 15 años, descubrió la poesía de Federico García Lorca, y un gitano, apodado “El Hispano de Montreal”, le dio unas clases de guitarra: “Aquello cambió mi manera de ser y de pensar de un modo radical”, diría Cohen1) Entrevista con Constantino Romero,  Vibraciones, 1974, que desde ese momento se consagró a sus nuevas vocaciones: la música y la poesía.

En 1956 publicó su primer poemario, “Comparemos mitologías” (Let Us Compare Mythologies) en el que se advertía una tremenda adicción al estilo bíblico; era una mezcla de la poesía romántica inglesa del siglo XIX con el surrealismo lorquiano y la poesía beat. Estas tres fuentes dejaban entrever a un poeta experimentando estilos y temas: la muerte, la pérdida, la herencia, la historia, el holocausto, el mito, la rebelión, el deseo, pero, sobre todo, una lírica yuxtaposición de erotismo y espiritualidad dotada de una belleza que era el pasaporte para todas las mentes, según el poeta. Su primer poemario sienta las bases de lo que sería el conjunto de su obra poético-musical.

En 1960, Cohen abandonó la gélida Montreal para embarcarse rumbo a la soleada Grecia, y en la isla argólica de Hidra conoció a la musa que le acompañaría toda esa década, Marianne Ihlen, bajo cuyo aliento escribiría el grueso de su obra literaria: tres libros de poesía (“La caja de especias de la tierra” –The Spice-Box Of Earth-, en 1961, “Flores para Hitler” –Flowers For Hitler-, 1964, “Parásitos del cielo” –Parasites Of Heaven-, 1966, y dos novelas: “El juego favorito” –The Favourite Game– 1963, y “Los guapos perdedores” –Beautiful Losers-, en 1966.

Con Beautiful Losers Leonard había alcanzado el punto culminante de su obra, pero, después de diez años de intensa escritura, comprendió que sus ingresos no bastaban para pagar la cuenta del tendero en Hidra, de modo que decidió dedicarse a la música. En otoño de 1966, se apeó en Nueva York, y, pocos meses después, entraba en un estudio de grabación para iniciar su carrera como cantante. Leonard era el primer poeta que llevaba su poesía al rock, y las canciones de su disco Songs of Leonard Cohen (1967) –Suzanne, So Long, Marianne, Sisters of Mercy– empezaron a entrar en todas las habitaciones y a ser escuchadas en silenciosas reuniones nocturnas que tenían lugar en áticos y buhardillas de Nueva York. Su poesía cantada hipnotizaba y dormía con todos y todas.

En apenas un año Cohen se había convertido en una estrella de la música popular de los años 60, y su discográfica quiso que grabara otro álbum: “Personalmente, no tenía planes de hacer otro disco”, confesaría el cantante, “pero tuve que ceder ante diversas presiones. La CBS quería otro disco, mi mánager también, e imagino que yo mismo, de alguna manera, quería hacerlo, aunque sólo fuera para demostrar que no se me habían acabado las ideas”2)Entrevista con Alberto Manzano, Conversaciones con un superviviente. Lenoir, 2005. Sin embargo, su adaptación al frenético ritmo de Nueva York, después de haber vivido seis años en una isla mediterránea, no era fácil, y Leonard buscó refugio en las drogas -algo habitual en él, que las usaba principalmente para combatir sus profundas depresiones heredadas de su madre- y decidió trasladarse a Nashville. Allí grabó Songs From a Room (1969), un álbum desnudo y grisáceo -en contraposición al cromatismo y la opulencia de los arreglos musicales en su primer disco-, que exhalaba una mordaz declaración de principios y formalidades revolucionarias. Cohen poetiza sobre la libertad, la historia, la guerra, la revolución, pero también sobre la soledad, el suicidio, el aborto, el amor, las drogas, y en un momento en que Bob Dylan había sido tachado de la lista de los héroes culturales tras la decepción que supuso su disco de country Nashville Skyline, Cohen fue alzado como indiscutible portavoz de la juventud y profeta de su tiempo.

Tras una primera gira exitosa por Europa -actuó en el Festival de la Isla de Wight-, empezó a grabar su tercer álbum, Songs of Love and Hate (1971), una obra descarnada en la que el poeta se muestra como un peregrino sufriente sumido en una crisis del alma. A nivel comercial funcionó peor que sus predecesores, y, aunque fue un disco que muchos de sus seguidores atesoraron por contener canciones como Famous Blue Raincoat y Joan of Arc, la prensa inglesa fue muy dura con el cantante. Fue descrito como «el depresivo no químico más poderoso del mundo» en Melody Maker en 1971 y amonestado por «no incluir una hoja de afeitar para que el oyente pudiera cortarse las venas mientras escuchaba sus canciones». Cohen se defendió: “La voz en mi disco es sincera. Se ha criticado mucho esa voz por ser deprimente, ¡pero es que estaba deprimido! Y creo sinceramente que la próxima categoría de esclavos que surgirá será la de los que sufren depresión. Creo que es una circunscripción real y universal que trasciende fronteras y culturas, y que los deprimidos serán los próximos en sublevarse. La gran sublevación, quizá la que estamos esperando, se producirá cuando los deprimidos se subleven. Y, de alguna manera, yo insinúo esa posición”3)Entrevista con Alberto Manzano, Conversaciones con un superviviente. Lenoir, 2005.

Sin embargo, Cohen era consciente de que necesitaba una completa autorreforma personal. Pasaba invariablemente de una frenética fase creativa y de intensa actividad social y sexual, a otra de indolente retiro, cansancio y ansiedad. Entonces conoció al maestro japonés de zen Joshu Sasaki Roshi, que se convertiría en su guía espiritual durante más de treinta años. En el monasterio de Mount Baldy, situado a dos mil metros de altura en el Bosque Nacional de San Gabriel, a ochenta kilómetros de Los Ángeles, Leonard empezó a estudiar con Roshi, realizando su primer retiro -ocho horas de meditación diaria y dos sesiones de trabajo de cuatro horas cada una- durante un mes. Después, huyó con Suzanne Elrod -la futura madre de sus hijos- a Acapulco.

En una foto tomada por Suzanne en el lavabo de una habitación de hotel en Acapulco, Cohen aparece en la cubierta de su nuevo libro de poemas, “La energía de los esclavos” (The Energy of Slaves), con un corte de pelo budista y fumándose un puro -la misma foto sería utilizada en el álbum en directo, Live Songs (1972)-. En la obra coexisten el lirismo mitológico de sus dos primeros poemarios y las realidades históricas de los dos últimos: “La energía de los esclavos” era una obra abiertamente social y política, de intermitente tono anárquico, donde el poeta, convertido es una especie de ángel de la venganza miltoniano, sellaba la deconstrucción de su estética: “Es mi libro preferido”, confesaría el autor 4)Entrevista con Alberto Manzano, Conversaciones con un superviviente. Lenoir, 2005. Permanece vivo. Tiene una belleza áspera.

En 1972 nació su hijo Adam, y en 1974 su hija Lorca -en honor a nuestro poeta granadino-. Entre ambos nacimientos, en octubre de 1973, tras la declaración de guerra entre árabes y judíos -conocida como la Guerra del Yom Kippur-, Leonard fue a Israel en calidad de voluntario, y fue enviado al frente para cantar a los soldados hebreos: “Yo sigo creyendo en la teología de la reconciliación,” declararía, “basada en la paternidad de Dios y la hermandad de los hombres. Es algo que tiene que llegar. Puede sonar muy romántico, pero son hijos del mismo Dios”5)Entrevista con Alberto Manzano, Conversaciones con un superviviente. Lenoir, 2005. Cohen recogió sus andanzas por el desierto en la canción Lover, Lover, Lover, una experiencia que, tangencialmente, le inspiraría la composición de dos temas dedicados a «la guerra matrimonial» con los títulos de There is a War y I Tried to Leave You, además de la canción Field Commander Cohen, basada en los días que el poeta pasó en Cuba en abril de 1961 para ser testigo de la revolución castrista y la frustrada invasión de Bahía Cochinos por parte de las tropas estadounidenses. Cohen los incluyó en su nuevo disco, New Skin For The Old Ceremony (1974) donde el cantante, malherido por las críticas que había recibido su anterior álbum, quiso dar un giro radical a su modus operandi utilizando sencillas fórmulas rítmicas adornadas con pequeñas orquestaciones de cuerda y viento. El experimento no obtuvo un buen resultado comercial, pero el cantante no cejó en su empeño y, tres años después, optó por el más puro estilo rock’n’roll para grabar Death Of A Ladies’ Man, con producción del legendario «Rey del Eco», Phil Spector. Definitivamente, Cohen quería finiquitar su imagen de «cantante de melopeas depresivo», pero lo que consiguió fue lapidar una caótica etapa personal y artística transcurrida durante la década de los 70: su matrimonio con Suzanne se había consumido, su madre había fallecido, y su público, totalmente desorientado, se había perdido tras dos discos absolutamente desconcertantes.

El disco tuvo su réplica literaria en Death Of A Lady’s Man (1978), cuyas páginas, centradas en el fracaso de su matrimonio, recorría los órganos vitales de la autocompasión sexual, el masoquismo, la traición y el orden espiritual y doméstico anhelado, el púlpito donde Cohen asumía la fractura total que existía entre el héroe con cohorte y el esposo con harén que era -“o te casas con tu arte, o te casas con tu esposa”, diría.

Entonces, Leonard volvió a recurrir al zen, disciplina que, con su énfasis en el sufrimiento y su enfoque sobre lo individual como llave de salvación, complementaba la austeridad que había encontrado y perdido en su exilio griego. Se implicó personal y económicamente con Roshi, se convirtió en su secretario personal, visitó monasterios trapenses y budistas en Japón, y financió zendos en varias ciudades norteamericanas. Cohen luchaba para salvarse de sí mismo, intentando convertirse en lo que quería ser y no conseguía. Sin embargo, tras la disolución matrimonial, parecía sentirse ligeramente aliviado y, aunque su renovación personal se produciría de forma gradual, su primer síntoma fue la publicación del disco Recent Songs (1979). En sus surcos, como ave fénix sobre las cenizas de su «invencible derrota», se alza evocando las canciones rusas que solía oír en la voz de su madre, e, inspirado por algunas metáforas de los poetas sufíes Rumi y Attar, entreteje lo sagrado y lo secular, lo íntimo y lo épico, lo místico y lo realista.

En 1981, se trasladó al sur de Francia y se instaló en una caravana aparcada en las afueras de la casa que había comprado para Suzanne y sus hijos, donde empezó a estudiar el Talmud. Durante varios meses emborronó una serie de oraciones y salmos que yuxtaponían zen y judaísmo en un cuaderno destinado a convertirse en “Libro de misericordia” (Book Of Mercy), 1984, obra que revelaba una devocional etapa hacia una vía claramente espiritual. El contrapunto musical se tituló Various Positions (1985), disco que incluía canciones como Hallelujah o Dance Me To The End Of Love. A pesar del enorme potencial futuro, como demostraría el tiempo, el presidente de la multinacional CBS se negó a distribuirlo en Estados Unidos argumentando: “Leonard, sabemos que eres magnífico, pero no sabemos si sirves para algo”.

Tres años le llevó reinventarse y encontrar su verdadera voz. I’m Your Man (1988) no sólo sorprendía por el uso del sintetizador -instrumento que había sustituido a la guitarra-, sino por la panoplia de ritmos que desplegaba -disco, rap, espagueti-western, jazz-, como si el poeta nos estuviera invitando al baile y a la reflexión como elementos aparentemente antagónicos. En la mejor tradición profética de Isaías, el poeta incendiaba con canciones apocalípticas como First We Take Manhattan o Everybody Knows, ponía el dedo en el futuro en Tower Of Song y Ain’t No Cure For Love y homenajeaba a Lorca con su versión del poema “Pequeño vals vienés» –Take This Waltz-. El álbum puso de nuevo a Cohen en la primera línea de la popularidad, y fue dedicado a su nueva compañera, la fotógrafa parisina Dominique Issermann, que se había convertido en su ancla sentimental durante los años ochenta.

Se le rindieron tres discos de homenaje, Famous Blue Raincoat -firmado por su corista Jennifer Warnes-, I’m Your Fan y Tower Of Song. Había colaborado con el compositor canadiense Lewis Furey en la composición de la ópera-rock Night Magic, y participó en el disco de homenaje a Lorca, publicado en España, Poetas en Nueva York. A principios de los años noventa abandonó París y a Dominique Isserman para trasladarse a Los Ángeles, con la actriz Rebecca De Mornay, donde grabó el disco The Future (1992), una obra claro-oscura que incidía en el uso del sintetizador y la temática apocalíptica, aunque también incluía alabanzas a la Democracia, al Sermón de la Montaña y bebía de fuentes cabalísticas: “Hay una grieta en todas las cosas / Así es cómo la luz entra”, cantaba en Anthem.

Pero Leonard tenía las rodillas destrozadas de tanto meditar y de agarrarse a los dobladillos de los vestidos de las mujeres: “Estaba totalmente roto,” confesaría, “y el disco era verdad. Era exactamente donde yo estaba, deconstruido, era totalmente yo, estaba roto”. 6)Entrevista con Alberto Manzano, Conversaciones con un superviviente. Lenoir, 2005 Cohen se separó de Rebecca, abandonó el mundo y se retiró en el monasterio de Mount Baldy hasta  enero de 1999.

Se había construido una pequeña cabaña de madera en las inmediaciones del zendo donde mantenía cierta independencia y escribía, con más ironía que devoción, poemas sobre su experiencia monástica -verían la luz en 2006 con el título de “Libro del anhelo” (Book of Longing)- y canciones con su sintetizador Technics, pero estaba plenamente integrado en las actividades del monasterio y seguía trabajando como secretario personal de Roshi. En 1996 fue ordenado monje con el nombre de Jikan, cuyo significado es “el silencio común”. Sin embargo, a pesar de los treinta años de estudio con Roshi, Leonard seguía tomando antidepresivos, y en los últimos días del gélido invierno de 1998 en Mount Baldy, volvió a hundirse. Se dirigió hacia la cabaña de Roshi y le dijo: “Roshi, tengo que irme. Voy a bajar de la montaña”. Roshi le preguntó: “¿Cuánto tiempo?”. Leonard le contestó: “No lo sé”. El anciano lo miró: “De acuerdo. Vete”7)Sylvie Simmons, Soy tu hombre. Lumen, 2012.

El 2 de febrero de 1999, Cohen llegó a Bombay para estudiar con Ramesh Balsekar, un hinduista de la escuela vedanta. No sabía cuánto tiempo iba a quedarse, pero fueron finalmente diez años los que pasó estudiando la doctrina advaita con su nuevo maestro: “De manera imperceptible, aquel fondo de angustia que me había acompañado toda la vida, empezó a disolverse”, reconocería el discípulo. Ahora Leonard se mostraba como un hombre feliz y alegre, disfrutaba de una flamante levedad, aunque, por supuesto, eso no trastornara lo más mínimo su naturaleza profunda ni sus apetitos: “Porque nadie puede controlar su corazón,” aclararía. “Digamos, simplemente, que uno tiene la oportunidad de tomar cierta distancia”8)Sylvie Simmons, Soy tu hombre. Lumen, 2012.

Era el momento de grabar su primer disco del nuevo milenio, el primero tras ocho años de silencio. Ten New Songs (2001) era una obra de ambientación musical etérea y de una profundidad espiritual insondable. Cohen trabajaba con una facilidad que jamás había conocido, asombrado por la fluidez con la que se había adaptado a esa nueva paz mental. Ya no tenía que buscar nada, pues la atención hacia la ansiedad había terminado, y, evidentemente, ese cambio se infiltró en la esencia de sus nuevas canciones. Con prontitud, en 2004 siguió el disco Dear Heather, mecido por sintetizadores repantingados, saxos holgazanes, guitarras perezosas y birimbaos espaciosos. Todo discurría lento y a mil besos de profundidad, cómodamente instalado en ese escondrijo del alma donde el amor, la muerte y la redención giran juntos en un lento vals melancólico.

Pero nada dura siempre en un mundo que no gobernamos, y la noche oscurece el día. Mientras Leonard estuvo recluido en el monasterio, su mánager, Kelley Lynch, le robó los cinco millones de dólares que tenía. Para rehacerse en términos financieros, Cohen decidió volver a la carretera en 2008, algo que no podría haber imaginado. Pero durante los cuatro años que duró la gira, Leonard ganó más dinero del que había perdido, y sus fans se alegraron de volver a ver -algunos por primera vez- al «cantor del fuego sagrado» sobre un escenario. En todo su periplo musical, el cantante nunca había recibido semejante acogida. La gira significó, en términos artísticos, la cima musical de Cohen.

Fue entonces cuando se lesionó la espalda mientras realizaba un ejercicio de pilates: una compresión medular que necesitaría medio año de fisioterapia para curarse. Dado que se veía confinado en casa, empezó a grabar un nuevo disco, Old Ideas (2012): “Tengo la sensación de que esto no va a durar siempre”, admitiría, “de modo que me gustaría completar el mayor número de cosas posible. No sé si tiene que ver con la inminente partida, pero llega un momento en que no tienes ganas de perder mucho tiempo”, asegura en el New Yorker en 2012. Leonard estaba impaciente por terminar el álbum, y puesto que esta vez no podía culpar a sus finanzas, atribuyó dicha impaciencia a que se trataba de la recta final. Era consciente de que se estaba acercando a “la línea de meta»; se refería de manera velada a la muerte, algo que solía hacer con cierta frecuencia en los últimos años -en este álbum, el tema Going Home es absolutamente claro a este respecto-. Cohen ofreció una rueda de prensa en París para presentar el álbum. Un periodista le preguntó sobre la muerte. Con fingida solemnidad, contestó: “He llegado a la conclusión, a regañadientes, de que voy a morir”.

Los cuatro años de gira, con actuaciones de tres horas, habían sido más que rigurosos, y el octogenario Cohen iba a pagar un precio muy alto. En un reconocimiento médico le habían diagnosticado un cáncer, así que se puso a trabajar con más ahínco que nunca. Su disco Popular Problems (2014) era un blues que sacaba a bailar a la muerte que llegaba por todas partes, por dentro y por fuera. Respiraba desazón, una irritación intramuscular implacable, pero era un dolor desafectado, puesto que su espíritu ya no le permitía sentirse implicado con el dolor del mundo. Leonard había zanjado sus asuntos y placeres terrenales.

En 2015, ya estaba gravemente enfermo, completamente inmovilizado en la cama, con múltiples fracturas en la columna vertebral -le habían diagnosticado osteoporosis-, aunque todavía emborronaba poemas para su libro póstumo, “La llama” (The Flame). En una entrevista concedida a la revista francesa Les Inrockuptibles en ese mismo año, declaró: “Si alguien pudiera garantizarme que los preliminares de la muerte no son demasiado desagradables, iría hacia ella ahora mismo”. Pues bien, la muerte ya estaba allí. Sin aspavientos, un último cigarrillo, una última obra maestra, un testamento, y caería el telón, y Leonard se marcharía plácidamente. Quizás no Leonard, pero sí Eliezer Jikan estaba preparado para morir.

Pero, antes de marcharse, quiso despedirse de una de las mujeres que más vida y amor le habían dado: Marianne Ihlen estaba enferma de leucemia, y Leonard le escribió una carta, no de adiós, sino de “hasta luego, Marianne”: “Creo que te seguiré pronto. Nos vemos en el camino”, concluía la carta.

Su último disco, You Want It Darker, vería la luz el 21 de octubre de 2016. El coro de la sinagoga Shaar Hashomayim de Montreal -fundada por el bisabuelo de Leonard, Lazarus Cohen, a finales del siglo XIX- inmortalizaba el cortejo fúnebre mientras Leonard cantaba gravemente: “Estoy preparado, mi Señor”. La muerte era definitiva, pero la muerte había sido vencida por la «invencible derrota» del poeta. El lunes 7 de noviembre de 2016, el alma de Eliezer Jikan Cohen voló hacia el Misterio. Algo conocido se había introducido en algo desconocido, pero Leonard ya había firmado un tratado entre su amor y el amor divino.

Fotografías del archivo personal de Alberto Manzano

Foto de portada: Ivan Giesen. Palau Sant Jordi, Barcelona, 2009.
Foto 1: Alberto Manzano. Habitación de Leonard Cohen en Hydra, 1981.
Foto 2: Portada del Disco Live Songs, CBS, 1972.
Foto 3: Alberto Manzano. Hydra, 1981. Manuscrito autógrafo de un fragmento bíblico (Ruth 1:16-17) que conforma la canción Whither Thou Goest que solía incluir al final de sus conciertos.
Foto 4: Alberto Manzano. Hotel Palace, Madrid, 1992.
Foto 5: Ivan Giesen. Palacio de Deportes, Barcelona, 1993.
Foto 6: Dominique Boile. Westin Hotel, París, 2013. Leyendo Lorca, el flamenco y el judío errante (Manzano. Alsabia, 2012).

References   [ + ]

1.  Entrevista con Constantino Romero,  Vibraciones, 1974
2, 3, 4, 5, 6. Entrevista con Alberto Manzano, Conversaciones con un superviviente. Lenoir, 2005
7, 8. Sylvie Simmons, Soy tu hombre. Lumen, 2012

Versiones libérrimas de «Old ideas», por Joaquín Sabina

Fotografía de Iván Martínez

El 5 de abril, a las 19:30 horas, en el Paraninfo de la Universidad de Oviedo, tuvo lugar la presentación del libro de edición no venal Versiones libérrimas de «Old Ideas», de Leonard Cohen, por Joaquín Sabina.

La edición y prólogo es de Javier García Rodríguez.

Asistió a la presentación el catedrático José Antonio Martínez, autor del diseño y composición tipográfica del libro.

En el acto participaron algunos de los ilustradores que colaboran en el libro:

Mercedes Díaz Villarías (autora de la cubierta, (https://www.behance.net/ememinuscula), Máximo Aláez(https://maximoalaez.wordpress.com), Sandra Estrada (http://sandraestrada.es/ilustracion/), Nanu González (https://issuu.com/nanugonzalez/docs/portfolio_ilustracion_2018_nanu_gon) y Goyo Rodríguez (http://conceptracion.blogspot.com), autores de las imágenes que acompañan distintas canciones. Celsius Pictor, Celso Martínez (http://celsiuspictor.net) no nos pudo acompañar el día 5, pero también colabora en el trabajo.

Al final del acto se sortearon cinco libros entre el público asistente.

Rita Ojanguren interpretó Pie de guerra, de Sabina; Amen, Crazy to love you y Dance me to the end of love, de Cohen

Prensa escrita:

La Nueva España, 30 de marzo de 2019: «Ventajas de una ciudad cultural», Iván De Santiago.

El Comercio, 1 de abril de 2019 y El Norte de Castilla: «Cohen y Sabina resuenan en papel» https://www.elcomercio.es/culturas/musica/cohen-sabina-resuenan-20190401020452-ntvo.html

El Comercio, 6 de abril de 2019: Leonard Cohen y Joaquín Sabina juntos en un libro https://www.elcomercio.es/culturas/libros/leonard-cohen-joaquin-20190406004415-ntvo.html

Zenda, 11 de abril de 2019: https://www.zendalibros.com/old-ideas-viejas-ideas-cohen-y-sabina/

Radio:

Onda Cero

RPA: Noche tras Noche, con Marcos Vega

RPA: Sonia Avellaneda

El cuplé, del siglo XX al XXI: canción y cambio social

La Cátedra Leonard Cohen organizó el encuentro Canción y cambio social: El cuplé, del siglo XX al XXI (11 de marzo de 2019) con el fin de mostrar la importancia y significados de la canción (música, texto y performance) cualesquiera sea su contexto social e histórico. En esta ocasión se quiso comprender y analizar la práctica artística denominada cuplé, una palabra capaz de vehicular diferentes expresiones musicales a lo largo de diversas historias culturales. 

Esta Jornada de Estudio contó con la participación a través del testimonio y del discurso de los artistas Lilian de Celis y Rodrigo Cuevas.

Investigadores, especialistas y estudiantes colaboraron con comunicaciones para analizar y comprender, desde diferentes ámbitos y miradas, el estimulante universo del cuplé vinculado a la modernidad, ya de manera historiográfica, ya mediante las relecturas e interpretaciones que esta práctica contemporánea conlleva. Más abajo se puede descargar el programa con los abstracts.

PROGRAMA:

Presentación  y Encuentro: Rodrigo Cuevas. Presenta: Dr. Enrique Encabo  

MESA 1 y MESA 2: Comunicaciones 

Encuentro: Lilián de Celis. Presenta: Dr. Javier Barreiro

Coloquio-concierto entre Rodrigo Cuevas y Lilián de Celis

PRENSA:

El Comercio: A. VILLACORTA: «El cuplé sigue vigente en el siglo XXI».

TPA: Noticias, primera edición minuto 33:35, 11 de marzo de 2019

TPA: Noticias, Segunda Edición, minuto 38:10, 11 de marzo de 2019

TVE: Panorama regional, minuto 3:07, 11 de marzo de 2019

TVE: Panorama regional, minuto 25:30, 12 de marzo de 2019a

TPA: Noticias, Matinal, 12 de marzo de 2019. Minuto: 55:25 hasta 58:42

TPA: Conexión Asturias, 11 de marzo: Minuto 32:50, entrevista en directo a Rodrigo Cuevas y Lilián de Celis; minuto 49:28, La violetera

Hijo Adoptivo de Granada y presentación de «La llama»

El día 10 de diciembre tuvieron lugar dos actos de homenaje a Leonard Cohen en el marco del ciclo Recordando a Cohen: el acto de donación de la medalla de la Diputación de Granada nombrando Hijo Adoptivo al cantautor, y la presentación de la traducción de The flame con un recital poético y musical que acompañaba el acto.

En la presentación de La llama, los escritores Chus Fernández y Fernando Menéndez aportaron dos textos que se han publicado en la revista digital La Escena: «L. C.» y «Las pequeñas cajas», en este link

Acto de donación de medalla como Hijo Adoptivo de Granada

La Universidad de Oviedo recibe la donación de la Medalla de Hijo Adoptivo concedida por la Diputación de Granada a Leonard Cohen

Celebrado en la Sala de prensa del Edificio Histórico, ha estado presidido por el vicerrector de Extensión Universitaria y Proyección Internacional, Francisco José Borge, que ha recibido, en nombre de la Universidad, la medalla, una escultura y el diploma que acreditan a Cohen como hijo adoptivo de Granada, de manos de Alberto Manzano, biógrafo y amigo de Cohen, que ha representado en el acto a la familia del cantautor. También han estado presentes la directora de Área de Extensión Universitaria, María Álvarez, y la directora de la Cátedra, Miriam Perandones.

El vicerrector Francisco Borge ha subrayado la importancia de la labor que realiza la Cátedra, «una de las actividades de Extensión Universitaria de las que más orgullosos nos sentimos en la Universidad de Oviedo», ha señalado, y ha hecho mención al inicio de la relación entre Cohen y la Universidad de Oviedo, surgida a raíz de la concesión del Premio Príncipe de Asturias (hoy Princesa de Asturias) en 2011, cuando Cohen visitó la institución académica.

Tanto el Vicerrector como Alberto Manzano han puesto de relieve la relación de Cohen con Granada, motivada por la admiración que este sentía por la poesía de Federico García Lorca, y que dio frutos tan significativos como el tema «Take this waltz», la popular versión del poema «Pequeño vals vienés». […]

En el acto también se ha leído una carta del presidente de la Diputación Provincial de Granada, José Entrena Ávila, en la que este afirma que el nombramiento de Cohen como hijo adoptivo supone «un gran orgullo para todos los granadinos», y expresa su agradecimiento a la Universidad de Oviedo y a la Cátedra «por refrendar de este modo la decisión tomada por la Diputación».

Presentación del libro póstumo de poemas inéditos, letras de canciones y notas de cuadernos de Leonard Cohen, The flame («La llama»)

Para Alberto Manzano, «Cohen es un hombre de letras, de palabra, que no diferenció nunca entre canciones y poemas», y esto se refleja en el libro «The flame» (La llama), editado por Salamandra, que el propio Manzano ha traducido, y que se presentó en la Sala La Salvaje (Oviedo/Uviéu), en un acto que llevó por título Flores para Cohen. En este encuentro, Manzano también presentó su libro Leonard Cohen y el zen, publicado por Ediciones Luciérnaga. A continuación, los poetas Fernando Menéndez y Chus Fernández, junto al propio Manzano, recitaron algunos de los poemas, mientras que el cantautor asturiano Pablo Moro interpretó Aleluia, Going Home, Who by fire y So long, Marianne del Premio Príncipe de Asturias de las Letras 2011.

Para el recital poético y musical se editó un programa de mano realizado por el Catedrático emérito de la Universidad de Oviedo, José Antonio Martínez, que se puede descargar aquí:  Cohen Recital

 

 

Prensa:

TPA: La Universidad de Oviedo recibe la donación de la Medalla de Hijo Adoptivo concedida por la Diputación de Granada a Leonard Cohen TPA Noticias. Matinal. Comienzo de la información en el minuto 1:27:48

TVE: Panorama regional: Minuto 13.30

El comercioLa Universidad rinde homenaje a Cohen en el segundo aniversario de su muerte La institución asturiana recibió la donación de la medalla de Hijo Adoptivo que la Diputación de Granada otorgó al artista a título póstumo

LNELa llama inextinguible de Leonard CohenLa Universidad recibe la Medalla de Hijo Adoptivo concedida por Granada al cantante y presenta un libro con poemas inéditos

Fotografías del evento


Pancho Varona: taller de creación de canciones

LNE: Taller de Pancho Varona para hacer canciones en Oviedo

http://www.lne.es/oviedo/2018/05/29/taller-componer-canciones-pancho-varona/2294320.html 

LNE:La lección de música que enseñan los crucigramas

Elena FERNÁNDEZ-PELLO  01.06.2018  http://www.lne.es/oviedo/2018/06/01/leccion-musica-ensenan-crucigramas/2295893.html

«Hace años que Sabina adelantó por la izquierda al resto de letristas»

David Orihuela 30.05.2018 |

http://www.lne.es/oviedo/2018/05/30/anos-sabina-adelanto-izquierda-resto/2294676.html

31 de mayo de 2018, Pancho Varona realizó un taller de creación de canciones en la Sala de Grados de la Facultad de Psicología de la Universidad de Oviedo de 17:30 a 19:30 horas

Varona, compositor, guitarrista, y como él mismo explica en su twitter, desde 1982 compañero, amigo y músico de Joaquín Sabina. Ha escrito con él algunos de sus temas más conocidos, y también para otros artistas, como Ana Belén o Luz Casal. Es la segunda vez que visita la Cátedra Leonard Cohen, esta vez en calidad de maestro.

 

Psicología e Interpretación Musical

La Cátedra Leonard Cohen y la Cátedra Asturias Prevención realizaron en colaboración unas Jornadas de Psicología e Interpretación musical en la que también estuvieron presentes AMPOS (Asociación de Músicos Profesionales de Orquestas Sinfónicas) y AEOS (Asociación Española de Orquestas Sinfónicas).

8 de mayo
Aula Severo Ochoa de la
Universidad de Oviedo

  • 19 h. CONFERENCIA
    LA RESPUESTA AFECTIVA DEL
    MÚSICO: EL CASO DE LA
    ANSIEDAD ESCÉNICA
    Francisco de Paula, profesor de piano del Conservatorio de Isla Cristina
    (Huelva), psicólogo,  musicoterapeuta, y miembro fundador y secretario de la Asociación Española de Psicología de la Música y la Interpretación Musical, AEPMIM. Profesor del Máster en Psicología y Música de la UNED.

 

  • 20 h. CONFERENCIA
    ENTRENAMIENTO MENTAL
    PARA LA ACTUACIÓN
    Guillermo Dalia, Psicólogo Clínico de la Unidad de la Música y las Artes escénicas del Hospital de Manises, Valencia. Director y Profesor del Máster Práctico de Terapia de Conducta del COP- CV, en el Master de Interpretación Solista en el Superior Katarina Gurska de Madrid, en La Escuela de Altos Estudios Musicales (EAEM) de la Real Filharmonía de Galicia, y en
    el Máster Propio en “Medicina Aplicada a la Actividad Musical”, de la Facultad de Medicina de la Universidad de Valencia

9 de mayo
Facultad de Psicología de la
Universidad de Oviedo

  • 16 a 20 h.  Guillermo Dalia
    RELAJACIÓN APLICADA Y
    VISUALIZACIÓN PARA
    MÚSICOS,

Díptico Jornadas de Psicología e Interpretación Musical

 

 

Jorge Ilegal

Manual para cazar canciones

según Jorge Ilegal

El 19 de abril a las 19:30 horas, en el Paraninfo de la Universidad de Oviedo, Jorge Ilegal ofreció una charla sobre el origen de la creación de canciones.  A través de distintos temas, como el angelismo, el rock and roll o el arte plástico, el autor realizará una reflexión sobre estas y otras  ideas  al tiempo que recorre su trayectoria musical.

El acto estuvo moderado por Héctor Tuya.

Ahora ya sabes cómo llegan las canciones. Sin llamarlas demasiado, es mejor que ellas se posen en tu hombro y susurren: «Quiero ser, quiero vivir»

Jorge Ilegal, libreto de «Mi vida entre las hormigas», 2017

VÍDEO

Prensa: LNE: Jorge Martínez: «Soy Dorian Gray al revés; envejezco yo, pero mis canciones, no», Chus Neira

Jorge Martínez regresó ayer al caserón de San Francisco. El mismo edificio que le conoció como estudiante de Derecho, en el que un profesor de Civil le vaticinó que sería un buen abogado y él decidió dejar las clases, le recibió como conferenciante del ciclo «La memoria de las canciones». Se trataba de que el líder de «Ilegales», en conversación con el músico asturiano Héctor Tuya, desvelara algunas claves sobre el proceso creativo. Descreído, desmitificador y burlón, Martínez ofreció algunas claves de su carrera, profundizó en algunos aspectos de su producción discográfica y defendió la vigencia de un repertorio nacido a finales de los setenta: «‘Tiempos nuevos, tiempos salvajes'», respondió a una pregunta del público, «no ha envejecido bien ni mal, simplemente no ha envejecido. Soy como ‘El retrato de Dorian Gray» al revés. El que envejezco soy yo, pero mis canciones, no».

 

El comercio: Jorge Ilegal o cómo cazar canciones